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Los mitos de las películas extranjeras “rodadas” en RD

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Los mitos de las películas extranjeras “rodadas” en RD

La República Dominicana, al igual que otros territorios del Caribe, ha sido un destino recurrente para las industrias cinematográficas extranjeras, que encuentran en sus paisajes naturales y urbanos un escenario ideal para la realización de producciones fílmicas. Las condiciones climáticas favorables, la belleza de sus entornos naturales y la proximidad geográfica han convertido al país en un atractivo para rodajes parciales o totales de películas extranjeras.

Desde finales de los años sesenta cuando se declara de interés nacional el desarrollo turístico, se abrió una ventana de oportunidad para que grandes productoras europeas y norteamericanas consideraran a la República Dominicana como una locación viable para sus historias de espionaje, aventura, drama, comedia y terror. Ejemplos notables de este interés incluyen películas como El Padrino II (1974), dirigida por Francis Ford Coppola, cuyas escenas de la Habana prerrevolucionaria se recrearon en las avenidas Duarte y Mella de la capital dominicana. Asimismo, Pantaleón y las Visitadoras (1975), basada en la obra del afamado escritor Mario Vargas Llosa, fue rodada en La Romana, aprovechando las encantadoras locaciones de la región para narrar su historia. Además, el desarrollo de personal técnico local, que comenzaba a formarse gracias a la experiencia adquirida en la televisión, fue un factor adicional para atraer estas producciones.

Sin embargo, fue la promulgación de la Ley No. 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana en 2010 lo que consolidó al país como un destino preferente para el rodaje de producciones extranjeras. Esta ley, que administra los incentivos fiscales para el desarrollo de la industria cinematográfica dominicana, marcó un antes y un después en el posicionamiento del país en la industria global del cine.

Antes de la Ley No. 108-10, y con excepción del apoyo brindado por la Dirección Nacional de Cine (DINAC) entre 2004 y 2010, la veracidad de las experiencias de varios rodajes extranjeros en territorio dominicano era cuestionable, ya que no existía un registro riguroso de las mismas y mucho menos una estadística real y supervisada. Esto ha dado lugar a una serie de mitos y malentendidos sobre la verdadera participación de la República Dominicana en la realización de ciertas películas, muchos de los cuales han sido perpetuados tanto en la cultura popular como en los medios de comunicación, tanto escrita como digital, confundiendo al dominicano al momento de querer recordar los rodajes que se han realizado en Quisqueya.

Por tal razón, nos hemos reunido para hacer esta investigación que servirá para esclarecer con datos precisos algunas informaciones, con el propósito de contribuir a la historia de una industria que cada vez más busca utilizar las bondades que la isla brinda a los productores. A continuación, desmontamos algunos de estos mitos sobre películas de renombre que supuestamente fueron rodadas en suelo dominicano:

Apocalypse Now

Apocalypse Now

Apocalypse Now

Uno de los mitos más persistentes es el que rodea a la icónica película Apocalypse Now (1979), dirigida por el afamado cineasta italoamericano Francis Ford Coppola. Durante años, se ha creído que una de las escenas más representativas de la película, en la que helicópteros del noveno batallón de la Primera División de Caballería Aerotransportada surcan un río antes de un ataque, fue filmada en el río Chavón, en La Romana. Sin embargo, el propio Coppola desmintió esta afirmación, aclarando de manera categórica: “No, not true” (No, no es verdad). La película, incluida esa escena icónica, fue completamente rodada en Filipinas, enfrentando además múltiples desafíos durante su producción.

Curiosamente, existe una conexión poco conocida entre el equipo de Apocalypse Now y el de Sorcerer (1977), la película de William Friedkin que también enfrentó grandes dificultades de producción. Muchos miembros del staff que trabajaron en Sorcerer, rodada en República Dominicana, participaron también en Apocalypse Now, y viceversa, ya que ambas producciones se prolongaron durante tanto tiempo que coincidieron en varios aspectos logísticos. De hecho, el equipo que llegaba a República Dominicana bromeaba frecuentemente sobre cuál de las dos producciones era más caótica.

Esta anécdota fue compartida por Peggy Guzmán, uno de los dominicanos que trabajó en Sorcerer, quien recordó que todo el personal dominicano involucrado sabía perfectamente que Apocalypse Now no fue filmada en el país. Es posible que el intercambio y la conexión entre el equipo de ambas películas haya contribuido, años después, a la creación del falso rumor sobre la localización de la famosa escena.

(Véase: https://cinemadominicano.com/francis-ford-coppola-aclara-que-apocalypse-now-no-fue-filmada-en-rd/)

Jurassic Park

Jurassic Park

Jurassic Park

Otro mito ampliamente difundido está relacionado con la película de aventuras Jurassic Park (1993), dirigida por Steven Spielberg y basada en la novela de Michael Crichton. En una de las escenas, se menciona la “Mina de Ámbar Mano de Dios, República Dominicana”, lo que ha llevado a muchos a creer erróneamente que parte de la película fue rodada en el país. Sin embargo, ninguna escena fue filmada en suelo dominicano; el rodaje real se realizó en California y Hawái entre agosto y noviembre de 1992, concretamente en la isla de Oahu, en el Rancho Kualoa, uno de los escenarios cinematográficos más reconocidos de la región.

La razón por la que se menciona a la República Dominicana está vinculada a la fama mundial del ámbar dominicano, conocido por su excepcional pureza, transparencia y la rareza del ámbar azul, prácticamente exclusivo de esta región. Aunque el ámbar se encuentra en otros países como Polonia, Rusia, México, Myanmar, Líbano y Canadá, el ámbar dominicano destaca por sus propiedades conservacionistas. Este detalle fue incluido en la narrativa de la película debido a la investigación realizada por los naturalistas estadounidenses George y Roberta Poinar en 1986, quienes estudiaron insectos prehistóricos atrapados en ámbar dominicano, preservando algunas células intactas, incluyendo ADN. Este descubrimiento inspiró a Crichton a desarrollar la premisa de su novela, en la que los dinosaurios son creados a partir del ADN de insectos fosilizados en ámbar.

Los Poinar realizaron una expedición a las minas de ámbar de La Toca, en la región montañosa del norte de la República Dominicana, recolectando cientos de muestras de fósiles en ámbar de millones de años de antigüedad. Este trabajo fue publicado en el libro “The Amber Forest: A Reconstruction of a Vanished World” en 1999. Aunque algunas escenas científicas de la película se basan en estos estudios, ninguna fue filmada en su laboratorio, como algunos rumores sugieren.

Spielberg, inicialmente interesado en filmar en Costa Rica, donde transcurren los eventos de la novela, finalmente optó por la isla hawaiana de Kauaʻi, donde anteriormente había filmado escenas de Cazadores del Arca Perdida (1980). La mezcla entre la inspiración científica detrás del ámbar dominicano y las impactantes localizaciones hawaianas terminó por crear el mundo visualmente icónico de Jurassic Park.

(Véase: https://www.bbc.com/mundo/noticias-48452984)

Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra

Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra

Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra

La región norte de la República Dominicana, particularmente las provincias de Samaná y María Trinidad Sánchez, es conocida por sus playas paradisíacas, que han servido como escenario para diversas producciones cinematográficas que buscan capturar la exuberante belleza natural del Caribe. Sin embargo, en el caso de la película Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (dirigida por Gore Verbinski en 2003), ha surgido un mito que sugiere que algunas de sus escenas fueron filmadas en la bahía de Samaná.

Este mito, aunque popular, es incorrecto. La realidad es que esta producción no aprovechó las majestuosas costas dominicanas. El rodaje de la película se llevó a cabo entre octubre de 2002 y marzo de 2003 en locaciones de San Vicente y las Granadinas y en sets de Los Ángeles, California. El Location Manager Larry Ring, junto con el equipo de producción, seleccionó San Vicente como la principal locación de rodaje debido a que encontraron en esta isla la playa más tranquila y adecuada para las necesidades de la película en la región del Caribe.

El cronograma de filmación se desarrolló de la siguiente manera: en octubre de 2002, el equipo rodó algunas escenas en Rancho Palos Verdes, California; en diciembre del mismo año, se trasladaron a San Vicente y las Granadinas para continuar con el rodaje en las idílicas playas de la isla; y finalmente, en enero de 2003, regresaron a Los Ángeles para filmar las escenas que requerían un set de cavernas especialmente diseñado.

(Véase: “13 hechos detrás de escena sobre Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra”. Oh mi Disney. 18 de diciembre de 2015).

Rambo

Rambo

Rambo: Part II

La saga de Rambo: Part II (dirigida por George P. Cosmatos y estrenada en 1985) es un caso curioso dentro de la cultura popular dominicana, ya que ha generado diversas leyendas sobre su rodaje. La película, que se estrenó en Santo Domingo el 11 de julio de 1985, contaba con un presupuesto de 25 millones de dólares y fue escrita por David Morrell, autor de la novela en la que se basó la primera entrega, quien también creó una novelización para esta segunda parte. A pesar de su éxito global, en la República Dominicana persiste el mito de que algunas escenas se filmaron en el país.

En realidad, Rambo: Part II se rodó íntegramente en locaciones de México. Una de las escenas más comentadas, la explosión en la cascada y la secuencia de los helicópteros, que según el mito popular se filmaron en el río Chavón, en La Romana, fueron en verdad grabadas en Coyuca de Benítez, en el estado de Guerrero, México. Además, otras partes de la película se rodaron en Tecoanapa, también en Guerrero, y en una base aérea militar que se utilizó como locación para las escenas en los hangares donde se desarrolla una gran parte de la acción. Este trabajo de locaciones estuvo a cargo de Juan Clemente, quien eligió cuidadosamente los lugares que mejor se adaptaban a las necesidades del rodaje.

Sin embargo, lo que sí conecta a esta producción con la República Dominicana es una interesante anécdota relacionada con el título de la película. El nombre “Rambo”, que se convirtió en un ícono del cine de acción, fue en parte producto de la creatividad de la compañía distribuidora local Cine Film S.A., que trajo la primera película al país. Mario Kassar, el productor ejecutivo y socio de Andrew Vajna, propietarios de Carolco Pictures, tenía nacionalidad dominicana y solía visitar frecuentemente la República Dominicana, donde tenía una residencia en Casa de Campo.

Durante una de sus visitas, acompañado de amigos dominicanos, Kassar se enteró de que la primera parte, titulada originalmente “First Blood” (Primera Sangre), fue publicitada en la República Dominicana con el nombre del personaje interpretado por Sylvester Stallone: Rambo, añadiendo como subtítulo el título original “First Blood”. Esto llamó la atención de Kassar, quien señaló la incongruencia de cómo podría titularse la secuela como “First Blood Part II” , en español Primera Sangre parte 2, incluso cuando el personaje de Rambo ya se había convertido en el nombre más reconocible. A partir de entonces, y gracias a esta estrategia publicitaria iniciada curiosamente en territorio dominicano, el nombre Rambo pasó a ser el título oficial de la secuela y subsecuentes películas de la saga.

De este modo, Rambo se consolidó como el personaje de acción más popular del cine norteamericano, en parte gracias a una ingeniosa estrategia de marketing que tuvo su origen en la República Dominicana.

Fast & Furious 3.5- Los Bandoleros

Fast & Furious 3.5- Los Bandoleros

Rápido y Furioso

No cabe duda de que Mark Sinclair Vincent, más conocido como Vin Diesel, actor, productor y director de cine estadounidense nacido en Alameda, California, tiene un profundo aprecio por la República Dominicana. Desde su primera visita al país en 2003, donde sostuvo un encuentro con la prensa dominicana en un hotel de la capital para anunciar sus planes de llevar a cabo varios proyectos cinematográficos en el país, Diesel ha cultivado numerosas amistades y ha disfrutado de la calidez de los paisajes dominicanos.

Este afecto por la isla se ha reflejado en su carrera, especialmente en la saga de Fast & Furious. Cuando Diesel retomó las riendas de la serie, manifestó su deseo de vincular la historia con la República Dominicana, lo que se hizo evidente en la cuarta entrega de la saga, lanzada en 2009. En la secuencia de apertura de esta película, se menciona al país en una escena que muestra el robo de un tanquero de gasolina en plena autopista. Esto llevó a muchos a creer que dicha escena fue rodada en suelo dominicano. Sin embargo, la realidad es que la filmación se llevó a cabo en Magdalena de Kino, un paraje ubicado en el norte del estado de Sonora, México.

Otro mito asociado a la República Dominicana en esta franquicia surge en la séptima entrega, estrenada en 2015. En esta película, el cantante Romeo Santos hace una aparición como el personaje Mando, en una escena donde conversa por celular junto a la actriz Jordana Brewster (quien interpreta a Mia Toretto, hermana de Dominic Toretto, el personaje de Diesel) en lo que parece ser una lujosa villa ubicada en Monte Cristi. Sin embargo, la mansión que se muestra en la película no está en la República Dominicana; en realidad, está ubicada en Los Ángeles y forma parte de las locaciones utilizadas para esa entrega, junto con Atlanta, Abu Dhabi y Colorado.

Lo que sí es cierto y significativo en la conexión de la saga con la República Dominicana es la producción del cortometraje Fast & Furious 3.5: Los Bandoleros, o simplemente Los Bandoleros (2009). Este proyecto fue escrito y dirigido por Vin Diesel y contó con la participación de actores como Michelle Rodríguez, Sung Kang, Tego Calderón, Don Omar y Mirtha Michelle. Las locaciones elegidas para este cortometraje incluyeron la Ciudad Colonial, el barrio de Santa Bárbara y la carretera de Monte Plata.

La historia de Los Bandoleros sirve como un puente narrativo entre la primera película de la saga y la cuarta entrega, conectando directamente con la secuencia del robo del camión de gasolina que abre Fast & Furious 4 (2009). Aunque este cortometraje fue realizado en suelo dominicano, no se distribuyó ampliamente en cines; en su lugar, se incluyó como un contenido extra en la edición especial en Blu-ray vendida en Estados Unidos.

(Véase: https://movie–locations-com.translate.goog/movies/f/Fast-And-Furious-7.php?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=rq)

Conclusión

A lo largo de los años, la República Dominicana ha jugado un papel fundamental en el mundo del cine, no solo como un impresionante telón de fondo para producciones internacionales, sino también como una fuente de inspiración y creatividad. Desde que sus paisajes comenzaron a atraer a grandes productoras, el país se ha convertido en un lugar de referencia para el rodaje de películas. Sin embargo, como en toda buena historia, no todo lo que se dice es verdad. Algunos mitos sobre películas que supuestamente fueron rodadas en suelo dominicano han crecido con el tiempo, distorsionando la realidad.

Es aquí donde entra en juego la Ley No. 108-10, un hito que no solo ha reforzado la posición de la República Dominicana como un destino privilegiado para la industria cinematográfica, sino que también ha establecido un marco claro para distinguir entre realidad y ficción. Esta legislación ha permitido que el país ofrezca no solo sus extraordinarias locaciones, sino también un registro preciso y confiable de las producciones que realmente han utilizado su territorio.

El valor de este artículo va más allá de lo técnico; refleja un compromiso con la verdad y con el reconocimiento de la República Dominicana como un verdadero protagonista en la narrativa cinematográfica global. Al desmitificar las historias erróneas y destacar las auténticas contribuciones del país al cine, preservamos no solo la historia de las películas que han pasado por estas tierras, sino también la identidad cultural y el orgullo nacional. Este trabajo, elaborado por Félix Manuel Lora y Marc Mejía, miembros activos de la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI), se enmarca en la labor de un grupo de críticos y periodistas dedicados a la verdad cinematográfica, quienes siempre buscan fuentes confiables para sus escritos. ADOPRESCI agrupa a estos profesionales, pero también reconoce la valiosa aportación de otros compañeros que, aunque aún no forman parte de la entidad, comparten este riguroso compromiso con la veracidad en sus análisis y artículos. Juntos, conformamos un exclusivo grupo de “Narradores de la Verdad Cinematográfica”, que se dedica a elevar el estándar del periodismo y la crítica de cine en la República Dominicana.

Mirando hacia el futuro, la República Dominicana está preparada para continuar escribiendo su propia historia en el cine, una historia basada en hechos reales y respaldada por una documentación sólida. Cada nueva producción que elija estas costas para desarrollar su narrativa no solo encontrará un escenario deslumbrante, sino también una plataforma que asegura que su legado quede registrado de manera fiel y respetuosa. Así, el país seguirá siendo un lugar donde las grandes historias se encuentran con la realidad, y donde el cine y la verdad caminan de la mano, contribuyendo de manera auténtica y duradera a la historia del séptimo arte.

Escrito : por Félix Manuel Lora  y Marc Mejía

Marc Mejia, crítico de cine y gestor desde Cinemaforum, de creación de nuevos públicos educados en cine. Con más de 20 años de experiencia en la difusión de la industria cinematográfica a nivel local e internacional, Marc ha consolidado su reputación no solo como crítico de cine, sino también como un profundo conocedor y cineasta activo en la escena local. Su pasión por el cine fue influenciada desde su infancia por su padre, Pericles Mejía . Editor de www.cinemadominicano.com, portal creado por su padre en 2004.

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2 Comments

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  1. David

    10 septiembre, 2024 at 9:23 am

    Ahora escriban un articulo sobre cuales peliculas SI se rodaron en RD…

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    administrador

    11 septiembre, 2024 at 7:11 am

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Ignacio Catoggio: “El cine dominicano está empezando a verse distinto”

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Ignacio Catoggio

Por Marc Mejía

Ignacio Catoggio estaba en República Dominicana en medio de días intensos. Las reuniones de la CAACI y el Programa Ibermedia en Juan Dolio reunían a autoridades audiovisuales de distintos países iberoamericanos para hablar de cooperación, circulación, formación, coproducción y políticas públicas.

Aun así, sacó tiempo para conversar.

La conversación comenzó por el lugar más natural: el cine. Antes de entrar en cargos, acuerdos, fondos o programas, quise preguntarle por esa relación más íntima con las películas, por lo que todavía nos convoca frente a una pantalla.

Somos enamorados del cine primero”, dijo. “Somos gente a la que nos gusta reunirnos alrededor de una película, no solamente a verla, sino a conversar sobre ella, a pensar qué nos pasa con el cine”.

Catoggio es el coordinador general de la Secretaría Ejecutiva de la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica, conocida como CAACI. Durante estas reuniones fue renovado para continuar por cinco años más en el cargo, una decisión que recibió con evidente emoción.

Han decidido renovarme y que yo continuara por cinco años más, lo cual agradezco enormemente”, expresó. “Fue un día muy emocionante para mí, no por la renovación en sí misma, sino porque me sentí muy querido y muy abrazado”.

Ese tono marcó buena parte de la conversación. Catoggio no habló de la CAACI como una estructura fría, sino como una comunidad de trabajo construida durante años alrededor de una idea común: fortalecer el cine iberoamericano y defender la posibilidad de que cada país cuente sus propias historias.

Para él, el cine no es solo una industria. También es identidad.

El cine es algo que nos identifica”, afirmó. “Hay un proceso colectivo que se va manifestando en las películas que cada país, cada sociedad y cada pueblo va generando en cada momento histórico”.

La reunión en República Dominicana tuvo un peso especial. El país fue sede de la XLIX Reunión Ordinaria de la CAACI y de la XXIX Reunión Extraordinaria del Consejo Intergubernamental del Programa Ibermedia, con representantes de 22 países iberoamericanos.

En esos encuentros se discutieron temas claves para la región, pero también se miró con atención el caso dominicano. Y ahí Catoggio fue directo.

Para mí, el caso de Dominicana es un caso paradigmático”, dijo.

No lo planteó como un cumplido diplomático. Lo explicó desde la evolución de una industria que, en pocos años, ha logrado crecer, profesionalizarse y ganar presencia internacional.

En ese punto destacó el trabajo de Marianna Vargas Gurilieva, directora general de DGCINE, a quien definió como una líder de gestión “dinámica, flexible y modernísima”.

Cuando las políticas públicas se sostienen en el tiempo, los logros, más temprano que tarde, llegan. Y son visibles”, afirmó.

Luego soltó una frase que resume muy bien su mirada sobre el momento actual del país:

No te estoy hablando de que creció un poco. Es un cambio de escala. Es jugar en otra liga”.

En la conversación apareció también Pepe, la película de Nelson Carlo de los Santos Arias que ganó el Oso de Plata a Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Para Catoggio, ese premio no debe verse como un hecho aislado, sino como una señal visible de un proceso más amplio.

“Me emocionó profundamente cuando Pepe ganó en Berlín”, dijo. “No solamente por la película, sino porque es el logro de un montón de personas que han trabajado durante décadas y que se consolida en un momento”.

Esa lectura importa. Porque detrás de un premio internacional no hay solo una película. Hay técnicos, productores, instituciones, escuelas, fondos, rodajes, errores, aprendizajes y una industria que ha ido acumulando experiencia.

Catoggio lo resumió con otra frase clave:

El cine dominicano, el cine de autor dominicano, está empezando a verse distinto por la profesionalización del sector”.

Y fue más específico al hablar del talento detrás de cámara.

“Hoy en Dominicana hay directores de fotografía impresionantes, técnicos en cada una de las categorías que antes no había”, señaló.

Para él, ese crecimiento tiene que ver con las “horas de vuelo” que han ganado los equipos dominicanos. Más rodajes, locales e internacionales, significan más práctica, más oficio y más capacidad de respuesta.

El cine de Dominicana hoy es un cine mucho más profesional que antes”, sostuvo.

La conversación también tuvo un costado emocional al hablar de Elena Vilardell, figura fundamental en la historia del Programa Ibermedia, quien cierra una etapa tras casi tres décadas vinculada al desarrollo del audiovisual iberoamericano.

Para Catoggio, su salida no representa simplemente un cambio administrativo.

No es un cambio de personas, es un cambio de paradigma”, dijo.

Y agregó una frase que define muy bien su legado:

Elena construyó esa familia del cine iberoamericano”.

En tiempos donde las audiencias están más fragmentadas y las plataformas han transformado el consumo audiovisual, Catoggio defendió con fuerza la necesidad de sostener las políticas públicas de fomento al cine.

“Existe una necesidad cada vez más urgente de continuar con las políticas públicas de fomento al audiovisual en países en los cuales, si no, puede desaparecer el audiovisual”, afirmó.

Para él, no se trata solo de financiar películas. Se trata de garantizar que existan voces diversas y que cada sociedad pueda verse reflejada en pantalla.

“Trabajamos para fomentar, facilitar y asegurar la diversidad de voces”, dijo.

Al final, la idea que queda es clara: República Dominicana ya no está solo participando en la conversación regional. Está empezando a ocupar otro lugar dentro de ella.

Y en ese nuevo lugar, la coproducción aparece como una palabra cada vez más importante. No solo como una vía de financiamiento, sino como una forma de abrir puertas, conectar talentos y permitir que las historias dominicanas dialoguen con otros países sin perder su identidad.

Todavía hay retos importantes: circulación, formación de públicos, sostenibilidad y acceso a nuevas ventanas. Pero también hay señales visibles de avance.

El país produce más. Sus técnicos tienen más experiencia. Sus películas viajan más. Sus cineastas empiezan a ser vistos desde otros espacios. Sus instituciones forman parte de una conversación iberoamericana más amplia. Y sus proyectos comienzan a mirar hacia afuera con mayor naturalidad.

Por eso, cuando Ignacio Catoggio dice que “el cine dominicano está empezando a verse distinto”, no habla solo de una percepción. Habla de una transformación que ya comienza a sentirse dentro y fuera del país.

En medio de las reuniones de CAACI e Ibermedia en Juan Dolio, República Dominicana no fue solamente sede. Fue también punto de encuentro, tema de conversación y parte activa de una región que entiende que el futuro del cine se construye en colaboración.

Como dijo Ignacio Catoggio, el caso dominicano “no es un caso más”.

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Una industria que mueve cultura y economía: radiografía del cine dominicano en 2025

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cine dominicano en 2025

Por Marc Mejía

El cine dominicano ya no necesita demostrar que existe. Las estadísticas de 2025 hablan de una actividad constante, con 57 proyectos rodados, 37 películas nacionales estrenadas y más de tres millones de visitas a las salas.

La nueva infografía publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con información de la Dirección General de Cine (DGCINE), la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) y otras instituciones, permite mirar más allá de los estrenos. Detrás de cada película hay empleos, empresas, servicios contratados y profesionales que han convertido el cine en su oficio.

Una producción impulsada desde el país

Durante 2025 se rodaron en República Dominicana 57 proyectos cinematográficos que aplicaron a la Ley de Cine. De ellos, 50 fueron nacionales y 7 extranjeros.

Es decir, cerca del 88 % correspondió a proyectos dominicanos.

El dato es importante porque muchas veces pensamos en la industria a partir de las grandes producciones internacionales que llegan al país. Sin embargo, buena parte de la actividad cotidiana descansa sobre el cine nacional.

Quienes han estado cerca de un rodaje saben que su impacto no se limita al director, los actores o el productor. Una película contrata técnicos, transportistas, servicios de alimentación, alquileres, hospedaje, seguridad, construcción, vestuario y proveedores de distintas áreas. Durante semanas o meses, el presupuesto circula dentro de una red mucho más amplia que el equipo visible en pantalla.

Todavía sería necesario conocer cuánto se invirtió y cuántos empleos se generaron. Contar proyectos es útil, pero medir su impacto económico permitiría entender mejor lo que el cine aporta al país.

Una cartelera dominicana cada vez más diversa

En 2025 se estrenaron 37 películas dominicanas. Hace algunas décadas, la llegada de una producción nacional a las salas era un acontecimiento aislado. Hoy forma parte habitual de la cartelera.

También ha cambiado la oferta. Aunque la comedia mantiene una presencia importante, ahora convive con dramas, documentales, suspenso, cine de autor y producciones de realizadores emergentes.

He visto transformarse la conversación. Antes celebrábamos que una película lograra terminarse y estrenarse. Ahora también hablamos de su campaña, su permanencia en cartelera y las posibilidades de circular en festivales, mercados y plataformas.

Eso no significa que el camino esté resuelto. Con una producción más constante, cada película necesita identificar a su audiencia y explicar por qué merece ser vista. La conexión con el público no se consigue únicamente pidiendo apoyo: se construye con promoción, disponibilidad y una estrategia que acompañe la obra más allá de su estreno.

Más de tres millones de visitas a las salas

La República Dominicana contó en 2025 con 25 complejos cinematográficos y 163 pantallas. En ellas se exhibieron 333 películas nacionales y extranjeras, se registraron 3,037,119 visitas y se recaudaron aproximadamente RD$1,046 millones.

En tiempos de plataformas y consumo desde el hogar, que más de tres millones de personas hayan visitado las salas confirma que el cine continúa siendo una experiencia importante para el público dominicano.

El cortometraje encuentra un nuevo impulso

Uno de los datos más llamativos corresponde a los cortometrajes registrados ante la ONDA. La cifra pasó de 132 en 2024 a 261 en 2025, un crecimiento cercano al 98 %.

Algo está ocurriendo entre los nuevos realizadores. Universidades, festivales y muestras reciben cada vez más trabajos de jóvenes que utilizan el cortometraje para adquirir experiencia, probar nuevas narrativas y comenzar a presentar sus historias.

El aumento corresponde a obras registradas y no necesariamente a todos los cortos producidos, pero revela una mayor actividad y conciencia sobre la protección de la autoría.

Los guiones cinematográficos registrados, en cambio, pasaron de 22 en 2024 a 8 en 2025. No podemos concluir que se estén escribiendo menos historias, pero la cifra recuerda que una industria comienza mucho antes del rodaje: comienza con una idea bien desarrollada y protegida.

Una nueva generación se prepara

La transformación del sector también puede observarse en las aulas. En 2022, las carreras de Cinematografía reunían a 1,079 estudiantes: 549 mujeres y 530 hombres.

Ese mismo año egresaron 117 profesionales, entre ellos 74 mujeres y 43 hombres. Las mujeres representaron alrededor del 63 % de los egresados.

Que más de mil jóvenes eligieran estudiar cine habría sido difícil de imaginar años atrás. Ahora el desafío es conseguir que esa formación encuentre oportunidades reales dentro del mercado y que la presencia femenina también se refleje en los equipos y puestos de decisión.

Más que películas

Producir también se volvió más costoso. El Índice de Precios al Productor de las actividades audiovisuales alcanzó 154.01 puntos en 2025, con una variación de 5.62 % en doce meses. El aumento ejerce presión sobre equipos, transporte, alimentación, materiales y posproducción, especialmente en proyectos independientes.

Aun con estos desafíos, las cifras muestran una industria activa, formada mayoritariamente por proyectos nacionales y acompañada por una nueva generación de profesionales.

La Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica ayudó a construir una estructura donde antes predominaban los esfuerzos individuales. Más de una década después, el resultado no se mide únicamente en películas: también se encuentra en los empleos, las empresas creadas y la experiencia acumulada por los equipos dominicanos.

Y hay otro aporte que ninguna tabla puede explicar por completo. El cine conserva nuestra manera de hablar, nuestros espacios y la memoria de una sociedad que cambia. Nos permite contar el país desde aquí y presentar una imagen más amplia de la República Dominicana ante el mundo.

La conversación ya no es si podemos hacer cine. Eso está demostrado. Ahora debemos lograr que nuestras historias circulen mejor, encuentren a su público y continúen generando oportunidades para quienes decidieron hacer de esta industria su profesión.

Infografía sobre Estadísticas de Cine

Infografía sobre Estadísticas de Cine

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Lo que ofrece el cine en junio y julio: cine independiente, clásico, alternativo y en las grandes salas

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Apertura de Kineteq, en Casa de Teatro.

Se trata de uno de los períodos de mayor oferta de cine clásico y de nuevos talentos. Hay de todo: proyectos que auspician el lanzamiento de nuevos valores, propuestas comerciales y de autor en grandes salas, y ciclos de cine de alto interés en centros culturales.

José Rafael Sosa

CALGARY, Alberta, Canadá. Junio de 2026 ha resultado uno de los meses más activos para el cine dominicano, con festivales emergentes, ciclos especializados, muestras internacionales y exhibiciones permanentes en diversos espacios culturales de Santo Domingo.

Esta situación se produce luego de un enero y febrero que acogieron el XVII Festival de Cine Global Santo Domingo (Funglode), y de un mes de mayo que lanzó una gran y nueva oferta. Esta última constó tanto de 16 largometrajes (12 de ficción y cuatro documentales) como de 32 cortometrajes universitarios, con algunas piezas que proclaman el paso firme de directores emergentes.

Con todo, junio de 2026 puede considerarse uno de los meses de mayor densidad de actividades cinematográficas culturales en la historia reciente de la República Dominicana, con una oferta que abarca desde el cine dominicano emergente hasta las más recientes producciones iberoamericanas e internacionales.

Tendencias destacadas

  • La consolidación del cortometraje como formato artístico gracias a KINETIQ.
  • El crecimiento de la formación audiovisual mediante talleres y clases magistrales.
  • Una mayor presencia del cine iberoamericano en las carteleras culturales.
  • La democratización tecnológica impulsada por Smart Films Dominicana.
  • La expansión de los espacios alternativos de exhibición más allá de las salas comerciales.
  • El fortalecimiento de la cooperación internacional entre República Dominicana, Europa, Israel y América Latina.

El cine de grandes salas

Junio

Dominicanas

Qué más puedes hacerme

Dirigida por Félix Germán, con Yasser Michelén, Marta González y Dalisa Alegría. Es un drama realizado con pasión y buen criterio que entró formalmente a las salas comerciales el pasado 4 de junio.

Bajo el mismo sol

Dirigida por Ulises Porra, protagonizada por Jean Jean, el español David Castillo y la japonesa Valentina Shen Wu. Es un drama histórico hecho a conciencia como coproducción entre República Dominicana y Argentina.

La corta vida de las flores

Dirigida por Pablo Lozano, película que resultó la máxima ganadora en la selección del FICFA Hecho en RD 2026.

Julio

Marileidy

Del director Tito Rodríguez. Un drama deportivo protagonizado por Yisneidy Alcántara interpretando a Marileidy Paulino.

Elena y el Mar

También de Tito Rodríguez, con Ruth Emeterio, Niurka Mota, Stuart Ortiz y Escarlet Alburquerque. Producida por La Aldea.

La resistencia de los Ramírez

De Brahyam Humphreys, definida como una comedia/sátira familiar.

De tal palo tal astilla

Dirigida por Frank Perozo. Estrenó el 5 de marzo y continúa proyectándose durante su cuarto mes en cartelera.

Internacionales (Junio)

Amos del Universo (Masters of the Universe)

El regreso a la acción real de la mítica franquicia de He-Man.

El día de la revelación (Disclosure Day)

Nueva propuesta de ciencia ficción y suspenso del aclamado director Steven Spielberg, protagonizada por Emily Blunt.

Toy Story 5

La icónica franquicia de Pixar regresa con una nueva aventura de Woody y Buzz Lightyear, dirigida por Andrew Stanton.

Supergirl

Nueva adaptación del universo DC, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie.

Internacionales (Julio)

Minions & Monstruos (Minions & Monsters)

Nueva entrega de animación de Illumination Entertainment.

Normal

Thriller de acción y crimen dirigido por Ben Wheatley y protagonizado por Bob Odenkirk y Henry Winkler.

Cine en streaming

Netflix

Te encontraré (I Will Find You)

Serie basada en la novela de Harlan Coben, protagonizada por Sam Worthington.

The Killer (Remake estadounidense – 2024)

Dirigida por John Woo, con Nathalie Emmanuel, Omar Sy y Sam Worthington.

KINETIQ by Cinéate

El acontecimiento cinematográfico más novedoso del mes es KINETIQ by Cinéate, un festival dedicado exclusivamente al cortometraje y dirigido por Taína Rodríguez y el proyecto Cinéate.

El festival ofrece 80 cortometrajes, de los cuales 73 participan en competencia. Incluye producciones de Chile, Francia, Japón, Perú, Alemania, Italia y Cuba.

Actividades destacadas

  • Competencia oficial de cortometrajes.
  • Conversatorios y encuentros profesionales.
  • Talleres de formación audiovisual.
  • Charla sobre postproducción sonora impartida por Victoria Mercedes.
  • Conferencia Cien años de cine dominicano en imágenes, a cargo de Desiree Reyes Peña.
  • Muestra Europea 2026.
  • Cine al aire libre junto a la Cinemateca Dominicana en la Fortaleza Ozama.

Smart Films Dominicana / Smart Film Fund

La actriz, productora y gestora cultural Evelyna Rodríguez y el director y actor Danilo Reynoso impulsan la segunda edición de Smart Films Dominicana.

La iniciativa promueve:

  1. Formación de jóvenes realizadores.
  2. Producción de contenidos audiovisuales de bajo presupuesto.
  3. Promoción de nuevos talentos.
  4. Desarrollo de capacidades técnicas mediante dispositivos móviles.
  5. Creación de una cantera de cineastas emergentes.

Centro Cultural Banreservas: epicentro del cine alternativo

El V Ciclo de Cine Dominicano 2026 ha ratificado su condición de promotor del cine clásico y contemporáneo dominicano.

Su director y gerente de cultura, Mijail Peralta, desarrolla una programación que incluye:

  • Clase magistral de la cineasta argentina María Aparicio.
  • Taller permanente Actuar y Rodar, impartido por Robert Lizardo y Suzette Reyes.
  • Muestra de cortometrajes seleccionados por Diego Cepeda y Julia Scrive-Loyer.

Cinemateca Dominicana

La Muestra de Cine Iberoamericano 2026 presenta:

Fecha Película País
21 de junio Olivia y las nubes República Dominicana
22 de junio Yo vi tres luces negras Colombia
23 de junio Nuestra tierra Argentina
25 de junio La Virgen de la Tosquera Argentina
26 de junio El tema del verano Uruguay

Centro Cultural de España

Desarrolla junto a la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI) y la Cinemateca Dominicana el ciclo Miradas de España, dedicado al cine español contemporáneo y clásico.

Museo Memorial de la Resistencia

Mantiene sus tradicionales ciclos de cine histórico y documental orientados a la memoria democrática, los derechos humanos y los procesos políticos latinoamericanos.

Ciclo de Cine de Israel

Durante junio se desarrolló el tradicional Ciclo de Cine Israelí en el complejo Downtown Center de Caribbean Cinemas, organizado con el apoyo de la Embajada de Israel.

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