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Locaciones de Cine, Destinos Reales: El Impacto Turístico de las Grandes Producciones
Por Marc Mejía
El cine es mucho más que un espectáculo en la pantalla: es un embajador silencioso que transforma paisajes en sueños y destinos en experiencias deseadas. Cada película rodada en nuestras tierras es una oportunidad de mostrarle al mundo la riqueza natural, cultural y humana de República Dominicana.
Un ejemplo internacional que inspira es el caso de La Sociedad de la Nieve, nominada al Oscar y galardonada con los Premios de Turismo de Granada 2025 por su enorme contribución a la proyección turística de Sierra Nevada, en España. Esta producción demostró cómo una historia poderosa puede trascender el entretenimiento y convertirse en una palanca económica.
Si quieren profundizar en este tema, pueden leer mi análisis anterior sobre la fórmula de Brasil y el potencial de la Ley 108-10 en RD, disponible aquí:
? Cine que Atrae Turistas.
República Dominicana: Turismo en Cifras Históricas
Mientras tanto, en nuestra isla, el turismo continúa consolidándose como el principal motor económico. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), en 2024 esta industria aportó más de US$20,500 millones al PIB nacional, equivalente al 16.1 % de nuestra economía, y generó más de 876,000 empleos, el 17.6 % de toda la fuerza laboral dominicana.
Las proyecciones son todavía más optimistas:
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Para 2025, se espera un aporte superior a US$21,100 millones.
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Para 2035, el sector podría superar los US$29,000 millones, con casi un millón de personas trabajando directa o indirectamente en turismo.
Estas cifras reflejan el trabajo coordinado de todos los actores, pero especialmente la gestión del ministro David Collado, quien ha apostado por una estrategia integral que impulsa la conectividad, la promoción internacional y la diversificación de la oferta.
Como bien expresó Roxana Puente, gerente regional del WTTC:
“República Dominicana continúa demostrando un liderazgo ejemplar en la región y se consolida como un referente turístico a escala global.”
La Diversificación que Hace la Diferencia
La industria dominicana avanza decididamente hacia un turismo más variado, que trasciende el sol y playa y abarca:
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Turismo cultural e histórico.
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Turismo de negocios y convenciones.
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Turismo religioso y de entretenimiento.
Así lo destacó Aguie Lendor, vicepresidenta ejecutiva de Asonahores, al recordar que ya recibimos más de 11 millones de visitantes al año y que cada región tiene fortalezas únicas que merecen ser contadas y mostradas.
El Cine como Herramienta de Promoción Territorial
En este proceso de expansión, el cine se posiciona como una oportunidad estratégica para amplificar nuestro atractivo turístico. No se trata solo de atraer rodajes internacionales, sino de articular políticas y alianzas que conviertan cada locación en un destino visitable.
Un paso importante en esa dirección fue la presentación, en diciembre de 2024, del Subportal de Locaciones de la DGCINE:
? dgcine.gob.do/locaciones
Esta plataforma ofrece más de 130 locaciones georreferenciadas, con información técnica y recursos visuales que facilitan el trabajo de productores, directores y locadores. Durante su lanzamiento, la directora general Marianna Vargas Gurilieva subrayó el objetivo de consolidar a República Dominicana como un referente del turismo cinematográfico en la región.
La invitación a los locadores para enriquecer y mantener actualizada esta herramienta es una muestra clara de que la construcción de esta visión debe ser colectiva.
Evidencias de Impacto Turístico

Jlo En Republica Dominicana
Los beneficios del cine no son una teoría: ya están medidos y probados:
Aumento de la ocupación hotelera:
La filmación de películas elevó hasta en 0.8 % la ocupación hotelera en destinos como Samaná, Santo Domingo, Punta Cana y La Romana, demostrando cómo cada rodaje activa cadenas de valor en turismo, comercio y servicios locales.
Publicidad gratuita de alto impacto:
La presencia de actores internacionales como Jennifer Lopez, Vin Diesel y Channing Tatum generó un volumen de publicaciones en redes sociales valorado en más de US$13 millones, en algunos años incluso superando el presupuesto publicitario oficial del MITUR.

Diversificación geográfica:
Hace una década, el 70 % de las filmaciones se concentraban en Santo Domingo. Hoy, vemos una dispersión estratégica en Samaná, Puerto Plata, Punta Cana, La Romana y Santiago, democratizando las oportunidades económicas que genera la industria audiovisual.
Sostenibilidad y proyección futura:
Los estudios estiman que el sector seguirá creciendo con un efecto multiplicador igual o superior al turismo y el transporte, consolidándose como un pilar estable de la economía naranja dominicana.
Respaldo institucional y legislativo:
La Ley 108-10 y la creación de infraestructura especializada —por ejemplo, los estudios Pinewood con su tanque de agua único en la región— han sido piezas claves para atraer producciones extranjeras de gran envergadura y fomentar el talento local.
Reflexión Final: Un Llamado a la Sinergia
Si algo nos enseñan casos como Brasil —donde la alianza entre Netflix y Embratur convirtió el audiovisual en un motor de promoción turística— es que la clave está en la unión de voluntades. República Dominicana ya cuenta con la infraestructura, el talento y un liderazgo turístico consolidado. Ahora, más que nunca, es el momento de sumar esfuerzos entre instituciones públicas, la industria cinematográfica y el sector privado para que cada producción sea una puerta de entrada a nuestra tierra.
Mi invitación es clara: que cada historia contada en pantalla sea también una invitación al descubrimiento y al viaje. Porque si el cine emociona, el turismo transforma. Y juntos, pueden hacer de República Dominicana un destino aún más grande a los ojos del mundo.
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¿Cuáles películas ver en el VI Festival Hecho en RD 2026?
Lo más prometedor: ¿Qué más puedes hacerme?, La corta vida de las flores, los documentales Milvio y Aquella primavera, Bajo el mismo sol y Melodrama. El evento inicia el próximo 28 de mayo en el Downtown Center.
SANTO DOMINGO. – Se acerca el momento de apertura del VI Festival Fine Arts Hecho en RD y, como para el público será imposible ver las 38 producciones de la cartelera (16 largometrajes y 22 cortos), es una tarea fundamental del crítico orientar en torno a las propuestas que presentan las mayores credenciales de calidad cinematográfica.
Esta selección evidencia que el festival ha dejado de ser únicamente una plataforma de exhibición para consolidarse como el termómetro definitivo de las corrientes estéticas del país, donde el riesgo formal, el valor del documento histórico y la madurez interpretativa son los verdaderos protagonistas de la pantalla.
Entre los 16 largometrajes programados, destacan varios títulos por su altísima proyección de calidad y su evidente búsqueda de un lenguaje autoral riguroso, distanciado de las fórmulas estrictamente comerciales. Con producciones que desafían la mirada convencional, esta edición se erige como el testimonio de que nuestro cine ha dejado de ser una promesa para convertirse en una contundente realidad.
La inauguración oficial será el jueves 28 de mayo con el filme ¿Qué más puedes hacerme?, y la clausura, el miércoles 3 de junio, estará a cargo de La corta vida de las flores, un drama de Pablo Lozano.
El festival es montado por Caribbean Cinemas, con el auspicio principal de la empresa de telecomunicaciones Altice, que lo ha apoyado desde su nacimiento en 2021, bajo la dirección general de Zumaya Cordero por Caribbean Cinemas y el patrocinio principal de Altice.
La sexta edición del festival evidencia la consolidación del drama social e intimista, una mayor presencia del documental de memoria histórica, el crecimiento de las directoras y las narrativas femeninas, una reducción de la comedia comercial tradicional y un incremento notable del cine de búsqueda estética.
Lo imperdible
Para orientar en la clasificación de “imperdible”, nos guiamos por la calidad autoral de los directores, el balance crítico de su filmografía, la consistencia de sus talentos interpretativos y la cualificación de sus guionistas; elementos que arrojan indicios claros de lo que es digno de nuestro tiempo en la sala oscura.
¿Qué más puedes hacerme?
Ficción. El director Félix Germán echa mano de Yasser Michelén, Marta González y Dalisa Alegría para narrar la vida de Eugenio, un poeta marcado por profundas pérdidas personales y el abandono. Tras sufrir un accidente que altera drásticamente su realidad y lo lleva a habitar los márgenes sociales como un vagabundo, encuentra una vía de redención a través del amor y la compasión.
Félix Germán pertenece a la generación de realizadores y hombres de teatro que han elevado el nivel interpretativo del cine dominicano. Germán revalida aquí su inclinación por dramas de fuerte calado psicológico y densidad lírica, donde el uso de la figura del poeta funciona como vehículo para explorar la vulnerabilidad humana. Su dirección apunta a un cuidado estético riguroso y a un manejo de actores de corte intimista, un sello persistente en la filmografía del realizador.
La corta vida de las flores
Ficción. Pablo Lozano —quien nos entregó el documental De Sicilia a Santo Domingo—, proveniente del área de producción de notables películas de autor como Candela y Pepe, ofrece su primer proyecto cinematográfico de ficción. Para ello, apela a un elenco estelar: Héctor Aníbal, Judith Rodríguez, Lidia Ariza, Yasser Michelén e Isabel Spencer, construyendo un drama de corte romántico y existencial que entrelaza la fragilidad de las relaciones afectivas con metáforas sobre la fugacidad del tiempo.
Lozano propone una puesta en escena de atmósfera sugerente. La conjunción de Judith Rodríguez y Héctor Aníbalasegura una intensidad dramática donde el subtexto y los silencios pesan tanto como el diálogo, consolidando un cine que confía plenamente en la madurez interpretativa y en la poética visual.
Milvio
Este documental, dirigido por Milbert Pérez, se enfoca en la vida y obra de Milvio Pérez, uno de los principales fotógrafos de la Revolución Constitucionalista de 1965, constituyéndose en una pieza fílmica de alto valor artístico e histórico. El trabajo permite al espectador adentrarse en la labor de un testigo excepcional, gracias a quien se registró la memoria gráfica de la gesta patriótica.
El personaje y el tema escogidos por el director están fuera de cuestionamiento por su peso histórico indudable, logrando transmitir con fuerza estética una verdadera clase de historia de la República Dominicana, documentalmente sostenida.
Aquella primavera
Documental (Mayra Poueriet). Es una búsqueda por reconstruir lo que se desvanece: los recuerdos personales de una combatiente y la memoria colectiva de un país que, por décadas, minimizó la participación de la mujer en su historia armada y política. Por medio de testimonios íntimos, el filme rescata una verdad relegada y abre un diálogo intergeneracional sumamente necesario sobre el olvido, la resistencia de género y la urgencia de recordar. Esta es la única de las producciones que hemos visto.
Bajo el mismo sol
Este largometraje de ficción, dirigido por Ulises Porra, es un drama de carácter histórico y social que explora las tensiones fronterizas y la identidad cultural en la isla, estructurado bajo una mirada analítica que desafía los discursos convencionales.
La trama nos sitúa en 1819, donde un joven heredero español, una tejedora china y un desertor haitiano luchan por encontrar su lugar y su humanidad en el tenso cruce de culturas del Caribe colonial, mientras se embarcan en la ambiciosa empresa de establecer una fábrica de seda en pleno corazón de La Española.
El cine de Ulises Porra destaca por su precisión técnica y su compromiso ético ante realidades complejas. Al ser una coproducción entre República Dominicana y España, se percibe una ambición estilística internacional que prioriza la hondura del conflicto humano por encima de los maniqueísmos.
Melodrama
Dirigida por Andrés Farías, nos presenta a Sonia, una viuda dominicana que se ve obligada a vender la casa de toda su vida para mudarse a un pequeño apartamento frente al mar Caribe. La transición la abruma, pero todo cambia cuando conoce a Aimé, un obrero haitiano que trabaja en el edificio vecino en construcción.
Sonia y Aimé entablan una fuerte conexión y comienzan una relación amorosa a la cual su entorno se opondrá. Se trata de una propuesta que subvierte los códigos tradicionales del género dramático caribeño para sumergirse en una estética estilizada, nocturna y marcadamente urbana, donde los personajes deambulan entre el desencanto y el deseo.
Andrés Farías, director de Candela (2020), uno de los títulos fundamentales de la filmografía dominicana, reconocido por su estilo visual audaz, utiliza el concepto del melodrama de forma irónica y deconstructiva, apoyado en una cuidada dirección de arte y un uso expresivo de la iluminación cromática que sitúa al filme en los terrenos del cine de autor más vanguardista de la región.
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El set del Caribe: por qué las grandes producciones eligen República Dominicana
Por Marc Mejía
En la industria del cine, las oportunidades no desaparecen.
Simplemente cambian de país.
Mientras algunos territorios dudan, ajustan o limitan sus incentivos, otros avanzan. Y en ese juego, República Dominicana ha aprendido a moverse mejor que muchos.
El caso más reciente lo deja claro.
La esperada producción liderada por Residente y protagonizada por Bad Bunny, inspirada en una historia profundamente puertorriqueña, no se filmará en Puerto Rico.
Se filmará en República Dominicana.
No por casualidad.
Por condiciones.
Porque en esta industria, el talento puede ser de un país… pero la inversión va donde le conviene.
Y ahí es donde entra la diferencia.
Mientras Puerto Rico enfrenta límites en sus incentivos y estructuras que frenan megaproyectos, República Dominicana, con la Ley de Cine 108-10 y especialmente el Artículo 39, ha construido un sistema diseñado exactamente para lo contrario: atraer, facilitar y competir.
No es un caso aislado.
Es un patrón.
Y lo interesante es que esta historia no empezó ahora.
Mucho antes de que existiera una ley, el país ya estaba haciendo algo que hoy define su estrategia: aprovechar lo que otros no podían.
En los años 70, cuando Cuba quedó fuera del mapa para Hollywood, Santo Domingo se convirtió en su doble inesperado. El Padrino Parte II utilizó la Zona Colonial para recrear una Habana inaccesible en ese momento.
No era el plan original.
Pero funcionó.
Y dejó una lección clara:
cuando un país pierde una oportunidad, otro la toma.
Décadas después, la diferencia es que República Dominicana dejó de improvisar… y empezó a competir en serio.
Con la implementación de la Ley de Cine 108-10, el país transformó esa intuición en estrategia. Y con el Artículo 39, creó uno de los incentivos más atractivos de la región para producciones internacionales.
Los números no solo lo respaldan. Lo confirman.
Desde la implementación de la ley hasta abril de 2026, el país ha acogido más de 420 producciones internacionales. Solo en marzo, según el portal de la DGCINE, los proyectos en rodaje y preproducción superaron los RD$7,346 millones.
Un solo mes.
No es un pico. Es una dinámica constante.
En 2022, hubo 65 producciones extranjeras.
En 2023, 44 proyectos generándo millones de divisas entrante al país.
En 2024, otras 33 producciones continuaron ese ritmo.
Esto ya no va solo de cine.
Va de empleo, turismo, divisas y economía real.
Va de hoteles llenos, equipos técnicos trabajando, transporte en movimiento y comunidades enteras beneficiándose de cada rodaje.
Por eso hoy, gigantes como Netflix, Disney, Paramount, MGM y NBC Universal no llegan por curiosidad. Llegan porque el país funciona.
Películas como The Lost City, Shotgun Wedding o Arthur the King han utilizado en los últimos años locaciones dominicanas para contar historias globales. Series como Narco-Saints o Machos Alfa han hecho lo mismo en plataformas de streaming.
Y luego están los realities, que son una máquina constante:
Survivor, en múltiples versiones internacionales,
Exatlón, con presencia casi permanente,
La Isla de las Tentaciones, Too Hot to Handle, El Conquistador…
No llegan una vez.
Regresan.
Invierten.
Se quedan.
Pero esto no ocurre en un vacío.
El mundo entero está compitiendo por lo mismo.
Chile y Costa Rica ya avanzan en acuerdos de coproducción para compartir incentivos.
Brasil anunció un presupuesto récord de 280 millones de dólares para su industria audiovisual.
Perú acaba de lanzar su nueva Ley de Cine con incentivos fiscales y promoción internacional activa.
Colombia ha visto crecer su inversión en cine en un 1700% en solo dos años.
Uruguay fortalece herramientas para atraer rodajes extranjeros.
España se mantiene como uno de los destinos más competitivos de Europa con incentivos regionales agresivos.
Esto es una competencia global.
Y cada decisión cuenta.
Por eso, el proyecto de Residente y Bad Bunny importa tanto.
No solo por quiénes están involucrados, sino por lo que representa:
visibilidad global,
impacto mediático,
marca país.
Porque cuando una producción de ese nivel elige dónde filmar, no solo mueve dinero.
Mueve atención.
Mueve narrativa.
Mueve percepción internacional.
Y esta vez, esa historia se está contando desde República Dominicana.
Mientras tanto, otros países miran cómo esa oportunidad —una más— se fue.
Porque en esta industria, si no estás listo… alguien más lo está.
Al final, no se trata solo de cine.
Se trata de entender el momento, crear las condiciones correctas y competir sin miedo.
República Dominicana lo entendió.
Y lo está capitalizando.
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La nieta de mi abuela (Crítica de cine)
Se encuentra en cartelera al menos por una o dos semanas más. Todo amante del buen cine dominicano, debe ver esta obra
SANTO DOMINGO.- En oportunidades, la cartelera comercial ofrece joyas de cine que podrían pasar inadvertidas porque no cuentan con una campaña de publicidad y a las cuales asisten quienes tienen alguna información o motivación que conlleva la búsqueda de experiencias cinematográficas que trascienden, que salen del esquema del cine de parámetros industriales profusamente promovidos.
El documental La nieta de mi abuela (Tatiana Fernández Geara, 2025), que se encuentra en la Sala 5 del complejo cinematográfico Downtown y en Cine CC de San Francisco de Macorís, es uno de esos casos. Es una de las pocas producciones dominicanas que tienen una adecuada página web.
Realizado por su directora bajo dos criterios: coherencia con su trayectoria y una honestidad desgarradora que muestra sus interiores vitales, narra una experiencia vital propia, arraigada en recuerdos y exponiendo las características de personalidad de una mujer provinciana que rompió moldes sociales.
Se trata de una recuperación de archivos personales que gira en torno a los principios de autenticidad femenina, perfumada con el frescor de una poesía epistolar, hermosa, simple y llana, que penetra profundamente.
El trabajo se centra en la figura de la directora, lo cual no invalida la historia, además de que recupera para el corpus memorial del país el inolvidable Cine Carmelita (del cual la abuela fue propietaria) y que representó para generaciones de francomacorisanos cantidad de emociones y recuerdos. Tatiana Fernández G. logra sacar lo mejor del registro documental de sus vidas. Describe vida y valores de Teresa Pichardo, abuela de la directora y propietaria del histórico Cine Carmelita, de San Francisco de Macorís.
La obra sigue la línea iniciada en 2015, cuando nos presentó Nana, documental sobre las cuidadoras de niños de clase media alta, sus vidas y aspiraciones. Es un nicho temático que ha generado incluso obras similares de parte de otros documentalistas, sin el ánimo de crear una escuela documental, y que reafirmó su propósito en 2021 con Vals de Santo Domingo, cuando siguió la trayectoria de cuatro jóvenes de sectores muy pobres, estudiantes de ballet clásico.
La narración de esta cineasta es tan singular, de trato tan accesible y de relación tan llana para vincularse con su entorno, es vigorosa y sustentada en documentación familiar: fotos, cartas, poemas, objetos, postales, pensamientos.
Antes de morir a los 88 años, Teresa Pichardo, la abuela de la directora, le dejó una advertencia que sonaba también a confesión y lamento: «No te quedes sola como yo». Al llegar a los 40 años, soltera y sin haberse casado nunca, Fernández Geara utiliza esta frase como catalizador para investigar qué significa realmente «quedarse sola». El trabajo desgaja el represivo concepto social que condiciona el valor de una mujer adulta a su aceptación del ritual preconcebido para ella: casarse, tener hijos, ser madre, cuidadora y protectora.
No teme Tatiana presentar la rebeldía intrínseca de su abuela, una mujer imponente que desafió las normas sociales, que tuvo esposos, novios y una vida afectiva intensa (evidenciada en cientos de cartas de amor que conservó), pero que fue al final un ser en soledad. Echa de manos de un archivo íntimo que no mira con lástima a su abuela, sino que la expone como referente en la medida en que abre los archivos personales y las gavetas de antaño.
Como cine de autor(a) autobiográfico, en La nieta de mi abuela la autora se expone a sí misma, a sus circunstancias y a los intentos de relación truncados por las diferencias que normaron a su abuela en el pasado.
Técnicamente, hay que aplaudir que la directora ha sabido construir un equipo de trabajo que expresa su mejor desempeño: desde la coescritura del guion hasta las direcciones de fotografía, sonido, edición y el diseño de la música, además de una certera selección de imágenes de películas que tienen enorme coincidencia con la nostalgia del cine provincial.
La nieta de mi abuela no es un ejercicio autorreferencial para situarse como centro de la atención. Con este trabajo, la directora evidencia que no hay historias personales carentes de interés para la gran pantalla. Todo depende del criterio, del concepto, de la coherencia autoral y la autenticidad de propósitos.
Es el tipo de película que, si no se ve ahora en el cine, luego nos estaremos lamentando porque no nos llamó la atención en el momento en el cual era posible verla. No es cine de espectacularidad. El cine de verdad bondadoso y aleccionadora.
No se pierdan este título.
Ficha técnica:
- Título: La nieta de mi abuela
- Dirección: Tatiana Fernández Geara
- Producción: Tatiana Fernández Geara y Wendy Espinal
- Guion: Tatiana Fernández Geara, Gina Giudicelli y Natalia Peralta Rincón
- Asesoría de guion: Dami Sainz Edwards
- Fotografía: Jaime Guerra y Tatiana Fernández
- Fotografía adicional: Jaime Guerra
- Dirección de arte: Oliver Rivas
- Edición: Gina Giudicelli
- Música: Laura Pimentel
- Sonido: Susan Romero y Victoria Mercedes
- Diseño de sonido: Susan Romero y Victoria Mercedes
- Supervisor de sonido: Homer Mora
- Postproducción de sonido: Pulpo Post
- Consultor de color: José Eduardo Durán (Chuba-K!)
- Colorista: Ana Duarte
- Diseño gráfico: Máximo del Castillo
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