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Los Oscars de la injusticia: de los 70 a los 80
En la primera de las entradas que dedicábamos anteayer al repaso que estamos haciendo por la historia de los Oscar comentaba que una de las categorías en la que mayores y más sonoras “injusticias” se han cometido ha sido en la de los galardones correspondientes a las composiciones musicales, una categoría en la que la Academia pocas —muy pocas— veces ha atinado y que nos sirve para abrir el recorrido por las décadas de los setenta y ochenta que abordamos hoy.
Porque ante el Oscar concedido a Francis Lai por ‘Love Story’ (id, Arthur Hiller, 1970) en detrimento del ‘Patton’ (id, Franklin J. Schaffner, 1970) de Jerry Goldsmith, lo que cabe preguntarse es si lo que en muchas ocasiones se ha premiado es un tema y su éxito entre el público —y el tema de amor de la cinta protagonizada por Ryan O’Neal yAli MacGraw fue versionado hasta la saciedad incluso en versión disco— o la calidad de la partitura y su imbricación con el filme al que acompaña.
1970-1977
Pregunta retórica, no cabe duda, por cuanto si algo han demostrado una y otra vez los miembros de la Academia es tener una notoria estrechez de miras musicales. No comparable a ésta última, pero cierta estrechez a fin de cuentas es la que demostraron tener también los actores a la hora de elegir al soberbio Popeye Doyle encarnado por Gene Hackman en ‘French Connection. Contra el imperio de la droga’ (‘The French Connection’, William Friedkin, 1971) por encima del incomnesurable Topol de ‘El violinista sobre el tejado’ (‘Fiddler on the Roof’, Norman Jewison, 1971).
O, más aún, la que en 1972 llevaría a anteponer el trabajo de Bob Fosse en ‘Cabaret’ por delante de dos cineastas que en aquella edición en la que la cinta musical se llevó ocho estatuillas merecían muchísimo más el galardón. Nos referimos, cómo no, a Francis Ford Coppola —inexplicable que ganara ‘El padrino’ (‘The Godfather’, 1972) y no lo hiciera su director— y al Joseph Leo Mankiewicz que firmó ese prodigio narrativo llamado ‘La huella’ (‘Sleuth’, 1972).
Quizás no estrechez, pero si una clara “injusticia” es la que permitió que Jack Lemmon con su trabajo en ‘Salvad al tigre’ (‘Save the Tiger’, John G.Advilsen, 1973) ganara la partida al Robert Redford de ‘El golpe’ (‘The Sting’, George Roy Hill, 1973) el filme que arrasó en la ceremonia de 1974 y que, por un descuido de esos que ni se comprenden ni pueden olvidarse, no contó entre sus nominaciones con una para Paul Newman, tanto o más merecida que la que se le había concedido a su compañero de reparto.
Sin movernos de los intérpretes masculinos y recuperando la música, 1974 sería el año en que la Academia optaría por ignorar sendas actuaciones de esas que normalmente suelen denominarse como “de Oscar” para reconocer a una que estaba por debajo: en lugar de apostar por el Nicholson de ‘Chinatown’ (id, Roman Polanski, 1974) o por el Pacino de ‘El padrino II’ (‘The Godfather, part II’, Francis Ford Coppola, 1974) el premio iba a parar a Art Carney, el veterano actor que haría de acomodador en ‘El último gran héroe’ (‘The Last Action Hero’, John McTiernan, 1993).
En lo que a la música se refiere, también fue ‘Chinatown’ la “castigada” en aras de, de nuevo, otorgar el reconocimiento del premio al trabajo de Nino Rota y Carmine Coppola para ‘El padrino II’, una banda sonora que no ofrecía mucho más allá de sus dos inmensos temas y que carecía del preciso ajuste con la cinta del que sí hacía gala la partitura de Jerry Goldsmith para la obra maestra de Roman Polanski.
Es muy probable que todos coincidamos en que los premios de 1975 no pudieron estar mejor asignados cuando las cuatro categorías principales fueron a parar a la enorme ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (‘One Flew Over the Cuckoo’s Nest’, Milos Forman, 1975), pero servidor interpondría ciertas críticas a una de dichas decisiones cuando supuso no otorgarle a ‘Tiburón’ (‘Jaws’, Steven Spielberg, 1975) el galardón correspondiente a Mejor Película.
Harina de otro costal será, de la misma manera que pasará en 1976 con Martin Scorsese, que la Academia no nomine a Spielberg como Mejor Director por el filme que inventó el concepto de blockbuster veraniego; un “desliz” que, unido al de la ausencia del responsable de ‘Taxi driver’ (id, 1976) en los candidatos al galardón al realizador, es del mismo calibre que el que corresponderá a que no se incluya en 1977 en las nominadas a Mejor Película a ‘Encuentros en la tercera fase’ (‘Close Encounters of the Third Kind’, Steven Spielberg, 1977).
La ciencia-ficción, otro género olvidado
Obra maestra, no ya del género sino del cine, ‘Encuentros en la tercera fase’ es el doloroso testimonio de que, para los miembros de la Academia, hay géneros que cuentan muy poco a la hora de determinar a las nominadas y mucho menos si de lo que estamos hablando es de decidir a quién irá a parar el galardón a la Mejor Película. Y si ya vimos ayer que pocas han sido las ocasiones que el western ha merecido la atención de los Oscar, mejor no hablamos de lo que corresponde al sci-fi.
Tanto es así, que a lo largo de las casi nueve décadas en las que se llevan concediendo los premios, sólo siete películas han optado al máximo reconocimiento, no consiguiendo ninguna de ellas, en contraposición a las tres del western que sí lograron tocar la gloria, transformar la muy merecida nominación en la dorada efigie.
Y si de seis de ellas ya hablaremos cuando llegue el momento, hemos de reflejar aquí aquella a la que ‘French Connection’ impidió alzarse victoriosa, ‘La naranja mecánica’ (‘A Clockwork Orange’, Stanley Kubrick, 1971): filme hipnótico que adaptaba con maestría el texto de Burgess, la ceguera de la Academia para con la cinta firmada por Kubrick será, desafortunadamente, un desaire más de cuántos haría la organización a uno de los mejores cineastas de todos los tiempos.
A ‘La naranja…’ vendrá a sumarse durante los mismos años la nominación no transformada de ‘La guerra de las galaxias’ (‘Star Wars’, George Lucas, 1977), aunque en este caso es muy evidente que la Academia reconocía más lo revolucionario y taquillero del filme que inició la saga y, considerando que perdió frente a la colosal ‘Annie Hall’(id, Woody Allen, 1977) pocas son las críticas que se le pueden interponer a esta “injusticia” que no lo fue.
1978-1979
Sí lo fue, aunque en uno de los casos pudiera excusarse a los que así lo decidieron, que John Williams o Jerry Goldsmith no agarraran el premio por los maravillosos trabajos en los pentagramas que acompañaron a‘Superman’ (id, Richard Donner, 1978) o ‘Los niños del Brasil’ (‘The Boys from Brazil’, Franklin J.Schaffner, 1978) respectivamente, y el Oscar fuera finalmente a parar a los sonidos de Giorgio Moroder para ‘El expreso de medianoche’ (‘Midnight Express’, Alan Parker, 1978).
Excusable por cuanto Williams se había ido a casa con el premio el año anterior por su legendario score para ‘Star Wars’, lo que no tendrá ningún tipo de “perdón de Dios” es que, en el año que cierre la década, los Oscars se olviden por completo de ‘Manhattan’ (id, Woody Allen, 1979), evitando así volver a reconocer por partida doble como habían hecho dos años atrás, a ese outsider de la industria que es el genio neoyorquino de Allen.
Imperdonable será también por partida doble que, de nuevo en lo que a música se refiere, no sólo se ignore la imponente calidad del score de Jerry Goldsmith para ‘Star Trek – La película’ (‘Star Trek: The Motion Picture’, Robert Wise, 1979) concediéndole el premio a la “bonita” más monotemática partitura de Georges Delerue para ‘Un pequeño romance’ (‘A Little Romance’, George Roy Hill, 1979), sino que ni el asombroso y arriesgado trabajo del maestro para ‘Alien, el octavo pasajero’ (‘Alien’, Ridley Scott, 1979) obtenga una mísera nominación.
1980-1985
Finalizábamos década en el párrafo anterior haciendo referencia a la música de cine y hemos de comenzar la de los ochenta observando como los premios ninguneaban de nuevo a la que era mejor banda sonora del año —y uno de los puntales de la historia de la música de cine— en favor de la más “popular”: ganaba el score de Michael Gore para ‘Fama’ (‘Fame’, Alan Parker, 1980) y perdía John Williams por ‘El imperio contraataca’ (‘The Empire Strikes Back’, Irvin Keshner, 1980).
Una jugada que volvería a repetirse al año siguiente cuando al legendario compositor le era de nuevo arrebatado un Oscar más que cantado por la composición de mayor éxito asociada, en ésta ocasión, a la cinta que arrasaría en la ceremonia: la primera entrega de las aventuras de Indiana Jones se quedaba sin una estatuilla que iba a parar al ‘Carros de fuego’ (‘Chariots of Fire’, Hugh Hudson, 1981) de Vangelis, una partitura con uno de los temas más identificables de la historia del cine, todo sea dicho.
La jugada de la cinta sobre las olimpiadas y el espíritu de superación —ese mismo que había provocado que‘Rocky’ (id, John G. Advilsen, 1975) se alzara con el máximo galardón años atrás— no quedaba ahí, sino que también arrebataba a ‘En busca del arca perdida’ (‘Raiders of the Lost Ark’, Steven Spielberg, 1981) la posibilidad de haberse convertido en el más que merecido vehículo que dignificara el cine de aventuras, históricamente ignorado por los premios.
Y como no hay dos sin tres, sería Warren Beatty por su irregular ‘Rojos’ (‘Reds’, 1981) la que se interpondría en el camino de Steven Spielberg en la carrera por el galardón para el mejor director, algo que se repetiría al añó siguiente cuando, nominado por ‘E.T. El extraterrestre’ (‘E.T. The Extraterrestrial, 1982) fuera Richard Attenboroughy su épica ‘Ghandi’ (id, 1982) quien acaparara la total y completa atención de los miembros de la Academia.
Ese mismo año en que Hollywood coronó por primera vez a una cinta española como la Mejor Película Extranjera, otro Oscar poco merecido impidió a su justo destinatario hacerse con la victoria, el del Mejor Actor Secundario. Unpremio que debía haber ido a caer en manos de Robert Preston por ‘¿Víctor o Victoria?’ (‘Victor/Victoria’, Blake Edwards, 1982) y que voló a las de un inferior Louis Gossett Jr. por ‘Oficial y caballero’ (‘An officer and a Gentleman’, Taylor Hackford, 1982).
Año pobre en cine, de los Oscars de 1983 destacan el lamentable olvido de ‘El precio del poder’ (‘Scarface’, Brian de Palma) —que no llegó a estar nominada en ninguna categoría—; que ese folletín lacrimógeno que fue ‘La fuerza del cariño’ (‘Terms of Endearment’, James L.Brooks, 1983) aventajara a ‘Elegidos para la gloria’ (‘The Right Stuff’, Philip Kaufman, 1983) o que los nada disimulados plagios de ésta última se llevaran a casa el galardón de Mejor Banda Sonora por delante de ‘Bajo el fuego’ (‘Under Fire’, Roger Spottiswoode, 1983), uno de los grandes scores de Jerry Goldsmith.
En los mismos términos se moverá un 1984 en la que la Academia ni supo o ni quiso ver la enorme grandeza de‘Érase una vez en América’ (‘Once Upon a Time in America’, Sergio Leone, 1984), ignorándola por completo en las nominaciones, ni tampoco fue capaz de enmendar su error de tres años atrás y volvió a premiar al mediocre Maurice Jarre de ‘Pasaje a la India’ (‘A Passage to India’, David Lean, 1984) por encima del John Williams de la segunda parte de Indiana Jones.
Aventuras, fantasía y terror no son cine de “verdad”
Que ‘En busca del arca perdida’ no obtuviera el necesario reconocimiento por parte de la Academia es una prueba más que palpable de que, en según qué géneros, los Oscars han preferido siempre mirarse en sus categorías secundarias. Si de aventura es de lo que estamos hablando, la cinta que inició la saga de Indy no es más que la punta de un iceberg en el que cabría remontarse, como ya apuntábamos anteayer con el Robin Hood de Michael Curtiz, hasta los primeros años de los premios.
En peor terreno se encuentra el cine de terror, ya que sólo tres filmes a lo largo de la historia de los galardones han llegado a estar nominados a Mejor Película —en los 70 fue ‘El exorcista’ (‘The Exorcist’, William Friedkin, 1975)— y ninguno de ellos se hizo con la estauilla dorada. Flagrantes son también algunos olvidos en este género, como el que tendría la Academia para con ‘El resplandor’ (‘The Shining’, 1980), dejando de lado, una vez más, al gran Kubrick.
Pero la que sin duda ha salido peor parada de la terna a lo largo de la historia del cine ha sido la fantasía en todas sus facetas. Considerando que fue la capacidad de fantasear la que guió los impulsos de Georges Méliès, que los Oscars sólo hayan sabido premiar una cinta de fantasía de las muchísimas que han alcanzado la nominación desde 1927 habla de forma contundente de la pobre estima que desde la trastienda de los premios se tiene hacia este género tan vasto del que tantísimos ejemplos sobresalientes podríamos poner.
1985-1989
Seis veces nominado al Oscar y nunca premiado con un galardón que habría merecido de forma sobrada en todas y cada una de las ocasiones, Peter Weir vería en la ceremonia como su primera oportunidad de alzarse con la estatuilla gracias a su asombroso trabajo en ‘Único testigo’ (‘Witness’, 1986) volaba para unirse a los otros seis premios de ‘Memorias de África’ (‘Out of Africa’, Sidney Pollack, 1985) con los que la Academia volvió a inclinarse por el drama de tintes épicos que tanto ha gustado siempre a sus miembros.
Especialmente hiriente de entre ellos era el que iba a parar a manos de John Barry, no porque su trabajo para la cinta protagonizada por Robert Redford y Meryl Streep no lo mereciera, sino porque entre las nominadas figuraba la soberbia ‘Silverado’ (id, Lawrence Kasdan’, 1985) y de aquél año lo merecían mucho más los scores de Alan Silvestri para la cinta más famosa de viajes en el tiempo, James Horner por el título que sería premiado con dos Oscar o, cómo no, Jerry Goldsmith por esa fantasía extraña y arrebatadora que firmaría Ridley Scott.
A golpe de batuta irán discurriendo las mayores injusticias en las que los Oscars incurrirán en los tres años siguientes. En 1986, con Horner y Ennio Morricone viendo como sus partituras para ‘Aliens, el regreso’ (‘Aliens’ James Cameron, 1986) y ‘La misión’ (‘The Mission’, Roland Joffé, 1986) eran vencidas por el trabajo de Herbie Hancock. En el 87, con el enérgico Morricone de ‘Los intocables de Elliot Ness’ (‘The Untouchables’, Brian De Palma) “pisoteado” por Ryuichi Sakamoto.
Doce meses después, con fatídicos olvidos entre las nominadas como los de dos de las mejores composiciones de Horner —‘Willow’ (id, Ron Howard, 1988) y ‘En busca del valle encantado’ (‘The Land Before Time’, Don Bluth, 1988)— y la primera opción de las muchas que ha tenido Danny Elfman, que en 1989 también sería ignorado por la Academia, igual que Patrick Doyle, al no ser nominados ninguno de los dos por ‘Batman’ (id, Tim Burton, 1989) y‘Enrique V’ (Henry V’, Kenneth Branagh, 1989) respectivamente.
Dando fin al apartado musical en estos diez años, el primer Oscar para Alan Menken abrirá una larga brecha en los galardones musicales ante la que la Academia tardará en reaccionar con la creación de un premio específico para la música de animación. Mientras eso ocurre, ‘La sirenita’ (‘The Little Mermaid’, Ron Clements, John Musker) servirá de enésima barrera a un John Williams que aquél 1989 competiría por partida doble con dos grandísimas propuestas.
Pero el cierre de la década no se ceñirá de forma exclusiva, ni mucho menos, a los pentagramas, ya que ese mismo 1989 verá también como la anodina ‘Paseando a Miss Daisy’ (‘Driving Miss Daisy’, Bruce Beresford) se impone a la vibrante y vital ‘El club de los poetas muertos’ (‘Dead Poets Society’, Peter Weir), al tiempo que Oliver Stone gana su segundo Oscar via Vietnam dejando sin opciones a dos nombres que lo merecían tanto o más que él: Peter Weir y Kenneth Branagh.
A éste último aplaudiendo entusiasmado mientras Phyllis Dalton subía a recoger el Oscar al Mejor Vestuario por ‘Enrique V’, será de quien servidor guarde mejor recuerdo de aquella primera ceremonia a la que tuvo acceso televisado. Después vendrían muchos más, pero los primeros Oscars son, para un cinéfilo, como la primera novia…nunca se olvidan.
Fuente: http://www.blogdecine.com/
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Isaac Morantus se convirtió en el primer dominicano seleccionado para BAMMERS, programa del Bogotá Audiovisual Market
Por Marc Mejía
El director, guionista y productor Isaac Morantus acaba de alcanzar un importante logro para el cine dominicano al convertirse en el primer dominicano seleccionado para BAMMERS, el programa de formación del Bogotá Audiovisual Market (BAM), considerado uno de los mercados audiovisuales más importantes de América Latina.
La selección adquiere un significado especial porque BAMMERS 2026 abrió por primera vez su convocatoria a participantes internacionales con el apoyo de Netflix. De las 105 postulaciones recibidas desde 13 países, solo 40 profesionales fueron escogidos para integrar el programa: 20 colombianos y 20 internacionales. Entre ellos estuvo Morantus, quien representó a la República Dominicana con su segundo largometraje de ficción en desarrollo, “No Fue en Balde”.
La participación dominicana en el Bogotá Audiovisual Market no es nueva. En años anteriores, cineastas nacionales asistieron al mercado gracias a iniciativas de la Dirección General de Cine (DGCINE) y otros programas de apoyo a la internacionalización. Sin embargo, el caso de Isaac Morantus marca un precedente distinto: es el primer dominicano seleccionado oficialmente para BAMMERS, el programa de formación del mercado, tras la apertura de su convocatoria internacional en 2026.
Más que asistir al mercado como un acreditado, el cineasta dominicano formó parte de un proceso de formación diseñado para preparar proyectos con potencial internacional. Durante varias semanas recibió mentorías sobre producción, coproducción, financiamiento y estrategias para presentar su película ante productores, distribuidores e inversionistas.
Uno de los aspectos que Morantus considera más valiosos de la experiencia fue el trabajo realizado sobre el pitch de “No Fue en Balde”.
Aunque el término es muy conocido dentro de la industria cinematográfica, fuera de ese entorno pocas personas saben realmente qué significa. Un pitch es la presentación con la que un realizador “vende” su proyecto ante posibles productores, fondos de financiamiento, distribuidores o plataformas interesadas en convertir una historia en una película. En mercados como el BAM, una buena presentación puede marcar la diferencia entre conseguir una oportunidad de financiamiento o regresar a casa con un proyecto que aún debe seguir esperando.
“Lo más valioso fue entender cómo presentar un proyecto de manera más estratégica. Las mentorías me ayudaron a mejorar mi pitch, a comprender mejor el funcionamiento de la industria internacional y a llegar al mercado con objetivos mucho más claros”, explicó Morantus.

BAMMERS 2026
Una historia sobre sueños, música y diferencias sociales
El proyecto con el que participó en BAMMERS lleva por título “No Fue en Balde”, una comedia dramática romántica con temática musical que actualmente se encuentra en la etapa final de escritura del guion.
La película narra la historia de Brenda, una joven de clase alta que sueña con convertirse en rapera, y Miguel, un muchacho de origen humilde decidido a triunfar como actor. Cuando sus caminos se cruzan descubren que cada uno posee aquello que el otro necesita para acercarse a sus sueños. Sin embargo, el éxito comienza a poner a prueba su relación y los obliga a enfrentar decisiones que cambiarán sus vidas.
Aunque no está inspirada en hechos reales, la historia toma elementos de la realidad que viven muchos jóvenes dominicanos, abordando temas como las diferencias sociales, la búsqueda de oportunidades y el costo de perseguir los sueños.
Con el guion en su etapa de afinamiento, el siguiente paso será buscar financiamiento y posibles coproductores internacionales para hacer realidad la película.
El mercado abrió nuevas oportunidades
Además de las mentorías, la participación de Isaac Morantus en el Bogotá Audiovisual Market le permitió sostener reuniones con productores colombianos y distribuidores de España, Brasil, Francia, Colombia y Ecuador, con el objetivo de presentar “No Fue en Balde” y explorar futuras alianzas para el proyecto.
Aunque todavía no existen acuerdos cerrados, el realizador confirmó que varias de esas conversaciones continúan avanzando y podrían convertirse en futuras coproducciones o acuerdos de distribución.
Su paso por el mercado también dejó nuevas oportunidades profesionales. Recibió una invitación para postular sus cortometrajes a Bogoshorts, uno de los festivales de cortometrajes más importantes de Colombia, además de otra para participar en MIP Cancún, uno de los principales mercados de contenido y coproducción de Latinoamérica.
“Cada mercado confirma que las historias dominicanas tienen espacio en la conversación internacional. Ahora el reto es seguir construyendo alianzas que permitan que esos proyectos lleguen a realizarse y encuentren audiencias”, afirmó.
Una carrera en crecimiento
Fundador de El Güeso Films, Isaac Morantus ha desarrollado su carrera como director, productor, guionista y editor. Su trabajo ha sido reconocido en festivales nacionales e internacionales, obteniendo premios como Mejor Cortometraje y Mejor Edición en los Premios La Silla.
Actualmente también trabaja en la postproducción de “Camina Ven”, su primer largometraje de ficción. La película nació en 2024 como un cortometraje de comedia romántica y fue el único proyecto de la región del Cibao en ganar el concurso Keep Walking Films, impulsado por Johnnie Walker. Su historia sigue a Ender, un joven que emprende un viaje improvisado junto a su mejor amigo Víctor para declararle su amor a una chica antes de que ella emigre del país.
Con “Camina Ven” en postproducción y “No Fue en Balde” dando sus primeros pasos en el circuito internacional de mercados audiovisuales, Isaac Morantus continúa consolidando una carrera que apuesta por llevar nuevas historias dominicanas a escenarios cada vez más competitivos.
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Una industria que mueve cultura y economía: radiografía del cine dominicano en 2025
Por Marc Mejía
El cine dominicano ya no necesita demostrar que existe. Las estadísticas de 2025 hablan de una actividad constante, con 57 proyectos rodados, 37 películas nacionales estrenadas y más de tres millones de visitas a las salas.
La nueva infografía publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), con información de la Dirección General de Cine (DGCINE), la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) y otras instituciones, permite mirar más allá de los estrenos. Detrás de cada película hay empleos, empresas, servicios contratados y profesionales que han convertido el cine en su oficio.
Una producción impulsada desde el país
Durante 2025 se rodaron en República Dominicana 57 proyectos cinematográficos que aplicaron a la Ley de Cine. De ellos, 50 fueron nacionales y 7 extranjeros.
Es decir, cerca del 88 % correspondió a proyectos dominicanos.
El dato es importante porque muchas veces pensamos en la industria a partir de las grandes producciones internacionales que llegan al país. Sin embargo, buena parte de la actividad cotidiana descansa sobre el cine nacional.
Quienes han estado cerca de un rodaje saben que su impacto no se limita al director, los actores o el productor. Una película contrata técnicos, transportistas, servicios de alimentación, alquileres, hospedaje, seguridad, construcción, vestuario y proveedores de distintas áreas. Durante semanas o meses, el presupuesto circula dentro de una red mucho más amplia que el equipo visible en pantalla.
Todavía sería necesario conocer cuánto se invirtió y cuántos empleos se generaron. Contar proyectos es útil, pero medir su impacto económico permitiría entender mejor lo que el cine aporta al país.
Una cartelera dominicana cada vez más diversa
En 2025 se estrenaron 37 películas dominicanas. Hace algunas décadas, la llegada de una producción nacional a las salas era un acontecimiento aislado. Hoy forma parte habitual de la cartelera.
También ha cambiado la oferta. Aunque la comedia mantiene una presencia importante, ahora convive con dramas, documentales, suspenso, cine de autor y producciones de realizadores emergentes.
He visto transformarse la conversación. Antes celebrábamos que una película lograra terminarse y estrenarse. Ahora también hablamos de su campaña, su permanencia en cartelera y las posibilidades de circular en festivales, mercados y plataformas.
Eso no significa que el camino esté resuelto. Con una producción más constante, cada película necesita identificar a su audiencia y explicar por qué merece ser vista. La conexión con el público no se consigue únicamente pidiendo apoyo: se construye con promoción, disponibilidad y una estrategia que acompañe la obra más allá de su estreno.

Más de tres millones de visitas a las salas
La República Dominicana contó en 2025 con 25 complejos cinematográficos y 163 pantallas. En ellas se exhibieron 333 películas nacionales y extranjeras, se registraron 3,037,119 visitas y se recaudaron aproximadamente RD$1,046 millones.
En tiempos de plataformas y consumo desde el hogar, que más de tres millones de personas hayan visitado las salas confirma que el cine continúa siendo una experiencia importante para el público dominicano.
El cortometraje encuentra un nuevo impulso
Uno de los datos más llamativos corresponde a los cortometrajes registrados ante la ONDA. La cifra pasó de 132 en 2024 a 261 en 2025, un crecimiento cercano al 98 %.
Algo está ocurriendo entre los nuevos realizadores. Universidades, festivales y muestras reciben cada vez más trabajos de jóvenes que utilizan el cortometraje para adquirir experiencia, probar nuevas narrativas y comenzar a presentar sus historias.
El aumento corresponde a obras registradas y no necesariamente a todos los cortos producidos, pero revela una mayor actividad y conciencia sobre la protección de la autoría.
Los guiones cinematográficos registrados, en cambio, pasaron de 22 en 2024 a 8 en 2025. No podemos concluir que se estén escribiendo menos historias, pero la cifra recuerda que una industria comienza mucho antes del rodaje: comienza con una idea bien desarrollada y protegida.
Una nueva generación se prepara
La transformación del sector también puede observarse en las aulas. En 2022, las carreras de Cinematografía reunían a 1,079 estudiantes: 549 mujeres y 530 hombres.
Ese mismo año egresaron 117 profesionales, entre ellos 74 mujeres y 43 hombres. Las mujeres representaron alrededor del 63 % de los egresados.
Que más de mil jóvenes eligieran estudiar cine habría sido difícil de imaginar años atrás. Ahora el desafío es conseguir que esa formación encuentre oportunidades reales dentro del mercado y que la presencia femenina también se refleje en los equipos y puestos de decisión.
Más que películas
Producir también se volvió más costoso. El Índice de Precios al Productor de las actividades audiovisuales alcanzó 154.01 puntos en 2025, con una variación de 5.62 % en doce meses. El aumento ejerce presión sobre equipos, transporte, alimentación, materiales y posproducción, especialmente en proyectos independientes.
Aun con estos desafíos, las cifras muestran una industria activa, formada mayoritariamente por proyectos nacionales y acompañada por una nueva generación de profesionales.
La Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica ayudó a construir una estructura donde antes predominaban los esfuerzos individuales. Más de una década después, el resultado no se mide únicamente en películas: también se encuentra en los empleos, las empresas creadas y la experiencia acumulada por los equipos dominicanos.
Y hay otro aporte que ninguna tabla puede explicar por completo. El cine conserva nuestra manera de hablar, nuestros espacios y la memoria de una sociedad que cambia. Nos permite contar el país desde aquí y presentar una imagen más amplia de la República Dominicana ante el mundo.
La conversación ya no es si podemos hacer cine. Eso está demostrado. Ahora debemos lograr que nuestras historias circulen mejor, encuentren a su público y continúen generando oportunidades para quienes decidieron hacer de esta industria su profesión.

Infografía sobre Estadísticas de Cine
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Lo que ofrece el cine en junio y julio: cine independiente, clásico, alternativo y en las grandes salas
Se trata de uno de los períodos de mayor oferta de cine clásico y de nuevos talentos. Hay de todo: proyectos que auspician el lanzamiento de nuevos valores, propuestas comerciales y de autor en grandes salas, y ciclos de cine de alto interés en centros culturales.
José Rafael Sosa
CALGARY, Alberta, Canadá. Junio de 2026 ha resultado uno de los meses más activos para el cine dominicano, con festivales emergentes, ciclos especializados, muestras internacionales y exhibiciones permanentes en diversos espacios culturales de Santo Domingo.
Esta situación se produce luego de un enero y febrero que acogieron el XVII Festival de Cine Global Santo Domingo (Funglode), y de un mes de mayo que lanzó una gran y nueva oferta. Esta última constó tanto de 16 largometrajes (12 de ficción y cuatro documentales) como de 32 cortometrajes universitarios, con algunas piezas que proclaman el paso firme de directores emergentes.
Con todo, junio de 2026 puede considerarse uno de los meses de mayor densidad de actividades cinematográficas culturales en la historia reciente de la República Dominicana, con una oferta que abarca desde el cine dominicano emergente hasta las más recientes producciones iberoamericanas e internacionales.
Tendencias destacadas
- La consolidación del cortometraje como formato artístico gracias a KINETIQ.
- El crecimiento de la formación audiovisual mediante talleres y clases magistrales.
- Una mayor presencia del cine iberoamericano en las carteleras culturales.
- La democratización tecnológica impulsada por Smart Films Dominicana.
- La expansión de los espacios alternativos de exhibición más allá de las salas comerciales.
- El fortalecimiento de la cooperación internacional entre República Dominicana, Europa, Israel y América Latina.
El cine de grandes salas

Junio
Dominicanas
Qué más puedes hacerme
Dirigida por Félix Germán, con Yasser Michelén, Marta González y Dalisa Alegría. Es un drama realizado con pasión y buen criterio que entró formalmente a las salas comerciales el pasado 4 de junio.
Bajo el mismo sol
Dirigida por Ulises Porra, protagonizada por Jean Jean, el español David Castillo y la japonesa Valentina Shen Wu. Es un drama histórico hecho a conciencia como coproducción entre República Dominicana y Argentina.
La corta vida de las flores
Dirigida por Pablo Lozano, película que resultó la máxima ganadora en la selección del FICFA Hecho en RD 2026.
Julio
Marileidy
Del director Tito Rodríguez. Un drama deportivo protagonizado por Yisneidy Alcántara interpretando a Marileidy Paulino.
Elena y el Mar
También de Tito Rodríguez, con Ruth Emeterio, Niurka Mota, Stuart Ortiz y Escarlet Alburquerque. Producida por La Aldea.
La resistencia de los Ramírez
De Brahyam Humphreys, definida como una comedia/sátira familiar.
De tal palo tal astilla
Dirigida por Frank Perozo. Estrenó el 5 de marzo y continúa proyectándose durante su cuarto mes en cartelera.
Internacionales (Junio)
Amos del Universo (Masters of the Universe)
El regreso a la acción real de la mítica franquicia de He-Man.
El día de la revelación (Disclosure Day)
Nueva propuesta de ciencia ficción y suspenso del aclamado director Steven Spielberg, protagonizada por Emily Blunt.
Toy Story 5
La icónica franquicia de Pixar regresa con una nueva aventura de Woody y Buzz Lightyear, dirigida por Andrew Stanton.
Supergirl
Nueva adaptación del universo DC, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie.
Internacionales (Julio)
Minions & Monstruos (Minions & Monsters)
Nueva entrega de animación de Illumination Entertainment.
Normal
Thriller de acción y crimen dirigido por Ben Wheatley y protagonizado por Bob Odenkirk y Henry Winkler.
Cine en streaming
Netflix
Te encontraré (I Will Find You)
Serie basada en la novela de Harlan Coben, protagonizada por Sam Worthington.
The Killer (Remake estadounidense – 2024)
Dirigida por John Woo, con Nathalie Emmanuel, Omar Sy y Sam Worthington.
KINETIQ by Cinéate
El acontecimiento cinematográfico más novedoso del mes es KINETIQ by Cinéate, un festival dedicado exclusivamente al cortometraje y dirigido por Taína Rodríguez y el proyecto Cinéate.
El festival ofrece 80 cortometrajes, de los cuales 73 participan en competencia. Incluye producciones de Chile, Francia, Japón, Perú, Alemania, Italia y Cuba.
Actividades destacadas
- Competencia oficial de cortometrajes.
- Conversatorios y encuentros profesionales.
- Talleres de formación audiovisual.
- Charla sobre postproducción sonora impartida por Victoria Mercedes.
- Conferencia Cien años de cine dominicano en imágenes, a cargo de Desiree Reyes Peña.
- Muestra Europea 2026.
- Cine al aire libre junto a la Cinemateca Dominicana en la Fortaleza Ozama.
Smart Films Dominicana / Smart Film Fund
La actriz, productora y gestora cultural Evelyna Rodríguez y el director y actor Danilo Reynoso impulsan la segunda edición de Smart Films Dominicana.
La iniciativa promueve:
- Formación de jóvenes realizadores.
- Producción de contenidos audiovisuales de bajo presupuesto.
- Promoción de nuevos talentos.
- Desarrollo de capacidades técnicas mediante dispositivos móviles.
- Creación de una cantera de cineastas emergentes.
Centro Cultural Banreservas: epicentro del cine alternativo
El V Ciclo de Cine Dominicano 2026 ha ratificado su condición de promotor del cine clásico y contemporáneo dominicano.
Su director y gerente de cultura, Mijail Peralta, desarrolla una programación que incluye:
- Clase magistral de la cineasta argentina María Aparicio.
- Taller permanente Actuar y Rodar, impartido por Robert Lizardo y Suzette Reyes.
- Muestra de cortometrajes seleccionados por Diego Cepeda y Julia Scrive-Loyer.
Cinemateca Dominicana
La Muestra de Cine Iberoamericano 2026 presenta:
| Fecha | Película | País |
|---|---|---|
| 21 de junio | Olivia y las nubes | República Dominicana |
| 22 de junio | Yo vi tres luces negras | Colombia |
| 23 de junio | Nuestra tierra | Argentina |
| 25 de junio | La Virgen de la Tosquera | Argentina |
| 26 de junio | El tema del verano | Uruguay |
Centro Cultural de España
Desarrolla junto a la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI) y la Cinemateca Dominicana el ciclo Miradas de España, dedicado al cine español contemporáneo y clásico.
Museo Memorial de la Resistencia
Mantiene sus tradicionales ciclos de cine histórico y documental orientados a la memoria democrática, los derechos humanos y los procesos políticos latinoamericanos.
Ciclo de Cine de Israel
Durante junio se desarrolló el tradicional Ciclo de Cine Israelí en el complejo Downtown Center de Caribbean Cinemas, organizado con el apoyo de la Embajada de Israel.
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