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Películas dominicanas sobre madres: maternidad, trauma y fuerza femenina en pantalla

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Películas dominicanas

Por Marc Mejía

Hablar de madres en el cine dominicano termina siendo también una forma de hablar del país.

De barrios donde muchas mujeres crían solas a sus hijos. De familias separadas por la migración. De abuelas que terminan criando nietos. De niñas demasiado jóvenes enfrentando embarazos para los que nadie las preparó. De mujeres que trabajan tanto cuidando a otros que apenas tienen tiempo para cuidar de sí mismas y claro, sobre madres emprendedoras y luchadoras.

Y quizá por eso tantas películas dominicanas han encontrado en la maternidad uno de sus temas más honestos.

Durante mucho tiempo, gran parte del cine internacional —desde Hollywood hasta Europa y América Latina— presentó a las madres como figuras casi intocables: pacientes, sacrificadas y emocionalmente inquebrantables.

Películas como Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar, ayudaron a cambiar esa mirada. La cinta mostró la maternidad desde el dolor, el perdón y la solidaridad entre mujeres. Luego llegaron historias como Erin Brockovich (2000), donde una madre soltera enfrentaba a una enorme corporación mientras intentaba sostener a sus hijos, o Mother (Ma-deo) (2009), del coreano Bong Joon-ho, que llevó el instinto maternal hacia lugares mucho más oscuros y obsesivos. Claro, todo esto evitando abordar el cine clásico y títulos como Stella Dallas del 1937 donde vemos a una madre de clase trabajadora, imperfecta y extravagante, que decide renunciar por completo a su hija y desaparecer de su vida para asegurar que la joven tenga el futuro digno y de alta sociedad que ella nunca le pudo dar.

El cine dominicano, aunque todavía joven como industria, también comenzó a alejarse de la madre perfecta.

Ahora vemos mujeres cansadas, contradictorias, impulsivas, heridas o emocionalmente agotadas. Madres que aman profundamente a sus hijos, pero que también cargan culpa, rabia, miedo o frustración.

Y eso probablemente hace que muchas de estas historias conecten tanto aquí.

Porque varias de estas películas no se sienten lejanas. Se parecen demasiado a cosas que todavía pasan todos los días.

A continuación, recordaré varias películas que han abordado la maternidad desde distintos ángulos: la pobreza, el abandono, la violencia, la culpa, la adolescencia, la migración y hasta la necesidad de encontrar afecto en medio del caos.

  1. Madres enfrentadas a la pobreza y la supervivencia
La lucha de Ana (2012)

La lucha de Ana (2012)

La lucha de Ana (2012) Director: Bladimir Abud

Pocas películas dominicanas retratan el dolor de una madre con tanta intensidad como La lucha de Ana. La historia sigue a Ana, una humilde vendedora de flores de Santo Domingo que cría sola a su hijo adolescente. Su vida cambia para siempre cuando el joven muere accidentalmente a manos del hijo de un poderoso político.

Lo interesante de la película es que Ana nunca parece una heroína tradicional. Se siente como una mujer común empujada al límite.

No tiene dinero, influencia ni poder político. Solo tiene dolor. Y la necesidad desesperada de no dejar que la muerte de su hijo termine olvidada.

La película golpea porque muestra una realidad dolorosamente cercana: madres dominicanas obligadas a enfrentarse a estructuras corruptas mientras sobreviven económicamente día tras día.

Más que una historia sobre justicia, la película termina siendo el retrato de una madre que simplemente se niega a rendirse.

Nana (2015)

Nana (2015)

Nana (2015) Directora: Tatiana Fernández Geara

Uno de los documentales más sensibles y dolorosos del cine dominicano reciente.

Nana sigue las vidas de varias mujeres que abandonan el campo y a sus propios hijos para trabajar en Santo Domingo cuidando niños de familias adineradas. La contradicción emocional es devastadora: madres pobres que deben entregar cariño, tiempo y protección a hijos ajenos mientras los suyos crecen a la distancia.

Tatiana Fernández Geara evita exagerar el drama. Y precisamente por eso la película duele más.

Porque muchas de esas historias todavía forman parte de la realidad dominicana.

No hay grandes discursos ni dramatizaciones exageradas. Solo cansancio, nostalgia y una tristeza cotidiana que atraviesa toda la película.

Lo más duro es que la película no necesita exagerar nada. Muchas de esas historias siguen pasando todos los días.

Sugar Island (2025)

Sugar Island (2025)

Sugar Island (2025) Directora: Johanné Gómez Terrero

Ambientada en un batey azucarero, Sugar Island cuenta la historia de Makenya, una adolescente afrodescendiente que enfrenta un embarazo no deseado mientras lidia con la precariedad, la explotación laboral y las herencias espirituales de su comunidad.

La película mezcla realismo social con elementos místicos y culturales afrocaribeños, creando una experiencia profundamente sensorial.

Aquí la maternidad no aparece como un sueño romántico, sino como una consecuencia de la desigualdad estructural.

La protagonista todavía es una niña intentando sobrevivir en un entorno donde el futuro parece escrito por la pobreza y el abandono histórico.

Ramona (2023)

Ramona (2023)

Ramona (2023) Directora: Victoria Linares Villegas

Hay escenas en Ramona que resultan imposibles de olvidar.

La película sigue a una actriz que investiga la vida de adolescentes embarazadas para interpretar a una joven madre de quince años. A través de testimonios reales, el filme retrata niñas que todavía juegan, ríen y sueñan como adolescentes, mientras cargan con responsabilidades adultas demasiado pronto.

Victoria Linares Villegas retrata algo incómodo pero real: adolescentes que todavía están tratando de entenderse a sí mismas mientras ya tienen que criar a otro ser humano.

Y ahí está probablemente lo más incómodo de Ramona: muchas de las historias que aparecen en la película todavía forman parte de la realidad dominicana.

  1. Madres ausentes, heridas y relaciones rotas
Rafaela (2021)

Rafaela (2021)

Rafaela (2021) Director: Tito Rodríguez

Cruda, violenta y emocionalmente desgarradora.

Rafaela narra la vida de una joven líder de pandilla en un barrio marginado de Santo Domingo. Detrás de la violencia callejera y la agresividad de la protagonista existe una herida mucho más profunda: la ausencia de una madre protectora.

Rafaela da la impresión de haber crecido sola. Y esa sensación explica muchas de las decisiones violentas que toma durante la película.

Rafaela no solo busca sobrevivir; también busca amor, reconocimiento y pertenencia en un mundo donde nadie parece haberla protegido jamás.

Uno termina entendiendo que muchas de las decisiones de Rafaela vienen de haber crecido sintiéndose sola.

La hija natural (2011)

La hija natural (2011)

La hija natural (2011) Directora: Leticia Tonos

La directora Leticia Tonos construye una historia íntima y silenciosa sobre el duelo.

Tras la muerte de su madre en un accidente, María queda completamente sola y decide emprender un viaje para encontrar al padre que nunca conoció.

Aunque la figura materna desaparece físicamente desde el inicio de la película, su ausencia domina emocionalmente toda la historia.

La protagonista intenta reconstruirse mientras descubre que perder a una madre también significa perder parte de la propia identidad.

Más que buscar a su padre, da la impresión de que María está intentando entender quién es después de perder a su madre.

Dossier de ausencias (2024)

Dossier de ausencias (2024)

Dossier de ausencias (2024) Director: Rolando Díaz

Basada en hechos reales, Dossier de ausencias probablemente sea una de las películas más incómodas de toda esta lista.

La historia sigue el caso de Moraima Laseter Guzmán, una niña dominicana entregada en adopción a una familia extranjera y luego abandonada nuevamente en República Dominicana cuando apenas tenía 11 años.

Lo más duro de la película no es solo el abandono. Es la sensación de que Moraima nunca terminó de pertenecer a ningún lugar.

No hablaba español, sus padres biológicos vivían en pobreza extrema y terminó sobreviviendo prácticamente sola en una zona rural de Jarabacoa.

La película también muestra algo poco discutido en el país: las consecuencias humanas de los vacíos legales y las adopciones irregulares.

Y quizá eso es lo que hace que el documental golpee tanto.
No parece una historia lejana ni excepcional. Parece uno de esos casos que pudieron pasar desapercibidos durante años.

El impacto del caso real fue tan grande que terminó influyendo en reformas legales relacionadas con la protección de niños, niñas y adolescentes en República Dominicana.

Reinbou (2017)

Reinbou (2017)

Reinbou (2017) Director: David Maler

Con una estética poética y melancólica, Reinbou aborda el abandono y la fragilidad emocional de la infancia.

La historia sigue a un niño que vive rodeado de pérdidas, silencios y carencias afectivas.

La película muestra cómo la ausencia materna deja marcas invisibles que acompañan toda la vida.

Más que hablar directamente de madres, habla de los vacíos emocionales que dejan.

  1. Maternidad, conflicto generacional y heridas familiares
Madre: A dos centímetros de ti (2025)

Madre: A dos centímetros de ti (2025)

Madre: A dos centímetros de ti (2025) Directora: Desirée Díaz Silva

Una de las representaciones más intensas sobre maternidad intergeneracional en el cine dominicano reciente.

Helena regresa a Barahona después de diez años para intentar recuperar a su hija, quien ha sido criada por la abuela durante todo ese tiempo.

El reencuentro desata resentimientos acumulados, heridas abiertas y silencios familiares que nunca sanaron.

Desirée Díaz Silva construye un conflicto que probablemente muchas familias dominicanas entiendan demasiado bien: madres e hijas que se quieren, pero que llevan años acumulando silencios y resentimientos.

La película entiende algo profundamente humano: a veces las familias se aman, pero aun así se destruyen.

La nieta de mi abuela (2026)

La nieta de mi abuela (2026)

La nieta de mi abuela (2026) Directora: Tatiana Fernández Geara

Este documental íntimo analiza el legado emocional entre generaciones de mujeres.

A través de recuerdos familiares y conversaciones honestas, Tatiana Fernández Geara explora cómo los silencios, las heridas y las formas de amar pasan de madres a hijas y luego a nietas.

La película se siente muy personal, casi como una conversación familiar que alguien decidió grabar.

No necesita grandes conflictos externos porque toda la tensión vive dentro de la memoria familiar.

Habla de la soledad femenina, de la herencia emocional y del peso invisible que muchas mujeres cargan durante toda la vida.

Miriam miente (2018)

Miriam miente (2018)

Miriam miente (2018) Directores: Natalia Cabral y Oriol Estrada

Miriam miente retrata una forma distinta de maternidad: la maternidad controladora, obsesionada con las apariencias y atrapada en los prejuicios sociales.

Mientras organiza obsesivamente la fiesta de quince años de su hija, la madre de Miriam intenta mantener intacta una imagen de perfección burguesa.

Cuando descubre que el supuesto novio de su hija es negro, emergen el racismo silencioso y las tensiones de clase.

Lo interesante es que la madre de Miriam cree que está protegiendo a su hija, aunque muchas veces termine haciéndole daño.

Melodrama (2026)

Melodrama (2026)

Melodrama (2026) Director: Andrés Farías

Esta película rompe uno de los grandes tabúes culturales latinoamericanos: la idea de que una madre deja de tener deseos, emociones o vida propia después de criar hijos.

Sonia atraviesa un duelo emocional mientras intenta reconstruir su vida sentimental. Sin embargo, su hija adulta y amigos reaccionan con rechazo y juicio constante.

La película toca un tema del que casi no se habla: muchas veces los hijos adultos también terminan juzgando la vida emocional de sus madres.

Es una historia sobre libertad emocional, envejecimiento y dignidad femenina.

  1. Madres en contextos extremos
Carpinteros (2017)

Carpinteros (2017)

Carpinteros (2017) Director: José María Cabral

Aunque es conocida principalmente como una historia de amor carcelaria, Carpinteros también retrata una realidad poco mostrada en el cine: mujeres embarazadas y madres dentro del sistema penitenciario.

Las internas deben criar temporalmente a sus bebés en condiciones violentas y emocionalmente devastadoras.

La película muestra cómo incluso dentro de la cárcel las mujeres continúan cargando el peso emocional de la maternidad.

El amor maternal sobrevive incluso en los espacios más hostiles.

Bantú Mama (2021)

Bantú Mama (2021)

Bantú Mama (2021) Director: Iván Herrera

Una mujer extranjera perseguida por la policía encuentra refugio en Capotillo junto a varios niños huérfanos.

Poco a poco, sin planearlo, se convierte en su figura protectora.

Lo más interesante de Bantú Mama es que la película nunca intenta definir qué significa exactamente ser madre.

Simplemente muestra cómo el cuidado, el afecto y la protección también pueden construir una familia.

Al final, la película termina preguntándose qué significa realmente cuidar a alguien.

La cigüeña (2024)

La cigüeña (2024)

La cigüeña (2024) Director: Alejandro Andújar

Esta película aborda uno de los debates más complejos y polémicos de los últimos años: la gestación subrogada.

A través de mujeres vulnerables económicamente que alquilan sus vientres para familias adineradas, el filme explora las tensiones entre necesidad económica, apego emocional y maternidad biológica.

La película plantea preguntas incómodas:

¿Puede una madre separarse emocionalmente de un hijo después de llevarlo nueve meses en su cuerpo?

¿Dónde termina el contrato y dónde comienza el vínculo humano?

Niñas Escarlata (2026)

Niñas Escarlata (2026)

Niñas Escarlata (2026) Directora: Paula Cury

Probablemente una de las propuestas más duras y políticas sobre maternidad en el cine dominicano.

El documental analiza las consecuencias físicas y emocionales de la maternidad forzada en un país donde el aborto sigue completamente penalizado.

A través de testimonios reales, mujeres relatan embarazos inviables, riesgos médicos extremos y traumas psicológicos.

Más allá del debate político, la película deja claro el impacto físico y emocional que estas decisiones tienen sobre muchas mujeres.

  1. Madres, neurodivergencia y sacrificio emocional
Lo que siento por ti (2018)

Lo que siento por ti (2018)

Lo que siento por ti (2018) Director: Raúl Camilo

Basada en hechos reales, esta película contiene una de las representaciones más sensibles sobre maternidad y neurodivergencia en el cine dominicano.

Ana es una madre soltera que cría sola a sus hijos con autismo después de ser abandonada por su esposo.

La película funciona porque no convierte a Ana en una figura perfecta.

La vemos cansada, frustrada y sobrepasada muchas veces. Y eso hace que todo se sienta mucho más real.

Pero también retrata algo profundamente hermoso: la resistencia emocional de una madre que se niega a rendirse.

Muchas madres probablemente van a sentirse identificadas con el cansancio y la frustración que muestra la película.

Milly (2026)

Milly (2026)

Milly (2026) Directora: Leticia Tonos

La película biográfica sobre Milly Quezada explora no solo el ascenso de una estrella del merengue, sino también el peso emocional de ser madre mientras se vive constantemente de gira.

Entre escenarios, viajes y sacrificios, la película retrata la culpa materna y las complejas dinámicas familiares detrás del éxito artístico.

Muchas mujeres dominicanas se verán reflejadas en esa necesidad dolorosa de elegir entre el sustento económico y la presencia emocional.

Conclusión

El cine dominicano, una industria relativamente joven pero cada vez más madura y arriesgada, está transformando profundamente la manera en que entendemos la maternidad.

Ya no se limita a mostrar madres perfectas o eternamente sacrificadas. Ahora aparecen mujeres más reales: agotadas, confundidas, fuertes en algunos momentos y completamente rotas en otros.

Estas películas hablan de pobreza, violencia, racismo, abandono, migración, trauma y supervivencia. Pero también hablan de amor.

Un amor imperfecto, cansado y profundamente humano.

Y quizá ahí está lo más interesante de todas estas películas: hablan de maternidad, sí, pero también de cómo vivimos, sobrevivimos y nos relacionamos en República Dominicana.

Porque en cada madre retratada en pantalla existe también una parte de la historia social del país.

Marc Mejia, crítico de cine y gestor desde Cinemaforum, de creación de nuevos públicos educados en cine. Con más de 20 años de experiencia en la difusión de la industria cinematográfica a nivel local e internacional, Marc ha consolidado su reputación no solo como crítico de cine, sino también como un profundo conocedor y cineasta activo en la escena local. Su pasión por el cine fue influenciada desde su infancia por su padre, Pericles Mejía . Editor de www.cinemadominicano.com, portal creado por su padre en 2004.

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Una industria que mueve cultura y economía: radiografía del cine dominicano en 2025

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cine dominicano en 2025

Por Marc Mejía

El cine dominicano ya no necesita demostrar que existe. Las estadísticas de 2025 hablan de una actividad constante, con 57 proyectos rodados, 37 películas nacionales estrenadas y más de tres millones de visitas a las salas.

La nueva infografía publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con información de la Dirección General de Cine (DGCINE), la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) y otras instituciones, permite mirar más allá de los estrenos. Detrás de cada película hay empleos, empresas, servicios contratados y profesionales que han convertido el cine en su oficio.

Una producción impulsada desde el país

Durante 2025 se rodaron en República Dominicana 57 proyectos cinematográficos que aplicaron a la Ley de Cine. De ellos, 50 fueron nacionales y 7 extranjeros.

Es decir, cerca del 88 % correspondió a proyectos dominicanos.

El dato es importante porque muchas veces pensamos en la industria a partir de las grandes producciones internacionales que llegan al país. Sin embargo, buena parte de la actividad cotidiana descansa sobre el cine nacional.

Quienes han estado cerca de un rodaje saben que su impacto no se limita al director, los actores o el productor. Una película contrata técnicos, transportistas, servicios de alimentación, alquileres, hospedaje, seguridad, construcción, vestuario y proveedores de distintas áreas. Durante semanas o meses, el presupuesto circula dentro de una red mucho más amplia que el equipo visible en pantalla.

Todavía sería necesario conocer cuánto se invirtió y cuántos empleos se generaron. Contar proyectos es útil, pero medir su impacto económico permitiría entender mejor lo que el cine aporta al país.

Una cartelera dominicana cada vez más diversa

En 2025 se estrenaron 37 películas dominicanas. Hace algunas décadas, la llegada de una producción nacional a las salas era un acontecimiento aislado. Hoy forma parte habitual de la cartelera.

También ha cambiado la oferta. Aunque la comedia mantiene una presencia importante, ahora convive con dramas, documentales, suspenso, cine de autor y producciones de realizadores emergentes.

He visto transformarse la conversación. Antes celebrábamos que una película lograra terminarse y estrenarse. Ahora también hablamos de su campaña, su permanencia en cartelera y las posibilidades de circular en festivales, mercados y plataformas.

Eso no significa que el camino esté resuelto. Con una producción más constante, cada película necesita identificar a su audiencia y explicar por qué merece ser vista. La conexión con el público no se consigue únicamente pidiendo apoyo: se construye con promoción, disponibilidad y una estrategia que acompañe la obra más allá de su estreno.

Más de tres millones de visitas a las salas

La República Dominicana contó en 2025 con 25 complejos cinematográficos y 163 pantallas. En ellas se exhibieron 333 películas nacionales y extranjeras, se registraron 3,037,119 visitas y se recaudaron aproximadamente RD$1,046 millones.

En tiempos de plataformas y consumo desde el hogar, que más de tres millones de personas hayan visitado las salas confirma que el cine continúa siendo una experiencia importante para el público dominicano.

El cortometraje encuentra un nuevo impulso

Uno de los datos más llamativos corresponde a los cortometrajes registrados ante la ONDA. La cifra pasó de 132 en 2024 a 261 en 2025, un crecimiento cercano al 98 %.

Algo está ocurriendo entre los nuevos realizadores. Universidades, festivales y muestras reciben cada vez más trabajos de jóvenes que utilizan el cortometraje para adquirir experiencia, probar nuevas narrativas y comenzar a presentar sus historias.

El aumento corresponde a obras registradas y no necesariamente a todos los cortos producidos, pero revela una mayor actividad y conciencia sobre la protección de la autoría.

Los guiones cinematográficos registrados, en cambio, pasaron de 22 en 2024 a 8 en 2025. No podemos concluir que se estén escribiendo menos historias, pero la cifra recuerda que una industria comienza mucho antes del rodaje: comienza con una idea bien desarrollada y protegida.

Una nueva generación se prepara

La transformación del sector también puede observarse en las aulas. En 2022, las carreras de Cinematografía reunían a 1,079 estudiantes: 549 mujeres y 530 hombres.

Ese mismo año egresaron 117 profesionales, entre ellos 74 mujeres y 43 hombres. Las mujeres representaron alrededor del 63 % de los egresados.

Que más de mil jóvenes eligieran estudiar cine habría sido difícil de imaginar años atrás. Ahora el desafío es conseguir que esa formación encuentre oportunidades reales dentro del mercado y que la presencia femenina también se refleje en los equipos y puestos de decisión.

Más que películas

Producir también se volvió más costoso. El Índice de Precios al Productor de las actividades audiovisuales alcanzó 154.01 puntos en 2025, con una variación de 5.62 % en doce meses. El aumento ejerce presión sobre equipos, transporte, alimentación, materiales y posproducción, especialmente en proyectos independientes.

Aun con estos desafíos, las cifras muestran una industria activa, formada mayoritariamente por proyectos nacionales y acompañada por una nueva generación de profesionales.

La Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica ayudó a construir una estructura donde antes predominaban los esfuerzos individuales. Más de una década después, el resultado no se mide únicamente en películas: también se encuentra en los empleos, las empresas creadas y la experiencia acumulada por los equipos dominicanos.

Y hay otro aporte que ninguna tabla puede explicar por completo. El cine conserva nuestra manera de hablar, nuestros espacios y la memoria de una sociedad que cambia. Nos permite contar el país desde aquí y presentar una imagen más amplia de la República Dominicana ante el mundo.

La conversación ya no es si podemos hacer cine. Eso está demostrado. Ahora debemos lograr que nuestras historias circulen mejor, encuentren a su público y continúen generando oportunidades para quienes decidieron hacer de esta industria su profesión.

Infografía sobre Estadísticas de Cine

Infografía sobre Estadísticas de Cine

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Lo que ofrece el cine en junio y julio: cine independiente, clásico, alternativo y en las grandes salas

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Apertura de Kineteq, en Casa de Teatro.

Se trata de uno de los períodos de mayor oferta de cine clásico y de nuevos talentos. Hay de todo: proyectos que auspician el lanzamiento de nuevos valores, propuestas comerciales y de autor en grandes salas, y ciclos de cine de alto interés en centros culturales.

José Rafael Sosa

CALGARY, Alberta, Canadá. Junio de 2026 ha resultado uno de los meses más activos para el cine dominicano, con festivales emergentes, ciclos especializados, muestras internacionales y exhibiciones permanentes en diversos espacios culturales de Santo Domingo.

Esta situación se produce luego de un enero y febrero que acogieron el XVII Festival de Cine Global Santo Domingo (Funglode), y de un mes de mayo que lanzó una gran y nueva oferta. Esta última constó tanto de 16 largometrajes (12 de ficción y cuatro documentales) como de 32 cortometrajes universitarios, con algunas piezas que proclaman el paso firme de directores emergentes.

Con todo, junio de 2026 puede considerarse uno de los meses de mayor densidad de actividades cinematográficas culturales en la historia reciente de la República Dominicana, con una oferta que abarca desde el cine dominicano emergente hasta las más recientes producciones iberoamericanas e internacionales.

Tendencias destacadas

  • La consolidación del cortometraje como formato artístico gracias a KINETIQ.
  • El crecimiento de la formación audiovisual mediante talleres y clases magistrales.
  • Una mayor presencia del cine iberoamericano en las carteleras culturales.
  • La democratización tecnológica impulsada por Smart Films Dominicana.
  • La expansión de los espacios alternativos de exhibición más allá de las salas comerciales.
  • El fortalecimiento de la cooperación internacional entre República Dominicana, Europa, Israel y América Latina.

El cine de grandes salas

Junio

Dominicanas

Qué más puedes hacerme

Dirigida por Félix Germán, con Yasser Michelén, Marta González y Dalisa Alegría. Es un drama realizado con pasión y buen criterio que entró formalmente a las salas comerciales el pasado 4 de junio.

Bajo el mismo sol

Dirigida por Ulises Porra, protagonizada por Jean Jean, el español David Castillo y la japonesa Valentina Shen Wu. Es un drama histórico hecho a conciencia como coproducción entre República Dominicana y Argentina.

La corta vida de las flores

Dirigida por Pablo Lozano, película que resultó la máxima ganadora en la selección del FICFA Hecho en RD 2026.

Julio

Marileidy

Del director Tito Rodríguez. Un drama deportivo protagonizado por Yisneidy Alcántara interpretando a Marileidy Paulino.

Elena y el Mar

También de Tito Rodríguez, con Ruth Emeterio, Niurka Mota, Stuart Ortiz y Escarlet Alburquerque. Producida por La Aldea.

La resistencia de los Ramírez

De Brahyam Humphreys, definida como una comedia/sátira familiar.

De tal palo tal astilla

Dirigida por Frank Perozo. Estrenó el 5 de marzo y continúa proyectándose durante su cuarto mes en cartelera.

Internacionales (Junio)

Amos del Universo (Masters of the Universe)

El regreso a la acción real de la mítica franquicia de He-Man.

El día de la revelación (Disclosure Day)

Nueva propuesta de ciencia ficción y suspenso del aclamado director Steven Spielberg, protagonizada por Emily Blunt.

Toy Story 5

La icónica franquicia de Pixar regresa con una nueva aventura de Woody y Buzz Lightyear, dirigida por Andrew Stanton.

Supergirl

Nueva adaptación del universo DC, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie.

Internacionales (Julio)

Minions & Monstruos (Minions & Monsters)

Nueva entrega de animación de Illumination Entertainment.

Normal

Thriller de acción y crimen dirigido por Ben Wheatley y protagonizado por Bob Odenkirk y Henry Winkler.

Cine en streaming

Netflix

Te encontraré (I Will Find You)

Serie basada en la novela de Harlan Coben, protagonizada por Sam Worthington.

The Killer (Remake estadounidense – 2024)

Dirigida por John Woo, con Nathalie Emmanuel, Omar Sy y Sam Worthington.

KINETIQ by Cinéate

El acontecimiento cinematográfico más novedoso del mes es KINETIQ by Cinéate, un festival dedicado exclusivamente al cortometraje y dirigido por Taína Rodríguez y el proyecto Cinéate.

El festival ofrece 80 cortometrajes, de los cuales 73 participan en competencia. Incluye producciones de Chile, Francia, Japón, Perú, Alemania, Italia y Cuba.

Actividades destacadas

  • Competencia oficial de cortometrajes.
  • Conversatorios y encuentros profesionales.
  • Talleres de formación audiovisual.
  • Charla sobre postproducción sonora impartida por Victoria Mercedes.
  • Conferencia Cien años de cine dominicano en imágenes, a cargo de Desiree Reyes Peña.
  • Muestra Europea 2026.
  • Cine al aire libre junto a la Cinemateca Dominicana en la Fortaleza Ozama.

Smart Films Dominicana / Smart Film Fund

La actriz, productora y gestora cultural Evelyna Rodríguez y el director y actor Danilo Reynoso impulsan la segunda edición de Smart Films Dominicana.

La iniciativa promueve:

  1. Formación de jóvenes realizadores.
  2. Producción de contenidos audiovisuales de bajo presupuesto.
  3. Promoción de nuevos talentos.
  4. Desarrollo de capacidades técnicas mediante dispositivos móviles.
  5. Creación de una cantera de cineastas emergentes.

Centro Cultural Banreservas: epicentro del cine alternativo

El V Ciclo de Cine Dominicano 2026 ha ratificado su condición de promotor del cine clásico y contemporáneo dominicano.

Su director y gerente de cultura, Mijail Peralta, desarrolla una programación que incluye:

  • Clase magistral de la cineasta argentina María Aparicio.
  • Taller permanente Actuar y Rodar, impartido por Robert Lizardo y Suzette Reyes.
  • Muestra de cortometrajes seleccionados por Diego Cepeda y Julia Scrive-Loyer.

Cinemateca Dominicana

La Muestra de Cine Iberoamericano 2026 presenta:

Fecha Película País
21 de junio Olivia y las nubes República Dominicana
22 de junio Yo vi tres luces negras Colombia
23 de junio Nuestra tierra Argentina
25 de junio La Virgen de la Tosquera Argentina
26 de junio El tema del verano Uruguay

Centro Cultural de España

Desarrolla junto a la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI) y la Cinemateca Dominicana el ciclo Miradas de España, dedicado al cine español contemporáneo y clásico.

Museo Memorial de la Resistencia

Mantiene sus tradicionales ciclos de cine histórico y documental orientados a la memoria democrática, los derechos humanos y los procesos políticos latinoamericanos.

Ciclo de Cine de Israel

Durante junio se desarrolló el tradicional Ciclo de Cine Israelí en el complejo Downtown Center de Caribbean Cinemas, organizado con el apoyo de la Embajada de Israel.

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Evaluación final del VI Festival de Cine Fine Arts

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Jurados y directivos del VI Festival Fine Arts Hecho en RD. Foto suministrada.

El evento ya ha sobrepasado los objetivos iniciales y entregado certezas y esperanzas, esas que nacen de una calidad fílmica sorprendente y consistente. La marca cinematográfica dominicana ha quedado nuevamente ratificada.

José Rafael Sosa

SANTO DOMINGO. El VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD ha concluido, ratificando con creces su carácter como el principal escenario de lanzamiento para los proyectos más recientes y de mayor calidad de la industria audiovisual dominicana. En esta sexta edición, el certamen volvió a poner un énfasis vibrante en el talento emergente, celebrando las miradas de jóvenes directores, productores y profesionales que refrescan las pantallas tanto en el plano técnico como en el actoral.

Más que la simple exhibición de 16 largometrajes, esta entrega ha sido una constatación de madurez cinematográfica: al menos diez de las obras presentadas exhiben una calidad sobresaliente gracias a la solidez de sus guiones, el rigor de sus actuaciones, una notable factura técnica y una perspectiva artística renovada.

Este espacio permitió comprobar la creatividad dominicana, desplegando una panorámica cargada de variedad temática, diversidad de géneros y un innegable atractivo para el público.

La notable muestra de realizadores que presentaron sus proyectos en esta ocasión incluye a figuras clave de la renovación cinematográfica, junto a creadores con una trayectoria consolidada y amplia experiencia en el sector.

Una evolución histórica

Para dimensionar el valor actual de este festival, resulta imprescindible revisar sus raíces. El concepto original nació en 2010 como el Festival Internacional de Cine Fine Arts, una iniciativa de Caribbean Cinemas que abrió una ventana inédita para el cine de autor y el circuito independiente internacional en el complejo Novo Centro.

Sin embargo, los desafíos también imponen transformaciones. En 2021, tras la parálisis cultural global provocada por la pandemia de la COVID-19, el evento se reinventó estratégicamente, redirigiendo su enfoque principal hacia la producción local bajo el sello Hecho en RD.

Esta evolución no habría sido posible sin un engranaje institucional y privado ejemplar. Organizado por Caribbean Cinemas, el festival cuenta con el respaldo principal de Altice, el copatrocinio del Banco BHD y el apoyo decisivo de la Dirección General de Cine (DGCINE).

A ello se suma una alianza fundamental con la academia, integrada por la UASD, PUCMM, Chavón, UNIBE y UNAPEC.

Este tejido colaborativo ha protegido y fortalecido el objetivo fundacional del evento: impulsar, proyectar y respaldarel potencial cinematográfico de las nuevas generaciones.

Logros de una industria en marcha

La realización continua del Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD trasciende la mera exhibición cinematográfica; se ha consolidado como un motor de desarrollo para el sector a través de logros tangibles:

Dinamizador de la economía naranja. Al servir de vitrina privilegiada para la producción nacional, estimula el mercado de distribución local, incentiva nuevas inversiones al amparo de la Ley de Cine y promueve la sostenibilidad de las empresas productoras dominicanas.

Puente formativo y relevo generacional. Las actividades académicas, talleres y conversatorios conectan directamente a los estudiantes con la industria activa, facilitando la inserción laboral de nuevos técnicos y creativos.

Validación del cine de autor y de la diversidad de géneros. El festival se ha convertido en un ecosistema seguro para películas dominicanas independientes, dramáticas o documentales que exploran nuestra identidad y nuestras problemáticas sociales.

Un horizonte luminoso

Al revisar las “fotos del recuerdo” de esta sexta edición, el balance no puede ser más alentador. El cine dominicano ha dejado atrás la etapa de la infancia industrial para adentrarse con paso firme en la madurez artística.

El VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD demuestra que la República Dominicana no solo es un destino idóneo para grandes producciones internacionales gracias a sus locaciones y ventajas fiscales, sino que también posee una voz propia, vigorosa, técnicamente competitiva y artísticamente valiente.

El festival se despide este año dejando una certeza: el talento local tiene asegurado un horizonte promisorio. Un porvenir en el que nuestras historias continuarán recorriendo el mundo con el sello inconfundible de nuestra calidad, nuestro ingenio y nuestra propia mirada.

Merece una congratulación especial el equipo de Caribbean Cinemas, responsable de hacer posible esta iniciativa, así como un reconocimiento al jurado del VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD 2026.

El resultado final permite afirmar que el festival ya ha superado ampliamente sus metas iniciales.

Más que una muestra cinematográfica, se ha convertido en un espacio de validación, crecimiento y proyección para el cine nacional. Y, sobre todo, ha dejado sembrada una certeza: el mejor momento del cine dominicano no es el presente, sino el que está por venir.

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