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CineDominicano.com alcanza 21 años e incorpora teatro y entretenimiento a su agenda editorial
Santo Domingo.— CineDominicano.com celebra este 18 de agosto su aniversario 21 y anuncia la ampliación de su cobertura: además del cine, suma contenidos de teatro y entretenimiento en general, con el fin de reflejar la cultura visual del país y fortalecer el diálogo entre audiencias, creadores e industria.
El proyecto nació el 18 de agosto de 2004, bajo la visión de Pericles Mejía: amante del séptimo arte, ya veía una industria en gestación que merecía mostrarse al mundo desde una casa digital propia. En aquel contexto —cuando internet era más de foros, chats y blogs y el diseño coqueteaba con Flash— el portal se propuso ordenar, verificar y contar el cine hecho en la República Dominicana.

Pericles Mejia
En sus primeros años, el sitio operó como gran listado y recopilación de lo existente: películas, dónde verlas y datos de cada una, presentado en formato Flash, con animaciones y música, la estética tecnológica del momento. No quedaron analíticas de visitas, pero productores y críticos de la época lo conocían y lo usaban como referencia.
Si bien el portal nació en 2004, el cine dominicano venía de mucho antes. Sus orígenes se remontan a Puerto Plata, con la primera proyección del cinematógrafo de los hermanos Lumière en el Teatro Curiel; luego, Francisco Palau, junto con Tuto Báez y Juan B. Alfonseca, realizó “La leyenda de la Virgen de la Altagracia” (1923), señalada como la primera ficción del país, y continuó con la comedia “Las emboscadas de Cupido” (1924). Entre los hitos tempranos figuran “Excursión de José de Diego en Santo Domingo” (1915), filmada por el puertorriqueño Rafael Colorado; el primer uso de sonido en 1930 durante la toma de posesión de Rafael L. Trujillo, etapa de propaganda; y el reinicio de la ficción con “La Silla” (1963), de Franklin Domínguez, tras la caída de la dictadura. Ya en décadas recientes, “Un pasaje de ida” (1988), de Agliberto Meléndez, y “Nueba Yol: Por fin llegó Balbuena” (1995), de Ángel Muñiz, ayudaron a cimentar identidad y continuidad para la producción nacional.
Para quien se asomaba al portal en aquellos años, el mapa local ya exhibía títulos clave. En orden cronológico, la ruta se veía así:
- Un pasaje de ida (Agliberto Meléndez, 1988)
- Tráfico de niños (Alfonso Rodríguez, 1988)
- Nueba Yol: Por fin llegó Balbuena (Ángel Muñiz, 1995)
- Para vivir o morir (Radel Villalona, 1996)
- Cuatro hombres y un ataúd (Pericles Mejía, 1996)
- Nueba Yol 3: Bajo la nueva ley (Ángel Muñiz, 1997)
- Buscando un sueño (In Search of a Dream) (1998)
- El círculo vicioso (1998)
- Víctimas del poder (1998)
- Éxito por intercambio (2003)
- Perico Ripiao (Ángel Muñiz, 2003)
- Negocios son negocios (2004)
- La cárcel de La Victoria: El cuarto hombre (2004)
En el entorno global de entonces, el pulso del entretenimiento online lo marcaban IMDb, Rotten Tomatoes, MTV.com, E! Online, EW.com, Yahoo! Music y People.com; a nivel local, la conversación digital estaba dominada por Listín Diario, El Nacional, Diario Libre y elCaribe. En medio de ese ruido generalista, CineDominicano.com eligió el nicho: el cine dominicano, sin distracciones.
Con la marea de la Web 2.0, a finales de 2012 el internet dejó de ser solo un repositorio de información para convertirse en un espacio de compartir y consumir en comunidad. El portal entró a redes y sentó las bases de la plataforma colaborativa que hoy conocemos.
Tras la partida de Pericles en septiembre de 2023, la misión no se detuvo: se afianzó. En honor a su visión, a su amor por el arte y por nuestra industria, el trabajo asumió mayor rigor y constancia para que ese sueño sea no solo un referente, sino una pieza clave del ecosistema audiovisual dominicano; desde entonces y en la actualidad, el portal integra entrevistas (escritas y en video), podcasts, y secciones de entretenimiento —incluido el teatro y actividades afines— para abarcar la cultura visual del país.
Dirección actual y equipo. Hoy el proyecto es dirigido por su hijo, Marc Mejía (nacido en 1972 en la República Dominicana y con nacionalidad francesa). Con más de dos décadas de experiencia como crítico de cine, cineasta y estratega de comunicaciones, su trayectoria conecta los ecosistemas local e internacional. Colabora de forma regular con otros medios importantes de comunicación y noticias del país; conduce el podcast Marc te recomienda —con recomendaciones semanales e entrevistas en profundidad— y ha cubierto festivales, estrenos y novedades en RD, Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, aportando visibilidad internacional al cine dominicano. Es miembro activo de ADOCINE, ADOPRESCI, PIC y FIPRESCI, y Miembro Votante de los Golden Globes (edición 83). Junto a miembros de ADOPRESCI, Cinemaforum, Brando Hidalgo, Cindy Nuñez, Nicole Mejia y otros colaboradores, lidera la agenda editorial de este medio, lo cual hace posible esta expansión. Su formación desde la infancia —inspirada por Pericles y forjada en anuncios, documentales y largometrajes— le da una mirada integral para hacer frente a la labor informativa del portal.
Y hoy, veintiún años después de su creación, el portal es una web de alto tráfico, sostenida por una labor continua de investigación e información. Publica noticias verificadas, piezas de fondo y coberturas que conectan salas, sets de rodaje, festivales y audiencias, dentro y fuera de la isla.
“Este portal nació para documentar; se quedó para acompañar. Si algo celebramos hoy, es que el cine dominicano no cruza fronteras: las derriba.” — Marc Mejía, director de CineDominicano.com
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Melodrama, filme del VI Festival Fine Arts Hecho en RD, no dejará indiferente a nadie
La cartelera implica una oferta de cine nacional extraordinario, pero Melodrama, junto a otras propuestas, sobresale por una serie de factores. Las salas en las que tendrán lugar las proyecciones son las 3, 4 y 5 de Downtown Center.
SANTO DOMINGO. – A días de la apertura del evento cinematográfico que proyecta lo mejor de la nueva cosecha fílmica dominicana, casi toda ella a cargo de directores y directoras jóvenes, recorriendo los géneros de ficción y documental, y sus variantes en drama, comedia, thriller y otros modos de exposición, es propicio analizar qué tiene el peso suficiente como para captar la atención del público asistente.
El VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD 2026, que inicia este jueves 28 y tendrá sus proyecciones en las salas 3, 4 y 5 de Downtown Center, ofrece, como es tradición, una selecta muestra de cine de autor, lo cual representará un considerable desafío para los jurados encargados de premiar lo mejor del certamen.
Quienes aman la calidad del cine dominicano cuentan con una amplia oferta. Entre los 16 filmes que hemos marcado como imperdibles del evento figuran: ¿Qué más puedes hacerme? (Félix Germán); La corta vida de las flores(Pablo Lozano); Bajo el mismo sol (Ulises Porra); La batalla de los ángeles (Félix Germán); Mi Les Paul(Francisco Valdez); Lo que puede ser mañana: La invasión (Óscar Evelio Gutiérrez) y La ventana (película ómnibus dirigida por siete jóvenes realizadores).
Entre los documentales destacan: Milvio, fotógrafo de la revolución (Milbert Pérez); Aquella primavera (Mayra Poueriet); Más allá del humo (Mariel Aponte); Bōru (Rony A. Sosa), sobre los vínculos históricos entre Japón y República Dominicana; y Life is Dream (Alex Rodríguez).
El caso de Melodrama
Pero hay películas trascendentes, películas fundamentales y… Melodrama (Andrés Farías), dicho desde la perspectiva de quien sabe lo que está diciendo. Es tiempo de reparar en una de esas producciones dominicanas llamadas a destacarse: Melodrama. Es cuando el arte logra hacer real lo que la realidad impide.
No hemos visto Melodrama y, por tanto, cuanto sustentamos sobre su calidad es una inferencia derivada de experiencias recogidas de la filmografía del director, de lo que apunta en términos de producción, del tráiler, del concepto al seleccionar los talentos actorales y de otros factores que, si bien no garantizan totalmente la calidad, sí apuntan en una dirección muy prometedora.
El drama romántico-social plantea la relación entre una viuda de clase media alta y un obrero haitiano de la construcción, con todo lo que ello implica en términos de discriminación racial, rechazo familiar y choque social.
Andrés Farías, quien ya había evidenciado su mirada penetrante en el drama social con tintes mágicos en Candela, apunta ahora a entregar una versión caribeña y renovada sobre las relaciones interraciales marcadas por diferencias socioeconómicas. Esto ocurre luego de realizar Tiznao (cortometraje de 2023), ganador del Festival Fine Arts en su categoría, y Candela, basada en la novela de Ray Andújar, cuya calidad reafirmó el valor del cine nacional apoyado en la literatura criolla.
El debate y la reflexión
Melodrama es una de esas películas que no dejarán indiferente a nadie. Su tema es polémico, más aún si se toma en cuenta la histórica relación de confrontaciones y conflictos generados por sectores dominantes de ambos países vecinos para fomentar distancia y aversión entre sus pueblos.
Esa diferencia social y racial, pasada por el prisma imaginativo del cine, junto al empeño interpretativo que deja ver el avance y el debut de una artista de la escena que hasta ahora solo se había destacado en la danza, alimenta la esperanza de estar ante una producción de profundo mensaje humano y social.
Todo parece indicar que será el plato fuerte de la cartelera del VI Festival Fine Arts Hecho en RD, sin desmerecer otros proyectos que evidencian el nuevo poder creativo de los jóvenes directores dominicanos.
Datos prácticos
El costo de la boleta por persona es de 450 pesos. Las proyecciones de los 16 largometrajes y 22 cortometrajes se realizarán en las salas 3, 4 y 5 de Downtown Center. Aunque algunas personas consideran que estas salas son pequeñas, en realidad —con excepción de la sala 5— cuentan con más asientos que el promedio de las salas del complejo Fine Arts Novo Centro, actualmente conocido como VIP Novo Centro.
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Películas dominicanas sobre madres: maternidad, trauma y fuerza femenina en pantalla
Por Marc Mejía
Hablar de madres en el cine dominicano termina siendo también una forma de hablar del país.
De barrios donde muchas mujeres crían solas a sus hijos. De familias separadas por la migración. De abuelas que terminan criando nietos. De niñas demasiado jóvenes enfrentando embarazos para los que nadie las preparó. De mujeres que trabajan tanto cuidando a otros que apenas tienen tiempo para cuidar de sí mismas y claro, sobre madres emprendedoras y luchadoras.
Y quizá por eso tantas películas dominicanas han encontrado en la maternidad uno de sus temas más honestos.
Durante mucho tiempo, gran parte del cine internacional —desde Hollywood hasta Europa y América Latina— presentó a las madres como figuras casi intocables: pacientes, sacrificadas y emocionalmente inquebrantables.
Películas como Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar, ayudaron a cambiar esa mirada. La cinta mostró la maternidad desde el dolor, el perdón y la solidaridad entre mujeres. Luego llegaron historias como Erin Brockovich (2000), donde una madre soltera enfrentaba a una enorme corporación mientras intentaba sostener a sus hijos, o Mother (Ma-deo) (2009), del coreano Bong Joon-ho, que llevó el instinto maternal hacia lugares mucho más oscuros y obsesivos. Claro, todo esto evitando abordar el cine clásico y títulos como Stella Dallas del 1937 donde vemos a una madre de clase trabajadora, imperfecta y extravagante, que decide renunciar por completo a su hija y desaparecer de su vida para asegurar que la joven tenga el futuro digno y de alta sociedad que ella nunca le pudo dar.
El cine dominicano, aunque todavía joven como industria, también comenzó a alejarse de la madre perfecta.
Ahora vemos mujeres cansadas, contradictorias, impulsivas, heridas o emocionalmente agotadas. Madres que aman profundamente a sus hijos, pero que también cargan culpa, rabia, miedo o frustración.
Y eso probablemente hace que muchas de estas historias conecten tanto aquí.
Porque varias de estas películas no se sienten lejanas. Se parecen demasiado a cosas que todavía pasan todos los días.
A continuación, recordaré varias películas que han abordado la maternidad desde distintos ángulos: la pobreza, el abandono, la violencia, la culpa, la adolescencia, la migración y hasta la necesidad de encontrar afecto en medio del caos.
- Madres enfrentadas a la pobreza y la supervivencia

La lucha de Ana (2012)
La lucha de Ana (2012) Director: Bladimir Abud
Pocas películas dominicanas retratan el dolor de una madre con tanta intensidad como La lucha de Ana. La historia sigue a Ana, una humilde vendedora de flores de Santo Domingo que cría sola a su hijo adolescente. Su vida cambia para siempre cuando el joven muere accidentalmente a manos del hijo de un poderoso político.
Lo interesante de la película es que Ana nunca parece una heroína tradicional. Se siente como una mujer común empujada al límite.
No tiene dinero, influencia ni poder político. Solo tiene dolor. Y la necesidad desesperada de no dejar que la muerte de su hijo termine olvidada.
La película golpea porque muestra una realidad dolorosamente cercana: madres dominicanas obligadas a enfrentarse a estructuras corruptas mientras sobreviven económicamente día tras día.
Más que una historia sobre justicia, la película termina siendo el retrato de una madre que simplemente se niega a rendirse.

Nana (2015)
Nana (2015) Directora: Tatiana Fernández Geara
Uno de los documentales más sensibles y dolorosos del cine dominicano reciente.
Nana sigue las vidas de varias mujeres que abandonan el campo y a sus propios hijos para trabajar en Santo Domingo cuidando niños de familias adineradas. La contradicción emocional es devastadora: madres pobres que deben entregar cariño, tiempo y protección a hijos ajenos mientras los suyos crecen a la distancia.
Tatiana Fernández Geara evita exagerar el drama. Y precisamente por eso la película duele más.
Porque muchas de esas historias todavía forman parte de la realidad dominicana.
No hay grandes discursos ni dramatizaciones exageradas. Solo cansancio, nostalgia y una tristeza cotidiana que atraviesa toda la película.
Lo más duro es que la película no necesita exagerar nada. Muchas de esas historias siguen pasando todos los días.

Sugar Island (2025)
Sugar Island (2025) Directora: Johanné Gómez Terrero
Ambientada en un batey azucarero, Sugar Island cuenta la historia de Makenya, una adolescente afrodescendiente que enfrenta un embarazo no deseado mientras lidia con la precariedad, la explotación laboral y las herencias espirituales de su comunidad.
La película mezcla realismo social con elementos místicos y culturales afrocaribeños, creando una experiencia profundamente sensorial.
Aquí la maternidad no aparece como un sueño romántico, sino como una consecuencia de la desigualdad estructural.
La protagonista todavía es una niña intentando sobrevivir en un entorno donde el futuro parece escrito por la pobreza y el abandono histórico.

Ramona (2023)
Ramona (2023) Directora: Victoria Linares Villegas
Hay escenas en Ramona que resultan imposibles de olvidar.
La película sigue a una actriz que investiga la vida de adolescentes embarazadas para interpretar a una joven madre de quince años. A través de testimonios reales, el filme retrata niñas que todavía juegan, ríen y sueñan como adolescentes, mientras cargan con responsabilidades adultas demasiado pronto.
Victoria Linares Villegas retrata algo incómodo pero real: adolescentes que todavía están tratando de entenderse a sí mismas mientras ya tienen que criar a otro ser humano.
Y ahí está probablemente lo más incómodo de Ramona: muchas de las historias que aparecen en la película todavía forman parte de la realidad dominicana.
- Madres ausentes, heridas y relaciones rotas

Rafaela (2021)
Rafaela (2021) Director: Tito Rodríguez
Cruda, violenta y emocionalmente desgarradora.
Rafaela narra la vida de una joven líder de pandilla en un barrio marginado de Santo Domingo. Detrás de la violencia callejera y la agresividad de la protagonista existe una herida mucho más profunda: la ausencia de una madre protectora.
Rafaela da la impresión de haber crecido sola. Y esa sensación explica muchas de las decisiones violentas que toma durante la película.
Rafaela no solo busca sobrevivir; también busca amor, reconocimiento y pertenencia en un mundo donde nadie parece haberla protegido jamás.
Uno termina entendiendo que muchas de las decisiones de Rafaela vienen de haber crecido sintiéndose sola.

La hija natural (2011)
La hija natural (2011) Directora: Leticia Tonos
La directora Leticia Tonos construye una historia íntima y silenciosa sobre el duelo.
Tras la muerte de su madre en un accidente, María queda completamente sola y decide emprender un viaje para encontrar al padre que nunca conoció.
Aunque la figura materna desaparece físicamente desde el inicio de la película, su ausencia domina emocionalmente toda la historia.
La protagonista intenta reconstruirse mientras descubre que perder a una madre también significa perder parte de la propia identidad.
Más que buscar a su padre, da la impresión de que María está intentando entender quién es después de perder a su madre.

Dossier de ausencias (2024)
Dossier de ausencias (2024) Director: Rolando Díaz
Basada en hechos reales, Dossier de ausencias probablemente sea una de las películas más incómodas de toda esta lista.
La historia sigue el caso de Moraima Laseter Guzmán, una niña dominicana entregada en adopción a una familia extranjera y luego abandonada nuevamente en República Dominicana cuando apenas tenía 11 años.
Lo más duro de la película no es solo el abandono. Es la sensación de que Moraima nunca terminó de pertenecer a ningún lugar.
No hablaba español, sus padres biológicos vivían en pobreza extrema y terminó sobreviviendo prácticamente sola en una zona rural de Jarabacoa.
La película también muestra algo poco discutido en el país: las consecuencias humanas de los vacíos legales y las adopciones irregulares.
Y quizá eso es lo que hace que el documental golpee tanto.
No parece una historia lejana ni excepcional. Parece uno de esos casos que pudieron pasar desapercibidos durante años.
El impacto del caso real fue tan grande que terminó influyendo en reformas legales relacionadas con la protección de niños, niñas y adolescentes en República Dominicana.

Reinbou (2017)
Reinbou (2017) Director: David Maler
Con una estética poética y melancólica, Reinbou aborda el abandono y la fragilidad emocional de la infancia.
La historia sigue a un niño que vive rodeado de pérdidas, silencios y carencias afectivas.
La película muestra cómo la ausencia materna deja marcas invisibles que acompañan toda la vida.
Más que hablar directamente de madres, habla de los vacíos emocionales que dejan.
- Maternidad, conflicto generacional y heridas familiares

Madre: A dos centímetros de ti (2025)
Madre: A dos centímetros de ti (2025) Directora: Desirée Díaz Silva
Una de las representaciones más intensas sobre maternidad intergeneracional en el cine dominicano reciente.
Helena regresa a Barahona después de diez años para intentar recuperar a su hija, quien ha sido criada por la abuela durante todo ese tiempo.
El reencuentro desata resentimientos acumulados, heridas abiertas y silencios familiares que nunca sanaron.
Desirée Díaz Silva construye un conflicto que probablemente muchas familias dominicanas entiendan demasiado bien: madres e hijas que se quieren, pero que llevan años acumulando silencios y resentimientos.
La película entiende algo profundamente humano: a veces las familias se aman, pero aun así se destruyen.

La nieta de mi abuela (2026)
La nieta de mi abuela (2026) Directora: Tatiana Fernández Geara
Este documental íntimo analiza el legado emocional entre generaciones de mujeres.
A través de recuerdos familiares y conversaciones honestas, Tatiana Fernández Geara explora cómo los silencios, las heridas y las formas de amar pasan de madres a hijas y luego a nietas.
La película se siente muy personal, casi como una conversación familiar que alguien decidió grabar.
No necesita grandes conflictos externos porque toda la tensión vive dentro de la memoria familiar.
Habla de la soledad femenina, de la herencia emocional y del peso invisible que muchas mujeres cargan durante toda la vida.

Miriam miente (2018)
Miriam miente (2018) Directores: Natalia Cabral y Oriol Estrada
Miriam miente retrata una forma distinta de maternidad: la maternidad controladora, obsesionada con las apariencias y atrapada en los prejuicios sociales.
Mientras organiza obsesivamente la fiesta de quince años de su hija, la madre de Miriam intenta mantener intacta una imagen de perfección burguesa.
Cuando descubre que el supuesto novio de su hija es negro, emergen el racismo silencioso y las tensiones de clase.
Lo interesante es que la madre de Miriam cree que está protegiendo a su hija, aunque muchas veces termine haciéndole daño.

Melodrama (2026)
Melodrama (2026) Director: Andrés Farías
Esta película rompe uno de los grandes tabúes culturales latinoamericanos: la idea de que una madre deja de tener deseos, emociones o vida propia después de criar hijos.
Sonia atraviesa un duelo emocional mientras intenta reconstruir su vida sentimental. Sin embargo, su hija adulta y amigos reaccionan con rechazo y juicio constante.
La película toca un tema del que casi no se habla: muchas veces los hijos adultos también terminan juzgando la vida emocional de sus madres.
Es una historia sobre libertad emocional, envejecimiento y dignidad femenina.
- Madres en contextos extremos

Carpinteros (2017)
Carpinteros (2017) Director: José María Cabral
Aunque es conocida principalmente como una historia de amor carcelaria, Carpinteros también retrata una realidad poco mostrada en el cine: mujeres embarazadas y madres dentro del sistema penitenciario.
Las internas deben criar temporalmente a sus bebés en condiciones violentas y emocionalmente devastadoras.
La película muestra cómo incluso dentro de la cárcel las mujeres continúan cargando el peso emocional de la maternidad.
El amor maternal sobrevive incluso en los espacios más hostiles.

Bantú Mama (2021)
Bantú Mama (2021) Director: Iván Herrera
Una mujer extranjera perseguida por la policía encuentra refugio en Capotillo junto a varios niños huérfanos.
Poco a poco, sin planearlo, se convierte en su figura protectora.
Lo más interesante de Bantú Mama es que la película nunca intenta definir qué significa exactamente ser madre.
Simplemente muestra cómo el cuidado, el afecto y la protección también pueden construir una familia.
Al final, la película termina preguntándose qué significa realmente cuidar a alguien.

La cigüeña (2024)
La cigüeña (2024) Director: Alejandro Andújar
Esta película aborda uno de los debates más complejos y polémicos de los últimos años: la gestación subrogada.
A través de mujeres vulnerables económicamente que alquilan sus vientres para familias adineradas, el filme explora las tensiones entre necesidad económica, apego emocional y maternidad biológica.
La película plantea preguntas incómodas:
¿Puede una madre separarse emocionalmente de un hijo después de llevarlo nueve meses en su cuerpo?
¿Dónde termina el contrato y dónde comienza el vínculo humano?

Niñas Escarlata (2026)
Niñas Escarlata (2026) Directora: Paula Cury
Probablemente una de las propuestas más duras y políticas sobre maternidad en el cine dominicano.
El documental analiza las consecuencias físicas y emocionales de la maternidad forzada en un país donde el aborto sigue completamente penalizado.
A través de testimonios reales, mujeres relatan embarazos inviables, riesgos médicos extremos y traumas psicológicos.
Más allá del debate político, la película deja claro el impacto físico y emocional que estas decisiones tienen sobre muchas mujeres.
- Madres, neurodivergencia y sacrificio emocional

Lo que siento por ti (2018)
Lo que siento por ti (2018) Director: Raúl Camilo
Basada en hechos reales, esta película contiene una de las representaciones más sensibles sobre maternidad y neurodivergencia en el cine dominicano.
Ana es una madre soltera que cría sola a sus hijos con autismo después de ser abandonada por su esposo.
La película funciona porque no convierte a Ana en una figura perfecta.
La vemos cansada, frustrada y sobrepasada muchas veces. Y eso hace que todo se sienta mucho más real.
Pero también retrata algo profundamente hermoso: la resistencia emocional de una madre que se niega a rendirse.
Muchas madres probablemente van a sentirse identificadas con el cansancio y la frustración que muestra la película.

Milly (2026)
Milly (2026) Directora: Leticia Tonos
La película biográfica sobre Milly Quezada explora no solo el ascenso de una estrella del merengue, sino también el peso emocional de ser madre mientras se vive constantemente de gira.
Entre escenarios, viajes y sacrificios, la película retrata la culpa materna y las complejas dinámicas familiares detrás del éxito artístico.
Muchas mujeres dominicanas se verán reflejadas en esa necesidad dolorosa de elegir entre el sustento económico y la presencia emocional.
Conclusión
El cine dominicano, una industria relativamente joven pero cada vez más madura y arriesgada, está transformando profundamente la manera en que entendemos la maternidad.
Ya no se limita a mostrar madres perfectas o eternamente sacrificadas. Ahora aparecen mujeres más reales: agotadas, confundidas, fuertes en algunos momentos y completamente rotas en otros.
Estas películas hablan de pobreza, violencia, racismo, abandono, migración, trauma y supervivencia. Pero también hablan de amor.
Un amor imperfecto, cansado y profundamente humano.
Y quizá ahí está lo más interesante de todas estas películas: hablan de maternidad, sí, pero también de cómo vivimos, sobrevivimos y nos relacionamos en República Dominicana.
Porque en cada madre retratada en pantalla existe también una parte de la historia social del país.
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¿Cuáles películas ver en el VI Festival Hecho en RD 2026?
Lo más prometedor: ¿Qué más puedes hacerme?, La corta vida de las flores, los documentales Milvio y Aquella primavera, Bajo el mismo sol y Melodrama. El evento inicia el próximo 28 de mayo en el Downtown Center.
SANTO DOMINGO. – Se acerca el momento de apertura del VI Festival Fine Arts Hecho en RD y, como para el público será imposible ver las 38 producciones de la cartelera (16 largometrajes y 22 cortos), es una tarea fundamental del crítico orientar en torno a las propuestas que presentan las mayores credenciales de calidad cinematográfica.
Esta selección evidencia que el festival ha dejado de ser únicamente una plataforma de exhibición para consolidarse como el termómetro definitivo de las corrientes estéticas del país, donde el riesgo formal, el valor del documento histórico y la madurez interpretativa son los verdaderos protagonistas de la pantalla.
Entre los 16 largometrajes programados, destacan varios títulos por su altísima proyección de calidad y su evidente búsqueda de un lenguaje autoral riguroso, distanciado de las fórmulas estrictamente comerciales. Con producciones que desafían la mirada convencional, esta edición se erige como el testimonio de que nuestro cine ha dejado de ser una promesa para convertirse en una contundente realidad.
La inauguración oficial será el jueves 28 de mayo con el filme ¿Qué más puedes hacerme?, y la clausura, el miércoles 3 de junio, estará a cargo de La corta vida de las flores, un drama de Pablo Lozano.
El festival es montado por Caribbean Cinemas, con el auspicio principal de la empresa de telecomunicaciones Altice, que lo ha apoyado desde su nacimiento en 2021, bajo la dirección general de Zumaya Cordero por Caribbean Cinemas y el patrocinio principal de Altice.
La sexta edición del festival evidencia la consolidación del drama social e intimista, una mayor presencia del documental de memoria histórica, el crecimiento de las directoras y las narrativas femeninas, una reducción de la comedia comercial tradicional y un incremento notable del cine de búsqueda estética.
Lo imperdible
Para orientar en la clasificación de “imperdible”, nos guiamos por la calidad autoral de los directores, el balance crítico de su filmografía, la consistencia de sus talentos interpretativos y la cualificación de sus guionistas; elementos que arrojan indicios claros de lo que es digno de nuestro tiempo en la sala oscura.
¿Qué más puedes hacerme?
Ficción. El director Félix Germán echa mano de Yasser Michelén, Marta González y Dalisa Alegría para narrar la vida de Eugenio, un poeta marcado por profundas pérdidas personales y el abandono. Tras sufrir un accidente que altera drásticamente su realidad y lo lleva a habitar los márgenes sociales como un vagabundo, encuentra una vía de redención a través del amor y la compasión.
Félix Germán pertenece a la generación de realizadores y hombres de teatro que han elevado el nivel interpretativo del cine dominicano. Germán revalida aquí su inclinación por dramas de fuerte calado psicológico y densidad lírica, donde el uso de la figura del poeta funciona como vehículo para explorar la vulnerabilidad humana. Su dirección apunta a un cuidado estético riguroso y a un manejo de actores de corte intimista, un sello persistente en la filmografía del realizador.
La corta vida de las flores
Ficción. Pablo Lozano —quien nos entregó el documental De Sicilia a Santo Domingo—, proveniente del área de producción de notables películas de autor como Candela y Pepe, ofrece su primer proyecto cinematográfico de ficción. Para ello, apela a un elenco estelar: Héctor Aníbal, Judith Rodríguez, Lidia Ariza, Yasser Michelén e Isabel Spencer, construyendo un drama de corte romántico y existencial que entrelaza la fragilidad de las relaciones afectivas con metáforas sobre la fugacidad del tiempo.
Lozano propone una puesta en escena de atmósfera sugerente. La conjunción de Judith Rodríguez y Héctor Aníbalasegura una intensidad dramática donde el subtexto y los silencios pesan tanto como el diálogo, consolidando un cine que confía plenamente en la madurez interpretativa y en la poética visual.
Milvio
Este documental, dirigido por Milbert Pérez, se enfoca en la vida y obra de Milvio Pérez, uno de los principales fotógrafos de la Revolución Constitucionalista de 1965, constituyéndose en una pieza fílmica de alto valor artístico e histórico. El trabajo permite al espectador adentrarse en la labor de un testigo excepcional, gracias a quien se registró la memoria gráfica de la gesta patriótica.
El personaje y el tema escogidos por el director están fuera de cuestionamiento por su peso histórico indudable, logrando transmitir con fuerza estética una verdadera clase de historia de la República Dominicana, documentalmente sostenida.
Aquella primavera
Documental (Mayra Poueriet). Es una búsqueda por reconstruir lo que se desvanece: los recuerdos personales de una combatiente y la memoria colectiva de un país que, por décadas, minimizó la participación de la mujer en su historia armada y política. Por medio de testimonios íntimos, el filme rescata una verdad relegada y abre un diálogo intergeneracional sumamente necesario sobre el olvido, la resistencia de género y la urgencia de recordar. Esta es la única de las producciones que hemos visto.
Bajo el mismo sol
Este largometraje de ficción, dirigido por Ulises Porra, es un drama de carácter histórico y social que explora las tensiones fronterizas y la identidad cultural en la isla, estructurado bajo una mirada analítica que desafía los discursos convencionales.
La trama nos sitúa en 1819, donde un joven heredero español, una tejedora china y un desertor haitiano luchan por encontrar su lugar y su humanidad en el tenso cruce de culturas del Caribe colonial, mientras se embarcan en la ambiciosa empresa de establecer una fábrica de seda en pleno corazón de La Española.
El cine de Ulises Porra destaca por su precisión técnica y su compromiso ético ante realidades complejas. Al ser una coproducción entre República Dominicana y España, se percibe una ambición estilística internacional que prioriza la hondura del conflicto humano por encima de los maniqueísmos.
Melodrama
Dirigida por Andrés Farías, nos presenta a Sonia, una viuda dominicana que se ve obligada a vender la casa de toda su vida para mudarse a un pequeño apartamento frente al mar Caribe. La transición la abruma, pero todo cambia cuando conoce a Aimé, un obrero haitiano que trabaja en el edificio vecino en construcción.
Sonia y Aimé entablan una fuerte conexión y comienzan una relación amorosa a la cual su entorno se opondrá. Se trata de una propuesta que subvierte los códigos tradicionales del género dramático caribeño para sumergirse en una estética estilizada, nocturna y marcadamente urbana, donde los personajes deambulan entre el desencanto y el deseo.
Andrés Farías, director de Candela (2020), uno de los títulos fundamentales de la filmografía dominicana, reconocido por su estilo visual audaz, utiliza el concepto del melodrama de forma irónica y deconstructiva, apoyado en una cuidada dirección de arte y un uso expresivo de la iluminación cromática que sitúa al filme en los terrenos del cine de autor más vanguardista de la región.
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