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Más Allá de la Taquilla: El Impacto Cultural del Cine Dominicano

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El Impacto Cultural del Cine Dominicano

La industria cinematográfica de la República Dominicana está experimentando un notable ascenso, con propuestas cada vez más variadas y atractivas. Mientras que el público en general tiende a enfocarse en las películas taquilleras, promocionadas y protagonizadas por figuras reconocidas, existe un cine menos visible en cuanto a taquilla, pero igualmente valioso y significativo. Este cine, frecuentemente creado con una visión más artística y universal, se propone romper fronteras y conquistar nuevas pantallas. Se trata del denominado “cine de autor”, un término que, aunque no del todo preciso, logra encapsular la esencia y el propósito de estas producciones.

A diferencia de las películas diseñadas para llenar salas de cine y dominar la taquilla, estas obras se enfocan en la exploración de temáticas profundas y narrativas innovadoras, dejando de lado la presión comercial. Este enfoque permite a los cineastas dominicanos expresar su creatividad de manera auténtica y resonante, contribuyendo significativamente al reconocimiento internacional del cine dominicano.

Un ejemplo destacado de este movimiento es Un Pasaje de Ida de Agliberto Meléndez, una película de 1988 que fue crucial para inspirar a cineastas locales a crear propuestas cinematográficas, demostrando que era posible hacer cine en el país. Además, fue la primera película dominicana en obtener reconocimiento en festivales internacionales como el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, evidenciando que nuestro cine puede traspasar fronteras y resonar en audiencias globales.

Participación del Cine Dominicano en Festivales Internacionales y Tendencias Generales
El cine dominicano ha logrado una notable presencia en festivales internacionales, reflejando su evolución e impacto en el panorama global. En estos años, las películas dominicanas han abordado una amplia variedad de temáticas, destacándose por su exploración de la identidad, la migración, la historia y las luchas personales. Este enfoque temático ha permitido que los cineastas locales presenten obras profundas y resonantes que capturan la esencia de la experiencia humana.

La diversidad de géneros también ha sido una característica prominente, con una marcada presencia de dramas, documentales y ciencia ficción. Esta variedad ha ido de la mano con un aumento significativo en la calidad y cantidad de las producciones cinematográficas dominicanas, consolidando su lugar en la escena internacional y atrayendo la atención de críticos y audiencias por igual.

Aunque el cine dominicano ha tenido una presencia significativa en festivales internacionales desde hace varios años, en este artículo me enfocaré en destacar los logros más recientes, comenzando a partir de 2021. Este período marca un momento clave en la evolución de la industria cinematográfica del país, con un aumento notable en la participación y reconocimiento en diversos festivales a nivel global.

Malpaso

Malpaso

2021
El año 2021 marcó un hito importante en la proyección del cine dominicano a nivel internacional. Películas como Malpaso, Dossier de ausencias, y Papá Liborio se destacaron en festivales de renombre, evidenciando la calidad y diversidad del cine nacional.

Malpaso fue seleccionada en el Peterhof Film Festival, XXXVI Festival del Cinema Ibero-Latino Americano de Trieste y Slamdance Miami. Dossier de ausencias tuvo su estreno mundial en el XXXVI Festival del Cinema Ibero-Latino Americano de Trieste. Papá Liborio se proyectó en el Festival Internacional de Rotterdam, el Festival Tertio Millennio Film, el Lincoln Center (NYC) en el MOMA, FICUNAM México, THIRD HORIZON FILM de Miami, el Festival Latinoamericano de AFI Silver en Maryland y el Festival de Cine de Sevilla. Bantú Mama tuvo un estreno mundial en el Festival de Cine SXSW y participó en múltiples festivales, incluyendo el BFI London Film Festival y la 45a Mostra Internacional de Cinema de Sao Paulo.

Además, otras producciones notables fueron exhibidas en diversos festivales:

  • Rafaela: Selección oficial en el Festival Internacional de Cine de la India en Goa y estreno para Centroamérica en el Festival Internacional de Cine de Panamá.
  • Una película sobre parejas: Selección oficial en el Festival Internacional de Cine de la India en Goa, estreno mundial en el Festival Biarritz de América Latina y selección oficial de la 16ª edición del Festival de Cine de Roma.
  • Hotel Coppelia: Proyectada en el Festival Latinoamericano de AFI Silver en Maryland y en el Festival de Cine de Sevilla.
  • Vals de Santo Domingo: Selección oficial y premiere en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y Trinidad and Tobago Film Festival.
  • La Soga 2: Seleccionada por el American Film Institute para cerrar el Festival Latinoamericano de AFI Silver en Maryland.
  • 15 horas (En Legítima Defensa): Selección oficial en el Festival de Málaga, Festival de Terra Gollut de Valladolid, y el Festival de Cinéma Espagnol de Marseille.
  • Candela: Estreno europeo en el Festival Biarritz de América Latina.
  • Niñas escarlata: Presentada en el Festival de Cine Documental ”DOK Leipzig”.
  • Carajita: Selección oficial en el Festival de Mar del Plata.
Candela

Candela

2022
El 2022 vio una consolidación del cine dominicano en festivales internacionales. Películas como Amalgama (una coproducción México-Rep. Dominicana), Candela, Una película sobre parejas, Dossier de ausencias, Carajita, y Perejil destacaron en el Festival de Cine de Miami, mostrando la versatilidad y el talento de los cineastas dominicanos. Papá Liborio continuó su recorrido internacional en el Festival Focus: Rotterdam, mientras que Bantú Mama fue seleccionada para el Lat Cinema Fest de Barcelona.

Carajita tuvo una notable presencia en la 24ª edición del Festival Internacional de Cine de Punta del Este en la Competencia Oficial Iberoamericana, y en la Sección Panorama España del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. La Encomienda fue seleccionada oficialmente en el 36º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

En el FIDBA – International Documentary Film Festival, se proyectó Morena (S), mientras que Por eso vengo al río y La balada de los cuervos participaron en el Trinidad & Tobago Film Festival. El New York Latino Film Festival incluyó en su programación a Candela, Carajita, Jupía, Perejil, Morena (S) y Dossier de ausencias.

Perejil también se destacó en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y en el Festival FILMAR. Finalmente, Por eso vengo al río tuvo una importante presencia en el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF).

Otras producciones dominicanas también participaron en festivales de menor renombre, contribuyendo a consolidar la presencia y el reconocimiento del cine dominicano a nivel global. Entre ellas se incluyen:

  • 15 Horas (En Legítima Defensa): Selección oficial en los 14 Premios Gaudí (Película en Lengua No Catalana).
  • Candela y La fiera y la fiesta: Nominadas en los Premios Platino del Cine y el Audiovisual Iberoamericano.
  • Una película sobre parejas: Seleccionada para los Open Doors Screenings del Locarno Film Festival.
  • Vienes o voy?: Proyección del trailer en el Festival de Cine de Málaga.
  • Perejil: Selección oficial en el Santa Bárbara International Film Festival y el Festival Internacional de Cine de Oldenburg.
  • Miriam miente: Proyección en el International Film Festival Las Palmas.
  • Bantú Mama, Sugar Cane Malice (Mal de caña) y Ni aquí / Ni allá: Participación en el Festival de Cine Latino de Filadelfia (PHLAFF).
  • Lo que siento por ti: Participación en la VI Edición del Festival de Cine en Español de Tánger.
  • Carajita: Exhibida en el Festival de Cine en Ankara y el Festival de Cine Latinoamericano en Copenhague.
  • La Fiera y la Fiesta, El naturalista isleño, Mis 500 locos: Proyección en el Festival Internacional Cine del Mar.
  • Papá Liborio, Candela, Malpaso, Hotel Coppelia, Miriam Miente, La fiera y la fiesta, Papi: Exhibidas en el Festival La Mar de Cine.
  • Mis 500 Locos, El naturalista isleño: Proyección en el Festival de Cine La mar-Mercosur.
  • Vals de Santo Domingo: Proyección en el Film Festival Festi’ Danses – Le moule.
La Hembrita

La Hembrita

2023
En 2023, el cine dominicano continuó su ascenso con una destacada participación en numerosos festivales internacionales. Películas como La Hembrita, Chroma Kid, y Ramona se proyectaron en prestigiosos festivales, consolidando la reputación del cine dominicano en el panorama global.

La Hembrita y Chroma Kid se presentaron en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam, y Ramona fue exhibida en el Festival Internacional de Cine de Berlín, el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), el Valdivia International Film Festival y el BFI London Film Festival. Además, La Hembrita y Lo que se hereda destacaron en el Festival de Málaga, y Bantú Mama participó en el Gatffest Film Festival.

La Ternura se presentó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, mientras que Cucu fue seleccionada en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI). Chroma Kid también tuvo una importante proyección en el BFI London Film Festival, al igual que en el Trinidad & Tobago Film Festival, donde también se exhibieron La Hembrita, Boca Chica, y Ramona.

Además de estos logros destacados, otras producciones dominicanas también tuvieron presencia en diversos festivales, contribuyendo a consolidar la presencia del cine dominicano a nivel internacional. Entre ellas se incluyen:

  • Carajita: Proyectada en el Festival Internacional de Cine en Ottawa y en el Festival de Huelva Cine Iberoamericano.
  • Bantú Mama, Perejil y Papá Liborio: Participaron en el Festival Diáspora Africana en Costa Rica, y el Festival de Huelva Cine Iberoamericano.
  • La Estrategia del Mero: Selección oficial en el Tallinn Black Nights Film Festival.
  • Miriam Miente, Carpinteros, Flor de Azúcar, Una película sobre parejas, Cocote: Proyectadas en el Festival de Huelva Cine Iberoamericano.
Pepe

Pepe, Cine Dominicano

2024
El cine dominicano continúa ganando terreno en la escena internacional, con una destacada presencia en varios festivales de renombre. Además, se ha anunciado que la República Dominicana será el centro focal del Festival de Málaga en 2025, al ser el país invitado de honor del LatinAmerican Focus, una sección enmarcada dentro de MAFIZ (Malaga Industry Zone) en su 27.ª edición. Esta distinción tiene el objetivo de facilitar la creación de redes de cooperación internacional, explorar las principales vías de financiación y analizar proyectos cinematográficos que puedan realizarse en coproducción. El LatinAmerican Focus buscará ofrecer a los profesionales del área audiovisual de la República Dominicana un encuentro de coproducción útil que ponga el foco en cada uno de los proyectos participantes. Además, se promoverán espacios de networking que faciliten las alianzas en las producciones cinematográficas, consolidando así la proyección y el desarrollo del cine dominicano en el ámbito global.

Entre las películas dominicanas más prometedoras de 2024, se destacan aquellas que están dejando una marca significativa:

  • Pepe: Nelson Carlo de los Santos Arias ha sido galardonado como Mejor Director con su película Pepe en uno de los certámenes cinematográficos más importantes del mundo, el conocido Berlinale. Este logro marca un momento sin precedentes en la historia del cine dominicano, siendo la primera vez que un filme dominicano participa en la competición oficial de este renombrado festival y mercado cinematográfico. Pepe combina la visión única de De Los Santos Arias con una narrativa cautivadora, destacándose por su dirección innovadora y su capacidad para transmitir emociones profundas y reflexiones complejas sobre la condición humana.
  • Convivencia: Este thriller dirigido por José Gómez De Vargas ha logrado un hito significativo al ser seleccionado para participar en la Semana de Cine de Venecia, un evento anual que se destaca por exhibir producciones independientes y prometedoras. Convivencia presenta una narrativa intrigante centrada en la supervivencia y las dinámicas humanas en un entorno cerrado, y su selección subraya el crecimiento del cine dominicano en el ámbito internacional.
  • Sugar Island: La producción cinematográfica dirigida por Johanné Gómez Terrero tendrá su premier mundial en Giornate Degli Autori (Venice Days), una sección del prestigioso Festival de Venecia dedicada al cine de autor innovador. Este festival es uno de los más importantes a nivel mundial, brindando a Sugar Island la oportunidad de destacarse en el panorama global.
  • La Bachata de Biónico: Este filme celebra otro logro para la industria cinematográfica dominicana al ser seleccionado en la sesión Open Doors del 77º Festival de Cine de Locarno. Este evento, reconocido a nivel internacional por su larga trayectoria dedicada a promover el cine emergente de regiones con un alto potencial creativo, brinda a esta película la oportunidad de sobresalir en el panorama global.
  • Au Revoir: La más reciente película del cineasta Ronni Castillo ha sido oficialmente seleccionada para participar en la próxima edición del renombrado Festival de Cine Francófono de Angoulême (FFA). Este prestigioso festival se llevará a cabo del 27 de agosto al 1 de septiembre de 2024 en la región francesa de Nueva Aquitania, marcando un nuevo hito para el cine dominicano.
  • Olivia & las Nubes: Esta película animada dominicana, creada en 2D y dirigida por Tomás Pichardo, se estrenó mundialmente el 15 de agosto en el reconocido Festival de Cine de Locarno en Suiza. Olivia & las Nubes competió en la sección Concorso Cineasti del Presente, mostrando el potencial del cine animado dominicano en un escenario internacional.
  • Boca Chica: La película Boca Chica llevará la bandera tricolor al prestigioso New Orleans Film Festival 2024. Esta cinta ha sido seleccionada para competir en la reconocida sección Narrative Films, una categoría que destaca las mejores producciones de ficción de todo el mundo y que cuenta con la posibilidad de calificar para los premios Óscar. El New Orleans Film Festival, que se celebrará del 16 al 22 de octubre, es uno de los eventos cinematográficos más influyentes del sur de Estados Unidos. Boca Chica, dirigida por Gabriella A. Moses y producida por Sterlyn Ramírez, ya ha dejado una marca en la historia del cine dominicano. La película ha sido premiada en diversos festivales internacionales, incluyendo el Festival de Tribeca, donde ganó el prestigioso premio Nora Ephron.
  • Aire: La película Aire fue seleccionada para participar en el prestigioso Bucheon International Film Festival (BIFAN) en la categoría Metal Noir. Aire formó parte de la selección oficial en la Big Screen Competition del prestigioso Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR).
  • Joselo: Este cortometraje documental ha realizado su debut en el prestigioso Venezia Shorts Film Festival, uno de los eventos cinematográficos más importantes para cineastas independientes a nivel mundial. Bajo la dirección del cineasta dominicano Josías Domínguez, Joselo fue presentado en el “Encuentro del Cinema” del festival, consolidándose como una pieza destacada en la escena internacional.

Estas películas representan un futuro brillante para la industria cinematográfica dominicana, demostrando la creciente calidad y alcance del cine producido en el país.

Festivales-Dominicanos

Festivales-Dominicanos

Festivales Exclusivos de Cine Dominicano
Algunos festivales han sido cruciales para la promoción del cine dominicano, llevándolo a audiencias globales. Entre ellos destacan:

  • Dominican Film Festival in New York: Evento clave que anualmente destaca las mejores producciones dominicanas, llevando la pantalla del cine dominicano a una audiencia internacional. Este festival se realiza en la ciudad de Nueva York, como su nombre lo indica, y en 2024 se llevará a cabo del 6 al 12 de noviembre.
  • Dominican Film Festival en Corea: Este festival ha llevado el cine dominicano a nuevas audiencias en Asia, mostrando la diversidad y calidad del cine nacional.
  • Dominican Film Festival India International Centre: Otra plataforma importante que ha permitido que el cine dominicano se proyecte en India, ampliando su alcance en Asia.
  • Todo Cine, Todo Dominicana: Muestra de Cine Dominicano en Madrid: Un evento en España que celebra el cine dominicano, destacando la riqueza cultural y la narrativa única de las producciones locales.
  • Muestra de Cine Dominicano en Medellín: Evento en Colombia que resalta las mejores producciones dominicanas, promoviendo el cine del país en América Latina.
  • Festival de Cine Dominicano en Roma: Este festival en Italia ha sido crucial para presentar el cine dominicano a las audiencias europeas, ampliando su reconocimiento internacional.
  • Festival de Cine Global Dominicano (FCGD): Evento esencial para la proyección internacional del cine dominicano, destacando lo mejor del talento local. El pasado festival, realizado el 26 de enero 2024 en su XVI edición, fue dedicado a mi padre Pericles Mejía, considerado pionero del cine local y creador del portal de cinedominicano.com, el cual es otra plataforma que lleva toda la información el cine dominicano a nivel mundial.
  • El Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD: Otro evento que ha resaltado la calidad y diversidad del cine dominicano, mostrando el crecimiento de la industria cinematográfica del país. En sus dos últimas ediciones, he tenido el placer de formar parte del jurado oficial, donde disfrutamos de nuevas propuestas cinematográficas dominicanas.

Impacto y Futuro del Cine Dominicano
La presencia en festivales internacionales ha incrementado significativamente el reconocimiento del cine dominicano, atrayendo la atención de críticos y audiencias globales. Este reconocimiento ha resultado en una mayor inversión y una notable mejora en la calidad de las producciones nacionales. Este avance se debe en gran medida a la creciente cantidad de producciones cinematográficas que se ruedan en el país, tanto locales como extranjeras, lo que permite a nuestro personal técnico ganar experiencia y mejorar continuamente.

Además, los festivales y mercados de cine se han convertido en importantes encuentros de networking para los realizadores dominicanos y sus homólogos internacionales, funcionando como plataformas clave para la promoción y desarrollo de proyectos cinematográficos a nivel global. Durante 2023, la asistencia a las salas de cine en el país alcanzó los 350,554 cinéfilos, quienes disfrutaron de la proyección de 34 largometrajes dominicanos. Sin embargo, el impacto de estas producciones va más allá de su permanencia en cartelera; muchas de ellas están concebidas desde la escritura del guion con la visión de expandir sus horizontes y recorrido internacional.

El impacto económico del cine en la economía dominicana es notable. Según el Consejo Intersectorial para la Promoción de la Actividad Cinematográfica (CIPAC), en el primer trimestre de 2024, se aprobaron 95 proyectos cinematográficos con una inversión total de más de DOP 3,835 millones. Estos proyectos generaron 2,383 empleos directos, 82,340 noches de hotel y gastos significativos en transporte y alimentación. Además, en 2022, 1,079 estudiantes se matricularon en la carrera de Cinematografía, con una ligera mayoría de mujeres (549) frente a hombres (530). Ese mismo año, se graduaron 117 estudiantes, con 74 mujeres y 43 hombres.

Sumado a este crecimiento, la inclusión de materias de cine en diferentes universidades y la labor de instituciones como Entrenamientos Cinematográficos del Caribe, Inc (ECC), donde mi padre, Pericles Mejía, junto a Elías Muñoz, han impulsado la preparación del personal técnico (y continúan haciéndolo, ya que la academia sigue activa), ha sido fundamental. Además de la ardua labor de las universidades que han incorporado la materia de cine, como la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que durante mucho tiempo fue la única en ofrecer formación cinematográfica en el país, se unieron la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la Escuela de Cine de Altos de Chavón, la Licenciatura en Cinematografía de UNAPEC, y el Diplomado en Dirección de Arte para Cine de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), entre otras, contribuyendo a que tener una profesión en cine y vivir para hacer cine en el país sea una realidad.

El futuro del cine dominicano es prometedor, con expectativas de más éxitos y un mayor reconocimiento internacional.

Como mencionaba al inicio del artículo, Un Pasaje de Ida inició el camino con el Festival de Huelva. Este año 2024, el Festival de Huelva de Cine Iberoamericano rinde homenaje al cine de la República Dominicana con un ciclo que repasará las producciones realizadas en el país caribeño que más han destacado en los últimos años. Para esta actividad, un total de 12 títulos forman parte de esta selección.

Conclusión
El cine dominicano ha recorrido un largo camino, logrando un reconocimiento cada vez mayor y obteniendo premios en festivales internacionales de renombre. Estos logros no solo reflejan el talento y la creatividad de nuestros cineastas, sino también el crecimiento y la consolidación de la industria cinematográfica en el país. Invito a nuestra audiencia a apoyar estas producciones y a seguir de cerca los próximos proyectos que continuarán poniendo en alto el nombre de la República Dominicana en el mundo del cine.

Recursos Adicionales

Para aquellos interesados en explorar más sobre el cine dominicano, aquí algunos enlaces a trailers y festivales donde se han presentado estas películas:

Por Marc Mejia para www.cinedominicano.com

Marc Mejia, crítico de cine y gestor desde Cinemaforum, de creación de nuevos públicos educados en cine. Con más de 20 años de experiencia en la difusión de la industria cinematográfica a nivel local e internacional, Marc ha consolidado su reputación no solo como crítico de cine, sino también como un profundo conocedor y cineasta activo en la escena local. Su pasión por el cine fue influenciada desde su infancia por su padre, Pericles Mejía . Editor de www.cinemadominicano.com, portal creado por su padre en 2004.

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“Queremos que estas historias no se repitan”: el poderoso mensaje detrás de “Vidas Truncadas”

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Vidas Truncadas

La actriz Wilnerys Peña y el director Pablo Pedroso hablan sobre el reto emocional y social detrás del documental inspirado en casos que estremecieron a República Dominicana.

Por Marc Mejía

SANTO DOMINGO.Wilnerys Peña guarda silencio por unos segundos antes de responder. Hablar de Emely Peguero no le resulta sencillo. No solo porque ahora tendrá la responsabilidad de interpretarla en pantalla, sino porque desde hace años muchas personas la comparan físicamente con ella.

La entrevista ocurre durante uno de los días más intensos del rodaje de “Vidas Truncadas”, precisamente la jornada en la que el equipo trabajaba las escenas relacionadas con el caso de Emely Peguero. Entre cámaras, luces y un ambiente emocionalmente cargado, Wilnerys Peña y el director argentino Pablo Pedroso conversaron conmigo sobre el peso emocional y social detrás de un proyecto que busca ir mucho más allá del cine.

Porque aunque el documental reúne algunos de los casos más dolorosos que han marcado a la sociedad dominicana, su intención no es revivir el morbo, sino provocar reflexión.

Y eso se siente incluso fuera de cámara.

“Es algo duro interpretar la vida de esta chica”, admite Wilnerys Peña mientras intenta encontrar las palabras correctas. “Pero me preparé con la misión de llevar un mensaje de reflexión a la sociedad para este tipo de casos”.

La joven fue seleccionada por Aldea Estudio para dar vida a Emely Peguero tanto en el documental “Vidas Truncadas” como en la futura película de ficción que la productora prepara sobre el caso, una apuesta cinematográfica que buscará reconstruir desde una narrativa más íntima los hechos y emociones detrás de una historia que conmocionó a toda República Dominicana.

Aunque ya había participado en comerciales, pequeñas apariciones y papeles secundarios, este representa su primer protagónico. Y también el más emocionalmente exigente.

“Creo que algunas de las escenas más fuertes fueron lo más difícil, porque tú te pones a pensar lo que ella vivió”, cuenta.

Mientras habla, queda claro que para ella el reto no ha sido únicamente actuar. También ha tenido que lidiar con la exposición pública y la presión en redes sociales luego de anunciarse oficialmente que sería quien interpretaría a Emely Peguero.

“No estaba acostumbrada a recibir tanto boom en las redes”, reconoce entre risas tímidas.

Pero inmediatamente aclara algo que para ella parece importante repetir:

“Lo importante no es si nos parecemos o no. Lo importante es el mensaje que vamos a llevar”.

Y quizá ahí está precisamente el corazón de este proyecto.

Porque detrás de “Vidas Truncadas” existe una intención mucho más profunda que reconstruir casos conocidos. El documental, dirigido por Pablo Pedroso y producido por Cándido Encarnación, Karina Corvalán y Francis Disla “El Indio”, aborda las consecuencias de las relaciones desiguales entre adultos y menores, la violencia contra niñas y adolescentes y las heridas sociales que dejan este tipo de historias.

El proyecto incluye testimonios de familiares, sobrevivientes, especialistas en violencia de género, abogados, fiscales y expertos que ayudan a contextualizar casos como los de Emely Peguero y Yocairi Amarante.

Para Pablo Pedroso, el impacto comenzó incluso antes de rodar.

“Lo primero fue conocer historias realmente muy profundas, casos muy dramáticos”, explica el director argentino, quien asegura que muchas de las entrevistas realizadas durante la producción estuvieron cargadas de dolor, impotencia y honestidad.

“Por suerte la gente siempre se volcó a brindar testimonios muy sentidos, muy de adentro, y eso enriquece muchísimo el trabajo que hicimos”, añade.

El cineasta asegura que uno de los principales objetivos del documental es cuestionar patrones que durante años fueron normalizados en la sociedad.

“Esperamos que las personas se lleven una reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres y que nadie vuelva a considerar a las niñas como algo menor o como propiedad”.

Durante la conversación, tanto Wilnerys Peña como Pablo Pedroso coincidieron constantemente en una palabra:

Reflexión.

No fama.
No controversia.
No impacto mediático.

Reflexión.

Wilnerys Peña incluso recuerda que cuando ocurrió el caso de Emely Peguero, ambas tenían prácticamente la misma edad.

“Desde el colegio me comparaban con ella. Y siendo sincera, era un poco incómodo”, confiesa.

Sin embargo, hoy asegura que entiende el valor que puede tener el proyecto para muchas personas.

“Me hace feliz poder llevar este mensaje a la sociedad”.

Además del documental, Aldea Estudio trabaja en una película de ficción inspirada en el caso de Emely Peguero, cuyo rodaje iniciará próximamente. La producción buscará profundizar desde el cine en los acontecimientos y el impacto humano detrás de uno de los casos más dolorosos y debatidos de la historia reciente dominicana.

Con estreno previsto para el próximo 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, “Vidas Truncadas” también cuenta con el respaldo de organizaciones como Plan International, Save the Children y el Ministerio de la Mujer.

Pero más allá de festivales, estrenos y producción cinematográfica, el equipo insiste en que el verdadero objetivo es otro:

Que estas historias no vuelvan a repetirse.

Y tal vez por eso Wilnerys Peña insiste tanto en que el parecido físico no es lo importante.

Porque al final, dice, lo verdaderamente necesario es que ninguna otra joven tenga que vivir una historia como la de Emely Peguero.

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Cannes no es una alfombra roja: es la bolsa de valores del cine mundial

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Por Marc Mejía

Son las ocho de la mañana en Cannes y ya hay gente corriendo.

Productores con café en una mano y acreditaciones colgando del cuello atraviesan la Croisette revisando agendas imposibles. En una terraza frente al Mediterráneo, alguien intenta cerrar una reunión antes de que empiece la siguiente proyección. Más allá, un director independiente abre su laptop para mostrar un teaser a un posible distribuidor.

Afuera del Palais des Festivals, los fotógrafos ya ocupan sus puestos. Muchos llegan días antes del inicio oficial del festival para asegurar espacios estratégicos que prácticamente se vuelven inamovibles durante toda la duración de Cannes. Desde ahí esperan durante horas bajo el sol, defendiendo centímetros de visibilidad para conseguir una imagen exclusiva, un gesto inesperado o la fotografía que terminará recorriendo el mundo.

Eso es Cannes.

O, al menos, la parte que casi siempre vemos.

Porque aunque el Festival de Cannes sigue siendo la postal más glamorosa del cine mundial, la realidad es que su verdadero poder no está solamente en la alfombra roja. Está en todo lo que ocurre alrededor de ella: las negociaciones, las ventas, las alianzas, las coproducciones y las conversaciones que deciden qué películas llegarán al público y cuáles morirán antes de terminarse.

Y aun así, la alfombra roja sigue teniendo un peso enorme.

Cada película seleccionada oficialmente tiene su propio estreno, su propio momento de glamour y su propia oportunidad de exposición frente a medios internacionales, fotógrafos, críticos y ejecutivos de la industria. Durante unos minutos, el mundo entero mira hacia esa película. Esa visibilidad —si alguien tuviera que pagarla como campaña global de marketing— costaría millones de dólares en promoción internacional.

Por eso Cannes no funciona solamente como un festival.

Funciona como una bolsa de valores del cine mundial.

Y es precisamente por eso que los países con industrias cinematográficas serias entienden que estar presentes en Cannes no es opcional: es estratégico. Ahí se construyen relaciones, se venden proyectos y se posicionan industrias enteras. Y claro, República Dominicana no se ha quedado fuera de esa conversación.

La historia de Cannes, de hecho, empezó como una respuesta política. En 1938, el Festival de Venecia ya estaba profundamente influenciado por los gobiernos fascistas de Hitler y Mussolini, que utilizaban el cine como herramienta propagandística. Francia quiso crear un espacio distinto: un festival donde el cine no dependiera del control político.

La primera edición debía celebrarse el 1 de septiembre de 1939.

Ese mismo día, Alemania invadió Polonia.

La Segunda Guerra Mundial comenzó y el festival se canceló antes de arrancar oficialmente. Cannes finalmente nació en 1946 y desde entonces se convirtió en el lugar donde el cine aprendió a mezclar arte, prestigio y poder económico como ningún otro evento del planeta.

Pero lo interesante de Cannes es que hoy, en plena era del streaming, sigue siendo más importante que nunca.

Y eso parece contradictorio.

Porque ahora cualquiera puede ver películas desde cualquier lugar. Ya no dependemos de una sala para descubrir historias. Netflix, MUBI, Prime Video o incluso YouTube cambiaron por completo la manera en que consumimos contenido.

Sin embargo, cada mayo, miles de personas siguen viajando a la Costa Azul francesa para ver películas en condiciones mucho menos cómodas que las de su propia casa.

Y ahí está una de las grandes contradicciones —y también la magia— de Cannes.

Conseguir una entrada para una proyección importante puede convertirse en una batalla titánica. Personas haciendo filas eternas, ejecutivos intentando conseguir accesos de último minuto, acreditados esperando cancelaciones y cinéfilos apostando horas enteras por la posibilidad de entrar a una sala. Todo eso para sentarse a ver una película que, probablemente meses después, podrán reproducir tranquilamente desde un sofá.

Pero Cannes nunca ha sido solamente sobre “ver” películas.

Es sobre vivir el momento exacto en que una película entra en conversación con el mundo.

Ahí es donde Cannes sigue teniendo un peso enorme.

Entrar a la Selección Oficial prácticamente garantiza atención mundial. El sello “Seleccionada en Cannes” abre puertas que muchísimas campañas de marketing no podrían comprar ni invirtiendo millones de dólares en publicidad internacional. La exposición mediática, las críticas, las ventas y el prestigio que una película puede conseguir en pocos días dentro del festival equivalen a una maquinaria de promoción global casi imposible de replicar de manera independiente.

Pero solo menos de 30 películas entran cada año a la competencia principal.

Marche Du Film

Marche Du Film

Para todo lo demás existe otro universo: las secciones paralelas, los laboratorios, los programas de desarrollo y, sobre todo, el Marché du Film.

Ese es el verdadero corazón del negocio.

Mientras el festival entrega premios y genera titulares, el mercado mueve la industria. Ahí no se habla solamente de cine como arte. Se habla de financiamiento, derechos de distribución, incentivos fiscales, agentes de ventas y plataformas de streaming. Se habla de dinero.

Mucho dinero.

Más de 15,000 profesionales de alrededor de 150 países llegan cada año al mercado de Cannes. Durante poco más de una semana se organizan miles de reuniones, cerca de 1,500 proyecciones privadas y cientos de eventos donde productores, distribuidores y ejecutivos buscan proyectos para financiar o películas para comprar.

Hay películas que llegan a Cannes sin terminarse y salen con distribución internacional asegurada.

Otras encuentran coproductores que les permiten sobrevivir.

Algunas simplemente encuentran alguien dispuesto a escucharlas.

Por eso, para muchos países pequeños o industrias emergentes, Cannes no es un lujo. Es una necesidad estratégica.

Una película dominicana, rumana, senegalesa o tailandesa difícilmente tiene el mismo acceso global que una producción de Hollywood. El Marché du Film funciona precisamente como ese puente. Es el lugar donde un cineasta independiente puede sentarse frente a una empresa europea, un fondo internacional o una plataforma y lograr que su proyecto viaje más allá de su propio país.

Y República Dominicana entendió eso hace tiempo.

La presencia dominicana en Cannes ya no se limita a aparecer en fotos o caminar una alfombra roja cuando algún dominicano logra entrar a una premiere de Selección Oficial. La estrategia se volvió mucho más amplia: posicionar al país como una industria capaz de coproducir, atraer inversiones y exportar talento.

Y aunque el país todavía espera conquistar una plaza dentro de la Selección Oficial o alguna de las grandes secciones paralelas del festival, la presencia dominicana en el mercado y en múltiples programas especializados demuestra que la industria local ya empezó a ocupar espacios importantes dentro de la conversación global.

Cada año, productores dominicanos participan en espacios como el Producers Network, una de las plataformas más importantes del Marché du Film para conectar con coproductores, distribuidores y ejecutivos internacionales. Ahí no se va solamente a presentar películas: se va a construir relaciones, buscar financiamiento y abrir puertas que pueden definir el futuro de proyectos completos.

Porque mientras el público mira vestidos y flashes, los países están negociando visibilidad, alianzas y oportunidades.

Y Cannes funciona exactamente para eso.

El Village International  y el —una fila de pabellones frente al mar donde más de 60 países promocionan su industria audiovisual— y el Palais des Festival, un lugar exclusivo para el negocio del cine, parecen una mezcla entre feria cultural, embajada diplomática y convención de negocios. Ahí República Dominicana vende algo más que películas: vende locaciones, incentivos fiscales, estudios, talento técnico y la idea de que filmar en el Caribe puede ser rentable.

Es cine, sí.

Pero también es diplomacia económica.

Y quizás esa es la parte que muchas veces se pierde cuando hablamos de Cannes.

La gente piensa en glamour porque es la parte visible. Los selfies prohibidos, los vestidos, los fotógrafos, las fiestas privadas, las reglas absurdas sobre tacones o las estrellas desfilando frente al Palais. Todo eso existe.

Pero debajo de esa superficie hay otra realidad: cineastas intentando sobrevivir en una industria cada vez más difícil.

Hay productores persiguiendo financiamiento para que una película no se caiga.

Directores buscando agentes de ventas para no desaparecer después del estreno.

Países pequeños tratando de abrirse espacio frente a gigantes globales.

Personas intentando convencer a alguien de que su historia merece ser vista.

Y probablemente por eso Cannes sigue siendo tan importante.

Porque en el fondo, el festival nunca se trató solamente de celebrar películas. Se trata de crear las condiciones para que ciertas películas puedan existir.

En una época donde las plataformas producen contenido masivamente y los algoritmos deciden qué vemos, Cannes todavía funciona como uno de los pocos lugares donde el cine independiente puede sentarse en la misma mesa que la industria global.

A veces una reunión dura quince minutos.

A veces una conversación cambia el destino de una película.

Y a veces, en medio del caos, un productor dominicano logra cerrar un acuerdo frente al Mediterráneo mientras afuera el mundo sigue creyendo que Cannes es solo una alfombra roja.

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El cine dominicano conquista Los Ángeles con Milly Quezada y nuevas voces latinas

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Cine Dominicano en LA

Por Marc Mejía

La presencia dominicana vuelve a sentirse en el Festival de Cine Latino de Los Ángeles con historias que hablan de música, migración, familia, memoria e identidad caribeña.

El cine dominicano vuelve a decir presente en Los Ángeles. Y esta vez lo hace con una figura que, para varias generaciones, no necesita demasiada presentación: Milly Quezada.

La película “Milly, Queen of Merengue”, inspirada en la vida y el legado de la llamada Reina del Merengue, forma parte de la Selección Oficial del Los Angeles Latino International Film Festival 2026, una de las plataformas más importantes para el cine latino en Estados Unidos. La producción tendrá su estreno en la Costa Oeste el 30 de mayo en el emblemático TCL Chinese Theatres, en Los Ángeles.

La noticia tiene un valor especial para la República Dominicana. No solo porque lleva a la pantalla grande la historia de una artista profundamente ligada a la música popular dominicana, sino porque llega en una edición donde también aparecen otras propuestas conectadas con el país, con sus talentos y con temas que atraviesan de cerca a nuestra cultura: la migración, la diáspora, la familia, la identidad y esa forma caribeña de resistir incluso en los momentos más difíciles.

El festival, conocido internacionalmente como LALIFF, celebrará su edición número 25 del 27 al 31 de mayo de 2026. Fundado en 1997 por Edward James Olmos, junto a Marlene Dermer, Kirk Whisler, el fallecido George Hernández y la Ciudad de Los Ángeles, el evento se ha consolidado como una vitrina clave para cineastas latinos dentro de la industria.

Por sus pantallas han pasado primeras obras de nombres que luego alcanzarían reconocimiento mundial, como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñárritu y Pablo Larraín. También ha sido un espacio temprano para talentos como Gina Rodríguez y America Ferrera.

En esta edición, además, el festival llega con otro peso: por segundo año es un evento calificador para los Premios Oscar en las categorías de Mejor Cortometraje Latino de Ficción de Estados Unidos y Mejor Cortometraje Latino Animado de Estados Unidos.

Milly Quezada, del merengue a la pantalla grande

Milly

Milly

La llegada de Milly, Queen of Merengue al festival coloca en primer plano una historia que toca fibras muy dominicanas.

La película sigue a una joven dominicana que llega a Nueva York, específicamente al corazón de Washington Heights, con un sueño que parece demasiado grande para el momento que le tocó vivir. En medio del llamado Latin Boom, sus luchas personales se van convirtiendo en una trayectoria artística que terminaría marcando la historia de la música tropical.

Pero hablar de Milly Quezada no es hablar únicamente de una carrera musical. Es hablar de una mujer que cruzó fronteras con su voz, que cargó el merengue como bandera y que logró convertirse en un símbolo de identidad para dominicanos dentro y fuera del país.

La cinta está dirigida, escrita y producida por Leticia Tonos Paniagua, una de las cineastas más importantes de la República Dominicana. Tonos ha sido una figura clave en el desarrollo del cine dominicano contemporáneo y una pionera en coproducciones internacionales entre el país y Europa.

Su trabajo ha sido reconocido en espacios como el Marché du Film de Cannes, donde recibió el Fantastic Latido Award. Sus películas también han llegado a festivales como Toronto y Rotterdam, y cuatro de ellas han sido seleccionadas como representantes oficiales de la República Dominicana para los Premios Oscar. En 2020, hizo historia al convertirse en la primera mujer dominicana en recibir el Premio Nacional de la Cinematografía.

El elenco de la película incluye a Sandy Hernández, Juan Carlos Pichardo , Nicole Padrón, Cindy Galán y Jalsen Santana entre otros.

Gabriela Ortega también lleva una historia dominicana al festival

Marga en el DF

Marga en el DF

La presencia dominicana en Los Ángeles también se fortalece con Marga en el DF, cortometraje dirigido y escrito por la cineasta dominicana Gabriela Ortega.

La obra, de 20 minutos y hablada en español, es una coproducción de México, Estados Unidos y República Dominicana. También tendrá su estreno en la Costa Oeste dentro del festival.

Ambientada en la Ciudad de México en 1995, durante los días posteriores a la muerte de Selena Quintanilla, la historia sigue a Marga Salinas, una mujer dominicana con 21 semanas de embarazo que descubre que su esposo le ha sido infiel.

El punto de partida es íntimo, casi doméstico, pero desde ahí la película abre una conversación más amplia. Habla de una mujer migrante en un momento de quiebre. De estar lejos de casa. De cargar un embarazo, una traición y una tristeza que no siempre tiene espacio para ser dicha en voz alta.

Ese tipo de historia también pertenece al mapa dominicano. No desde el lugar evidente del paisaje, sino desde la experiencia de quienes viven la identidad fuera del país.

Gabriela Ortega ha desarrollado una carrera sólida como actriz, guionista y directora. Es graduada de USC y egresada de los laboratorios de Sundance y de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Su cortometraje “Huella” fue selección oficial del Festival de Sundance 2022 y actualmente se desarrolla como largometraje con apoyo de Sundance Labs y Cine Qua Non Lab.

Ortega también trabaja en “Piratas”, un largometraje en español que será filmado en la República Dominicana. Su película “Beautiful, FL” está disponible en Disney+, mientras que su ópera prima “Papi” se encuentra en HBO. Además, recientemente dirigió la miniserie documental “The Foundation of Belleza” para Peacock y Sephora, y acaba de concluir la producción de su próxima película, “Dos Noches en Bilbao”.

El elenco de “Marga en el DF” incluye a Camila Santana, David Palacio y Andrea. La producción está a cargo de Karla Luna Cantú, Eugenio Valero, Natalia González, Carlos López Estrada, Valerie Bush y Stacy Perskie.

La diáspora dominicana entra en escena con “Have a nICE day”

Have a nICE day

Have a nICE day

Otra obra que toca de cerca la experiencia dominicana en Estados Unidos es Have a nICE day, cortometraje dirigido y escrito por Berman Fenelus.

Esta no es una producción dominicana, y conviene decirlo con claridad. Sin embargo, su historia se cruza directamente con temas que forman parte de la vida de muchas familias dominicanas y latinas en la diáspora.

El corto sigue a Gina García, una residente médica dominico-estadounidense que llega al apartamento de sus padres en el Bronx para una cena familiar. Lo que empieza como una reunión íntima, de esas que cualquiera reconoce, se rompe de golpe cuando agentes de ICE derriban la puerta y entran a la vivienda.

La película está filmada en una sola toma, un recurso que aumenta la tensión y obliga al espectador a quedarse dentro de la escena. No hay pausa. No hay escape. La calidez de una casa latina se convierte, en cuestión de segundos, en un espacio de miedo.

La situación se vuelve todavía más dura cuando el padre de Gina, un veterano de guerra nacido en Estados Unidos, es esposado por los agentes. Mientras tanto, su hijo Mario graba la redada hasta que aparece un arma en escena.

Con una duración de 8 minutos, el cortometraje se presenta en inglés y español, y tendrá su estreno en Los Ángeles. La obra aborda temas urgentes como la migración, el miedo institucional, la identidad latina en Estados Unidos y la vulnerabilidad de muchas familias frente a sistemas que pueden irrumpir en sus vidas sin aviso.

Dentro del elenco y del equipo de producción destacan Elvis Nolasco y Aida Rodríguez, dos figuras reconocidas por el público latino y caribeño. Su participación añade una conexión especial con las conversaciones sobre representación, identidad y diáspora, sin que eso signifique que todo el elenco o todo el equipo pertenezca a la comunidad dominicana.

También participan Celines Estevez, Armani Gabriel, Mario Polit, Patrick Shannon, Benjamin Ross Hyman y Tyerise J. Foreman. La producción está a cargo de Berman Fenelus, Elvis Nolasco, Sophia Leang, Erin Judd, Jeff Brown y Ulysses Terrero.

“Aguadilla” y la migración dominicana en el Caribe

Aguadilla

Aguadilla

La programación también incluye Aguadilla, largometraje dirigido por Alexander Zeke Musca y Tom Musca.

Aunque se trata de una producción de Estados Unidos y Puerto Rico, su historia está atravesada por la migración dominicana. La película sigue a una pareja dominicana que, tras naufragar, llega a una propiedad puertorriqueña perteneciente a Benicio, un exsurfista de olas grandes.

Antes de entregarlos a la Patrulla Fronteriza, Benicio se siente atraído por Talisa, una mujer cuya presencia empieza a mover tensiones, deseos y ambiciones. A partir de ahí, la historia se transforma en una batalla psicológica donde las líneas entre víctima y victimario se vuelven cada vez más borrosas.

La película, de 107 minutos, tendrá su estreno en Los Ángeles y está hablada en inglés y español. Su elenco incluye a Lou Diamond Phillips, Rene Moran, Alina Robert y Elpidia Carrillo.

En el caso de “Aguadilla”, lo dominicano aparece desde una herida conocida en el Caribe: la migración por mar, el riesgo, la frontera y la fragilidad de quienes se ven empujados a buscar otra vida.

Una presencia dominicana que no empieza ahora

La presencia dominicana en el Los Angeles Latino International Film Festival no surge de la nada ni empieza en esta edición. En años anteriores, el talento dominicano y las historias vinculadas a la República Dominicana ya habían encontrado espacio en esta plataforma, ya fuera a través de películas, cineastas, actores, productores o relatos marcados por la diáspora.

Lo que ocurre en 2026 es una nueva confirmación de ese camino.

Esta vez, la presencia dominicana llega desde varios lugares a la vez. Llega con una película dominicana sobre una de las grandes figuras del merengue. Llega con una cineasta dominicana contando la intimidad de una mujer lejos de su país. Llega con actores y talentos latinos que ponen el cuerpo a historias de migración. Y llega también con relatos donde la experiencia dominicana aparece en rutas caribeñas marcadas por el desplazamiento, la supervivencia y la búsqueda de un futuro posible.

Eso hace que esta participación sea interesante. No se trata únicamente de celebrar que una película llegó a un festival importante. Se trata de mirar cómo lo dominicano sigue apareciendo en el cine desde distintos ángulos: la música, la familia, el duelo, la frontera, la maternidad, la diáspora y la memoria.

En “Milly, Queen of Merengue”, la identidad dominicana suena a merengue, a escenario, a barrio, a una mujer que convirtió su historia en legado. En “Marga en el DF”, aparece desde el silencio de una mujer embarazada que enfrenta una ruptura lejos de casa. En “Have a nICE day”, se siente en el miedo de una familia latina cuando el hogar deja de ser refugio. Y en “Aguadilla”, aparece en el mar, en la frontera y en ese viaje incierto que tantas veces ha marcado la historia caribeña.

El cine dominicano hace tiempo dejó de contarse desde un solo lugar. Hoy también se cuenta desde Nueva York, desde Washington Heights, desde el Bronx, desde México, desde Puerto Rico y, en esta edición, desde las pantallas de Los Ángeles.

Por eso, esta presencia en el festival tiene un valor que va más allá de la alfombra roja o de la selección oficial. Habla de continuidad. De una industria que sigue creciendo. De artistas que se mueven entre países. De una cultura que viaja con su gente y que encuentra nuevas formas de narrarse.

Y en el centro de esta edición, la figura de Milly Quezada funciona como un puente poderoso. Su historia conecta generaciones, música, migración y orgullo dominicano. A su alrededor, otras voces amplían el mapa y recuerdan que la República Dominicana también se cuenta desde sus ausencias, sus caminos, sus heridas y sus triunfos.

En Los Ángeles, esta vez, el cine latino vuelve a abrir espacio para esas historias. Y la presencia dominicana vuelve a sentirse.

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